"Conversar con el pintor Álvaro García es una experiencia edificante. Contemplar sus obras es trasladarse a otras dimensiones. Pintar ha sido su oficio de vida. No ha tenido otro por más de sesenta años. El pincel lo atornilla a su universo cuántico, lo transporta a una esfera que le permite ver y estar en planos bidimensionales y tridimensionales que luego lleva al lienzo con maestría. Sus trazos buscan la perfección. Por eso algunos de sus colegas afirman que no es solo un pintor sino un verdadero creador. El director de La Plaza ofrece este texto después de verlo pintar en su estudio, y escuchar lo que ha sido su ciclo vital desde cuando decidió dedicarse a un oficio que le ha brindado todas las satisfacciones".
Eduardo García Martínez

Su esencia más profunda está amarrada al lienzo. Es la extensión de su alma. La expresión más lograda de su espíritu. Lo trabaja a diario. Sobre él traza su imaginación. Lo borda con un lenguaje visual propio. Su estilo es el hilo conductor que lo comunica con el mundo de los otros. No es solo un pintor. Su obra lo define como verdadero creador. Auténtico y singular.

Pinta desde siempre. Lo hace como una necesidad ineludible, alejada de toda satisfacción monetaria. Aunque ha vivido de la pintura por más de sesenta años, lo suyo dista de la fama como búsqueda afanosa. Detesta la lisonja, pero disfruta al máximo de la buena conversación, de los amigos que como él gustan del vino, la música, el cine, la pintura, las manifestaciones y expresiones de la cultura.

Álvaro García Torres

Nació en Cali cuando el siglo XX buscaba partirse en dos. Su creatividad le brotaba por todos los poros, no lo dejaba tranquilo. Le brindaba placer, lo disfrutaba. Se fue a Bogotá para integrarse a la Escuela de Bellas Artes y Escultura, donde conoció a notables de la pintura, el dibujo, la perspectiva. El mundo se amplió en su imaginación, adquirió conocimientos y técnicas, y ya no quiso hacer más nada que no fuera dedicarse a pintar de tiempo completo.

Maneja la acuarela con destreza. Cuando tuvo afugias económicas la utilizó para abrirse paso entre las dificultades, vendiendo muchas obras bajo esa técnica en diversas ciudades de Colombia y el exterior. Pero lo suyo, definitivamente es el óleo. Su quehacer creativo lo centró hace muchos años en el cosmos. En el surrealismo cuántico.

A la izquierda: La cruz de la espada, simboliza el genocidio de 20 millones de indígenas en América, en 200 años.
A la derecha: Interacción multidimensional y simultánea.

De Bogotá se vino a Turbaco. Llegó tomado de la mano de una turbaquera que conoció en la capital, Cecilia Puello Castilla, con quien se coció en el amor. Tuvieron siete hijos y 52 años juntos. Ella ya partió al infinito. Se integró al cosmos desde otra dimensión. Él sigue pintando y exponiendo en ciudades de Colombia y el extranjero, mientras cinco de sus vástagos regados por el país y el mundo, le siguen mandando recados de afecto y admiración. Solo Antares se quedó para acompañarlo en su quehacer pictórico casi místico. Es su polo a tierra.

Con el esplendor de la naturaleza abriéndole los poros de la imaginación, pintó con gran pasión frente al mar Caribe, en Cartagena. Allí tuvo un estudio y una marquetería. En las calles del Centro Histórico y Getsemaní dio rienda suelta a sus dotes de acuarelista, pintando ante los transeúntes. Trabó amistad con otros destacados de la acuarela: Juan Carlos Angulo y Miguel De Los Ríos. También con José Quintero, maestro de la pintura con tinta china.

Paleta con óleos, pinceles, aceites, sobre la mesa de trabajo

Su estudio de Turbaco, amplio y con abundante luz natural, está impregnado de un penetrante olor a óleo fresco. Sobre la mesa hay muchos tubos y barras de este material aglutinante, pinceles, lienzos, aceites, mientras sobre caballetes y paredes cuelgan cuadros ya terminados o recién iniciados.

