
Manga es el barrio más tradicional de Cartagena. Y aunque han desaparecido muchas de sus viejas casonas y el desarrollo lo ha transformado de manera irremediable, mantiene su aire propio adornado por la bahía interna con embarcaciones en sus aguas, el antiguo puerto transformado para barcos de contenedores y cruceros, los árboles frondosos, el fuerte del Pastelillo, sus callejones llenos de leyendas, la amistades entre vecinos que se niegan a cambiar sus costumbres, el puente Román /el más emblemático de la ciudad marinera que comunica el barrio con el viejo arrabal de GetsemaníI/, personajes como Toño Flórez, creador de El Trébol y la tienda de las jugos de maíz que le dieron más fama al barrio a lo largo de muchos años, el mismo que a sus 97 años va tres veces por semana al Centro Histórico y regresa caminando, tan vital que parece un mozalbete.

Viví 18 años en Manga, conozco todos sus recovecos y puedo dar fe de su cálida presencia en el alma de la ciudad. Su historia es apasionante desde cuando era apenas una isla poblada de mangles, alejada del cordón de piedra que abría y cerraba sus puertas cada tarde para continuar respirando su vaho de siglos.

A principios del siglo XX un visionario, Dionisio Jiménez, vio que podía hacer negocios con aquel territorio insular, invirtió lo necesario y comenzó la nueva historia de Manga, convertido en un barrio para adinerados venidos del Centro Histórico. Poco a poco fueron apareciendo amplias y hermosas mansiones de arquitectura republicana, con patios florecidos de árboles de mango, nísperos, tamarindos, cocoteros., en cuyas ramas los pájaros establecieron sus nidos y sus cantos. La vida en Manga era fresca, tranquila, aireada por los vientos del mar que mimaban su bahía, muy diferente a la de la rancia ciudad amurallada.

Cuando se estableció el puerto marítimo en Manga, /1933-34/, la apacible vida en el barrio sufrió un fuerte sacudón. La barriada se convirtió en el gran pulmón económico de la ciudad, centenares de personas iniciaron en ella una vida laboral que no había visto hasta entonces, y la modernidad comenzó a marcar otros rumbos, sin aceleramientos, pero de forma persistente.

En un lugar privilegiado del barrio, entre el fuerte de San Sebastián del Pastelillo y una parte del terreno donde se inicia el puente Román, se instaló la Planta Eléctrica de Manga para llevar el servicio a una parte importante de los hogares cartageneros. A principios de los años 60 el municipio había cedido varios bienes a las Empresa Públicas Municipales, entre ellos la planta eléctrica, y luego la Electrificadora “vendió” a particulares el lote que no le pertenecía. El litigio duró mucho tiempo, hasta cuando la justicia determinó que la propiedad del lote es del ahora Distrito de Cartagena. Aun así, este bien ha permanecido sin uso y convertido en una especie de baldío, apetecido por todos y defendido con ardor por los mangueros.
La tercera transformación de Manga llegó con la construcción de altas torres de concreto para apartamentos, oficinas y locales comerciales. Algunas de las casonas republicanas fueron demolidas para hacer posible el proceso de desarrollo inmobiliario, que en algunos casos no respetó la declaratoria de bienes de obligada conservación de dichos inmuebles.

A Cambiar la historia
La hora de cambiar una vez más la historia de Manga ha llegado. Todo está listo para que en el viejo lote que albergó a la planta eléctrica florezca el Distrito Creativo de Manga, uno de los proyectos bandera del gobierno del alcalde Dumek Turbay Paz. La encargada de hacer realidad este sueño es una mujer con profundas raíces en Manga: Teremar Londoño Zurek, arquitecta paisajista, nieta de una de las mujeres más admiradas de la ciudad: Teresita Román de Zurek, cuya casa familiar es un emblema del barrio, autora de uno de los libros más aplaudidos por los enamorados de la gastronomía: Cartagena de Indias en la olla, con numerosas reediciones y un sinnúmero de recetas de cocina en sus páginas.
El alcalde Turbay encargó a Teremar para liderar el proceso de concreción del Distrito Creativo de Manga, que materializará uno de los sueños más sentidos del barrio: darle un espacio para el disfrute del arte, la cultura, el encuentro entre cartageneros y de los cartageneros con los turistas interesados en este tipo de espacios que alimentan el espíritu, el intelecto, el goce estético, y materializan la transformación urbana.

Este proyecto, que se levantará en un terreno de 16.458 metros cuadrados, arrancará antes de finalizar 2025, su inversión se hará con recursos de regalías y su concreción dará un nuevo impulso al barrio. Hace poco el alcalde Turbay anunció la recuperación total de la rotonda localizada en los bajos del puente Román, con siembra de árboles, paseo peatonal ampliado y protección de la bahía, contando con el respaldo de la comunidad del barrio. De manera previa el gobierno distrital había recuperado los parques Lácides Segovia y HL Román, convertidos hoy en dos de los espacios preferidos por los mangueros y los jóvenes deportistas no solo de Manga sino de sus zonas aledañas, y dotado de moderna iluminación el legendario puente Román, con luminarias de nueve generación. De esta manera, todo el entorno de lo que será el Distrito Creativo de Manga se abre para que Cartagena se consolide como ciudad artística y cultural con disfrute de propios y visitantes.

Para Teremar Londoño el Distrito Creativo de Manga comienza su conversión de sueño a realidad. Lo ve como una excelente oportunidad para la renovación urbana en un territorio de gran significado para la ciudad, un punto ideal para el encuentro, el arte, la innovación y el disfrute del espacio público, impactando a toda la comunidad cartagenera «El Distrito Creativo impulsará las actividades culturales y creativas, transformará una amplia zona en polo de desarrollo y actividades económicas, atraerá a los turistas y a los cartageneros con nuevas y atractivas dinámicas de consumo. El Distrito servirá para aumentar de manera significativa la oferta turística de la ciudad, promoviendo la competitividad y el desarrollo económico», dice la funcionaria.

