"Hoy 2 de octubre de 2023, al conmemorarse 195 años de su magnicidio, se asciende de manera póstuma y honorífica al grado de Gran Almirante de la Nación a José Prudencio Padilla, al sancionarse la ley 273 Cámara/2022 y 340 Senado/2023. Por fin, el gran héroe naval colombiano está siendo reivindicado por su patria"
Eduardo García Martínez

El más gran de héroe de los mares en la historia de las luchas libertarias de Colombia es un Caribe. Se llamó José Prudencio Padilla, nació en Camarones/ Riohacha /La Guajira/, se cubrió de gloria en varias batallas navales y fue fusilado y ahorcado bajo la orden del Libertador Simón Bolívar en la mañana del 2 de octubre de 1828, en la Plaza de La Constitución que luego fue bautizada como Plaza de Bolívar.

¿Cuáles fueron las razones que llevaron a Bolívar a tomar tan drástica determinación? Algunos historiadores y la voz oficial atribuyeron el hecho a una presunta participación de Padilla en la llamada Conspiración Septembrina, cuando se intentó eliminar físicamente al Libertador mientras dormía en la casa de gobierno en santa Fe. Logró escapar salvando la vida de forma casi milagrosa ayudado por su amante Manuelita Sáenz, pero cada vez se clarifica más el por qué sacrificó a Padilla y perdonó a otros personajes que posiblemente tuvieron que ver con el atentado fallido.

Se dice que uno de los conspiradores de carne y hueso y detrás de bambalinas habría sido el general Francisco de Paula Santander, cuyo nombre vociferaban los criminales aquella noche del 25 de septiembre, y quien no tuvo problemas para ser perdonado o entendido en su accionar por Bolívar. Después del asesinato de Padilla Bolívar vivió el arrepentimiento por haber cegado la vida de un hombre valioso que admiraba y respetaba de manera sincera a quien se convertiría en su verdugo.

Investigadores más modernos como Alfonso Múnera, Sergio Paolo Solano y Enrique Luis Muñoz Vélez comparten visiones que muestran las razones de Bolívar contra Padilla como amarres al racismo, la discriminación, las diferencias políticas y el odio. El Libertador se dejó influenciar por aquellos que querían al guajiro lejos de sus afectos.

Lo cierto es que Bolívar tenía gran amistad con el general venezolano Mariano Montilla, quien jugó importante papel en las luchas libertarias y sentía creciente desafecto por Padilla, a quien consideraba un negro vulgar que no debía estar en el círculo más cercano del Libertador, el hombre más importante en los territorios liberados del Imperio de España. Montilla odiaba a Padilla, detestaba verlo y quería lo peor para él. Dicen que todo comenzó por celos: Montilla conoció en la isla dominicana a una negra hermosa y despampanante de nombre Juanita Rodríguez, a quien trajo a vivir a Cartagena. Juanita terminó enredada de faldas con José Prudencio Padilla y este affaire parece que trastorno al venezolano que incubó en su alma un resentimiento que convirtió en arsenal de muerte contra su rival de faldas.

En vísperas de la Convención de Ocaña /1828/ en Cartagena se acogió el nombre de Padilla para ese encuentro político, pero Montilla se atravesó en el camino, hizo capturar al intrépido marino en su propia vivienda y lo mandó como un vulgar preso a Santa Fe de Bogotá. No pasaron muchos días cuando se presentó la conspiración contra Bolívar y sus organizadores liberaron a Padilla porque lo consideraban importante para su causa, de la que el marino era totalmente ajeno. Cuando se comprobó que el atentado había fallado, vino la contraofensiva y se tomó a Padilla como uno de los conspiradores, sin serlo. Su juicio fue inmediato y se le condenó a muerte, con la orden expresa del Libertador. Pasadas las 11 de la mañana del 2 de octubre de 1828, el héroe naval fue fusilado y ahorcado. El delito endilgado: traición a la patria. Una patria que, sin su concurso, de seguro hubiera tardado mucho más en lograr su liberación, o nunca la hubiese conquistado. La cizaña de Montilla, su permanente “carbón” en el oído del Libertador produjeron su efecto. No hubo perdón para el gran marinero como sí lo hubo para algunos de los presuntos conspiradores.

Navíos de guerra en la batalla del Lago de Maracaibo

Hay un episodio que ensombrece aún más el encono contra Padilla. En 1830 se buscó oficialmente borrar de la memoria nacional, de los documentos y los archivos, el nombre de José Prudencio Padilla, para que en la historia no quedara el más mínimo vestigio de su paso por la tierra.

Opiniones
La Plaza consultó a tres intelectuales y conocidos investigadores sobre el Caso Padilla.

Enrique Luis Muñoz Vélez:
«Han pasado 195 años del crimen del General José Prudencio Padilla: 2 de octubre, signo desgraciado para la historia de Colombia. Pudo más el odio, el rencor, el celo de Montilla, y el débil carácter de hacer eco y dar credibilidad por parte del General Bolívar a su paisano venezolano, que con calumnias, injurias e intrigas conspiró en contra Padilla.

Pero el celo mayor contra Padilla lo sintió, vivió y lo expresó el mismo Bolívar, quizás por los prejuicios raciales y el liderazgo de Padilla con los sectores negros y mulatos, que Montilla y Bolívar nunca vieron con buenos ojos para la estabilidad de la República. La Conspiración Septembrina fue el punto de quiebre para el fusilamiento del General guajiro. Padilla dio la libertad a la Gran Colombia y Bolívar, en acción infortunada que mancha su gloria, puso en duda su lealtad con quien le otorgó respecto y admiración. En el palenque de enconadas luchas libertarias, Padilla mostró su valor y estrategias navales venciendo a la armada española en franca lucha contra todos los pronósticos.