Ciudad limpia y mecanismo gravitatorio para la transmisión de permanencia. Óleo sobre lienzo

El maestro Álvaro García está convencido de que lo suyo no solo es una inclinación hacia la pintura, sino un alumbramiento. “No tuve que buscarla. Ella nació conmigo. Es una predisposición cósmica que me da el don para convertirlo en virtud. La pintura es un oficio sagrado, impoluto e impecable. No es un arte decorativo ni un arte comercial. Es una herramienta para explicar los fundamentos que nos conducen a la confraternidad, a la unidad y la justicia social, al reconocimiento de nuestro proceso evolutivo, colectivo. Sin política ni religión”.

Interacción multidimensional y simultánea. Óleo sobre lienzo

Habla con la seguridad que le da el estudio permanente y juicioso del universo cuántico, que luego lleva al óleo. Tiene una inventiva enriquecida en sus inicios con los conocimientos de sus maestros, y trabaja con la acumulación de saberes que no son solo del arte pictórico. “No tengo que ser físico para entender una ecuación, y no necesito fabricar una ecuación para entender qué se busca. Los resultados de los estudios de Einstein y de todos los que hablaron de la yuxtaposición y la mecánica cuántica, sus conceptos, que comprobaron y dedujeron, son mi materia prima de trabajo. Sobre ellos yo avanzo porque son para mí un escalón cierto, seguro, certero”.

Para García el arte sirve para permanecer. Su trabajo de fondo es una expresión surrealista. Una mezcla de lo abstracto con lo surrealista para presentar muchas dimensiones al mismo tiempo en una pintura. “Es una interacción multidimensional y simultánea, entre las once dimensiones que nos caracterizan como seres humanos y como seres espaciales”.

El maestro García y su sobre más reciente: Los ojos de la creación mirando la luz por siempre

El maestro se aferra a la geometría para hacer el tránsito entre las dimensiones en sus obras, para pasar de cuadros planos bidimensionales a otros planos tridimensionales. Considera que la geometría es la matemática más perfecta, no necesita números. Cualquier línea es muy gruesa para su perfección. “La geometría es la reina, es la arquitecta del universo, es la que puede trazar dignidad en el modus vivendi de la humanidad. Por eso pinto bloques, porque el bloque de construcción es como el metro, es un patrón”.

Los ojos de la creación mirando la luz por siempre. Óleo sobre lienzo

Su último cuadro lo ha titulado Los ojos de la creación mirando la luz por siempre. Está sobre el caballete. Veo que tiene mucha luz, montañas sin vegetación, una especie de galaxia, un astro que se desplaza, y girasoles. Sin embargo, la colocación de esas flores amarillas en este trabajo es diferente. Lo explica: “En esta obra los girasoles no están mirando la luminaria planetaria sino una luminaria mayor que está arriba, fuera del plano del cuadro, para implicar que la luz está en todas partes. Que no hay que buscar la luz, porque la luz está. Es de por sí, en todo el universo”.

Entrelazamiento cuántico y multidimensional

Exposiciones

En su largo trasegar por el mundo del arte, García ha mostrado su trabajo en más de cincuenta exposiciones en Colombia y otros países: /Estados Unidos, Francia: Paris, Biarritz, Cayena/ entre ellos, la mayoría individuales, con mucho público y gran acogida. En el exterior hay mayor acercamiento hacia los conceptos que maneja. “Allá están muy enterados de lo que significa la física de partículas, la gravedad, el espacio/tiempo, la luz, la expansión del universo, datos científicos que hay que saber para poder pintar y entender cuadros como los míos”.

Izquierda: Túnel de espacio/tiempo y mecanismo gravitatorio para la generación de luz perpetua. Óleo sobre lienzo
Derecha: Interacción multidimensional y simultánea. Óleo sobre lienzo

