
AY AMOR, CUANTO TE EXTRAÑO
«Heredero de los recuerdos de su madre, Álvaro Rojano se sumerge en el tiempo para ofrecernos un emotivo relato de los amores de sus padres Luz María y César Aurelio, en aquellos tiempos viejos cuando la voz de Bienvenido Granda advertía en su canto lo que representa el tormento de la ausencia eterna. Otra canción, Ay amor, cuánto te extraño, de Diomedes Díaz, era el vehículo espiritual de Luz María para sentir la presencia del esposo que pervivía en el más allá».