Pero que sean las voces mayores, las voces autorizadas de los historiadores con respaldo en fuentes documentadas e investigaciones sólidas, las que restauren la verdad histórica, las que digan la última palabra. Aline Helg, Jorge Conde, José Polo, Javier Ortiz, Sergio Paolo Solano, Francisco Flórez, Marixa Lasso, Roicer Flórez, Rafael Acevedo, Gloria Bonilla, Estela Simancas, Muriel Vanegas, Raúl Román, Orlando De Ávila Perz y Alfonso Múnera, con mayores credenciales discursivas y epistémicas, están en capacidad de dilucidar de manera serena y reflexiva el crimen en la persona de Padilla. Bolívar se arrepintió de lo que hizo con Padilla. El arrepentimiento está documentado en una carta que publica el historiador Eduardo Posada Carbó, quien se basa en la Obra completa de Bolívar por Vicente Lecuna /Vol1. La Habana: Lex, 1947, segunda edición. En carta de Bolívar a Pedro Briceño Méndez, abogado y militar venezolano, habla del arrepentimiento el 16 de noviembre de 1828, 45 días después del magnicidio”.

Alfonso Múnera Cavadía:
«El almirante José Prudencio Padilla se destacó como uno de los más grandes militares y líderes en la lucha por la independencia de la Gran Colombia. Sus espléndidas actuaciones en la bahía de Cartagena y el lago de Maracaibo, su condición de mulato caribe y su defensa de los valores democráticos- republicanos estuvieron en el origen de graves discordias con Bolívar y algunos de sus generales más cercanos, hasta el punto de ser fusilado de la manera más injusta e infame».

Sergio Paolo Solano:
«En torno a Padilla se tejieron historias y hasta leyendas que, de acuerdo con el círculo político que lo alzaba o condenaba, así se asumían posiciones en torno a su fusilamiento por orden de S. Bolívar. Con protagonismo significativo cuando la guerra por la independencia dejó de ser terrestre para transformarse en costera y marítima, representó a los sectores políticos de los libres de color que con altivez reclamaron un espacio social y político negado a comienzos de la naciente república de Colombia por una elite blanca que se consideraba la única con derecho a gobernar. Y esa actitud era más evidente en Cartagena de Indias donde es establecimiento de la república en 1821 no puso fin a los enfrentamientos faccionales y políticos entre distintos sectores sociales.

Razones personales y políticas explicar la desgracia de Padilla. Como se ha dicho en los últimos años, el temor al ascenso político de los pardos, la acogida que tenían en la ciudad dirigentes de esta condición sociorracial, los enfrentamientos con los dirigentes blancos encabezados por Mariano Montilla (venezolano) y otros oriundos de Cartagena, la bizarría de Padilla al momento de enfrentarlos, crearon las condiciones para que se le acusara de ser uno de los instigadores de la conspiración septembrina de 1828. Y esa fue la razón que más pesó a la hora en que Bolívar tomó la decisión de fusilarlo.

Contra Padilla se urdieron acusaciones de distinta índole que lo indispusieron con Bolívar, al punto de llevarlo a ordenar segarle la vida».

La épica de Padilla.
Nacido a la orilla del mar, José Prudencio se enamoró desde temprano del arte marinero. Sin cumplir 20 maños, ya era avezado marino y en 1803 participó con arrojo en la gran Batalla de Trafalgar, lo que le abrió camino a la gloria. En esa contienda que perdieron los españoles frente a los ingleses, Padilla fue hecho prisionero y estuvo obligado a trabajos forzados. A los tres años regresó a la libertad gracias a un intercambio de prisioneros. Regreso a su patria en 1808 y desde entonces no tuvo otro sueño que trabajar por la libertad de los suyos. Participó en la gesta libertaria de Cartagena en 1811, en la campaña del río grande de La Magdalena, en las batallas de las selvas chocoanas, en la defensa de Cartagena durante la Reconquista de Pablo Morillo. En Haití, isla a la que huyó, estuvo al lado del Libertador y a su regreso al territorio patrio siguió luchando por la libertad. El 24 de junio de 1821 se cubrió de gloria al vencer a los españoles en la batalla de la Noche de San Juan en Cartagena, dando una muestra de su genio naval. Pero vendría otra gran corona para el guajiro heroico: la Batalla del Lago de Maracaibo, donde de nuevo se llenó de gloria venciendo a un enemigo mucho mejor armado y con mayor número de efectivos militares navales. Esa batalla del 24 de julio de 1823 selló la suerte de la Gran Colombia. Junto a Padilla, en esa batalla naval estuvo el cartagenero Pablo José de Porto, quién capitaneando un navío con gran pericia, ayudó a consolidar la victoria. Un barco de la Armada Nacional lleva el nombre de este personaje que debe ser reconocido mucho más en su ciudad. Hace 26 años el Concejo de Cartagena ordenó erigir un busto en su honor, pero aún no se ha esculpido.

José Prudencio Padilla, el gran estratega militar naval de Colombia

Hoy 2 de octubre de 2023, al conmemorarse 195 años de su magnicidio, se asciende de manera póstuma y honorífica al grado de Gran Almirante de la Nación a José Prudencio Padilla, al sancionarse la ley 273 Cámara/2022 y 340 Senado/2023. Por fin, el gran héroe naval colombiano está siendo reivindicado por su patria.