Trabaja el mundo subatómico, la supersimetría, la super gravedad, en una propuesta estética surrealista que despierta admiración y convoca a la reflexión. Siente gran satisfacción cuando recuerda la acogida que tuvo su exposición en la alcaldía de Cayena / Guyana Francesa/, con auspicio total como residencia artística por parte del Ministerio de Cultura de Francia. En esa ocasión tuvo el compromiso de aportar instrucción para 30 personas sobre el arte de la pintura y el dibujo, en diversos recintos de nivel científico y profesional, instituciones educativas. “Entonces expuse mi teoría, que es amplia, libre y clara para entenderla. Los ingenieros de la base espacial francesa se interesaban mucho en las fuentes mías para sacar los datos. “Tuve oportunidad de dialogar con ellos acerca de la información que tenemos en el cerebro, en la cadena genética. En el hipotálamo tenemos la información de 4.500 millones de años. Todo eso está ahí, no es sino saberlo sacar. Ahí está también la violencia, porque esa era la época del instinto, de la ley de la supervivencia. Eso duró cientos de millones de años. Somos resultado de toda instancia de vida. Cada forma de vida llena un nicho vacío que hay que colmar en la existencia para poder equilibrar los niveles de biodiversidad, acomodados hacia la constante de alcanzar la conciencia en un ser viviente”.

Malabarismos multidimensionales. Óleo sobre lienzo.

Álvaro García está invitado a hacer una exposición en Viena /Austria/, y desde hace un año trabaja en ella. Me muestra las obras que tiene listas y son, en verdad apabullantes, llenas de color, simetría y mensajes cuánticos. Diferente a lo que otros pintores llevan al lienzo. Ese mismo trabajo irá a Cayena, porque también ha sido convocado a volver allá, en donde lo esperan 12 de los seguidores de su obra, quienes asistieron a sus charlas anteriores y talleres prácticos de pintura durante tres meses, y fueron certificados formalmente por las autoridades francesas.

García narró a Cartagena en acuarela. Aquí entre girasoles con La Popa al fondo

La colección para Viena está compuesta por 30 obras. Es una retrospectiva que muestra el contenido evolutivo de una obra pictórica de más de 30 años. El maestro dice que en Austria hay dos generaciones de colombianos establecidos, que en cierta forma muestran una ausencia de sus raíces. El propósito entonces es renovar el sentimiento suramericano de aquellos compatriotas a través de la pintura del maestro Álvaro García. También de su palabra. “Mi trabajo es ir y renovar el sentimiento suramericano indígena de esa segunda generación de Colombianos en Austria, con base en conferencias y pinturas explicativas que puedan recuperar su orgullo latino. Recuerda que en Chiribiquete encontraron colombianos de hace 22.000 años. “Tenemos esencia”, sostiene.

Ventanas de Cartagena florecidas. Acuarelas

Álvaro García como artista busca mostrar con claridad y mucha estética y belleza, la fórmula del no morir. “Quiero explicar cómo la muerte es imposible. No existe la muerte. Porque es nada. Es un anti-estado. No es de lo permanente tener principio y fin. Es la esencia de Dios, según las religiones. No desaparecemos. Somos átomos, energía. Y la energía se transforma. Nunca se crea ni se termina. Es una constante del estado de permanencia. ¿Dónde quedan los átomos? En el aire, en el agua. El entorno verdadero donde se está, en la forma humana, es el cosmos entero”

Cartagena en el corazón del maestro Álvaro García. Acuarelas
Cartagena entre bruma y luz. Acuarela

Advierte que se viven tiempos muy convulsos. Él los denomina de los vampiros que quieren sangre y poder. “La destrucción total llegará. Y después vendrá un mundo nuevo. Por ahora tenemos la obligación de buscar la felicidad, disfrutar del milagro del vivir. Porque nosotros vivimos, lo demás existe. Lo que vive es el alma humana. El alma humana es eternidad”.

Carretillero por las calles de Cartagena. Acuarela

Álvaro García tiene 77 años. Vive una especie de ascetismo personal. Solo cree en lo que piensa como filosofía de vida, pero ha nutrido su intelecto con muchas lecturas, investigaciones e indagaciones que lo mantienen en contacto con el universo cuántico en el que se mueve, y que lleva a sus cuadros cada día.

Eduardo García, Álvaro García y Jorge Ortiz, entre acuarelas y la obra Yustaposición multidimensional y simultánea, al fondo

La charla ha terminado. Ahora invita a un vino y brinda con alegría. Está rodeado de su hija Antares, su amigo Jorge “el negro” Ortíz, y sus perros de cabecera. Son las dos de la tarde. El sol penetra con fuerza por los entresijos de las ventanas. Afuera el mundo se está convirtiendo en una bola de candela.

Luz de luna. La yegua que levita y vuela. Óleo sobre lienzo