"Mompox es una ciudad especial. Tiene un encanto que conquista a quien llega por primera vez a ella, y muchos de sus hijos tienen como un deber inquebrantable permanecer en su seno aunque el deterioro avance en sus moradas. En este extenso texto que hoy ofrece La Plaza, el historiador momposino Óscar Arquez Van-Strahlen hace un recorrido por el trazado urbano de la población, advierte del deterioro de algunas edificaciones con o sin valor patrimonial, y rememora un verso del poeta, político y médico momposino Miguel Faccio Lince, para recordar que las casas de Mompox nunca dejarán de ser de sus ancestrales dueños, aunque estén en otras manos. Todo para significar que se requiere salvaguardar el patrimonio arquectónico monumental de la Ciudad Valerosa".
Oscar Arquez Van-Strahlen

Santa Cruz de Mompox, es una ciudad que tiene su Centro Histórico inscrito en la Lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad Santa Cruz de Mompox, es una ciudad que tiene su Centro Histórico inscrito en la Lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO, hecho determinado por el valor de su arquitectura y urbanismo, concebidos como un “Valor Universal Excepcional” y cumplir con los criterios IV y V de la normativa para esta inclusion, que consideran que “el Centro Histórico de Santa Cruz de Mompox forma parte integrante de los procesos de penetración y dominación colonial durante la conquista española y del crecimiento de las comunicaciones y el comercio desde el siglo XVII hasta comienzos del siglo XIX” (Criterio IV) y porque “ las circunstancias especiales de desarrollo de la ciudad, que creció libre y longitudinalmente siguiendo el trazado sinuoso de una vía aproximadamente paralela al río, le han dado una cualidad especial con pocos paralelos en la región del norte de América del Sur. El posterior declive económico y el notable estado de conservación resultante añaden una dimesión adicional a esta cualidad, convirtiéndola en el ejemplo superviviente más destacado de este tipo de asentamiento urbano ribereño”.(Criterio V)

La UNESCO tuvo en cuenta que el trazado urbano de Mompox, no siguió el modelo clásico español, con una plaza central cuyo alrededor se establecieron las viviendas del poder. En Mompox se siguió la paralela con la sinuosidad del río, con tres plazas bien definidas y una clara condición de puerto fluvial, que unía a España a trtavés de Cartagena de Indias, con el interior de la américa del Sur, por la vía del Rio Magdalena hacia Honda y de allí a Santafe de Bogotá.

Durante tres siglos la ciudad se supo mantener de pie a pesar de los no pocos embates contra sus viviendas determinadas por la naturaleza, especialmente las crecientes e inundaciones del Rio Magdalena y la entropía positiva ocasionada por el trascurrir del tiempo. Los informes de los viajeros extranjeros y de los gobernadores, muestran las dificultades que vive la ciudad por haber perdido su condición de principal puerto de navegación por el Rio Magdalena. En ellos se registra el estado de abandono de muchas de las viviendas y la precariedad económica de la antigua Villa, que llegó a ser el principal puerto fluvial del vierreinato de la Nueva Granada.

Evidente deterioro en edificaciojnes momposinas

No obstante, los momposinos se las arreglaron para mantener su ciudad en las condiciones esenciales de su creación, solo apoyados en el amor por su tierra, por ese solar heredado de los abuelos . No existía norma estatal alguna que reglamentara, cómo se debía intervenir un Centro Histórico, hasta que a mediados del siglo pasado apareció el concepto de MONUMENTO NACIONAL, que al día de hoy evolucionó a lo que se conoce como BIEN DE INTERÉS CULTURAL DE LA NACIÓN y en el caso de Mompox, su Centro Histórco inscrito en la Lista del Patrimonio Mundial.

En los últimos años, ya gozando de las mieles del reconocimeinto y de la atención de muchos, por su excepcional belleza, algunas viviendas del Centro Histórico empezaron a mostrar alto grado de deterioro y el Estado colombiano, intervino en varios edificios públicos, mientras las viviendas de propiedad privada, quedaban a merced de las condciones económicas de sus propietarios, que por vía de herencias se iban multiplicando y en consecuencia, dividiendo las responsabilidades de su atención. En los últimos años se evidencian cambios significativos en la propiedad de las viviendas del Centro Histórico y no pocas de ellas han visto colapsar sus estrcturas poniendo en riesgo la salud y vida de sus moradores. Otro tema de preocupación son las viviendas que no gozan de un uso familira heredado y cuelgan en sus fachadas el aviso de SE VENDE.

Los avisos de Se Vende se ven por todas partes

Pues bien ante estos hechos , no podemos menos que asumirlos como un llamado de alerta y atención, sobre lo que denomino la salud de las viviendas del Centro Histórico, salud que está asociada a la manera como las consideramos y tratamos, más allá de, así sea con los mejores deseos, levantar el dedo acusador, contra “Raimundo y todo el Mundo”, porque no se ha hecho lo que debió hacerse, sin haber contribuido a enseñar qué es lo que se debe hacer.

Para llamar la atención y contribuir a estudiar, conocer y comprender tan especial y complejo tema traigo estas reflexiones, que nos ponen de cara a los clásicos conceptos de la arquitectura y el urbanismo como patrimonio cultural de una Nación y las responsabiliades que le corresponden al sector público y al sector privado, para atender algo que hace parte de nuestra existencia , pero sobre todo de nuestra esencia, porque gran parte de nuestras vidas la pasamos en una vivienda, sea cual fuere y ese espacio físico se integra tanto a nuestro cuerpo y espíritu, que cuando no estamos en él, nos sentimos extraños, como si estuvieramos en otro país con una lengua, comida, vestido y formas de vida diferentes.

Puertas y ventanas en creciente degradación

La Comunidad Internacional ha establecido el 8 de septiembre como el Día de los Monumentos y Sitios que son Patrimonio Histórico, Cultural y Natural del Mundo o el Día de Solidaridad de las Ciudades del Patrimonio Mundial. Colombia nuestro país, que celebra durante todo ese mes, nuestro Patrimonio Cultural tiene en esa selecta lista unos sitios que son Patrimoinio Material y otros tantos lugares, eventos y formas de vida, considerados Patrimonio Inmaterial. Estos lugares y sitios, junto a más de un millar de sitios, tienen en común el hecho que se trata de monumentos y lugares igualmente prestigiosos, cuya desaparición sería una pérdida irreparable para la humanidad.

Por ello la CONVENCIÓN CONCERNIENTE A LA PROTECCIÓN DEL PATRIMONIO MUNDIAL Y NATURAL, adoptada por la UNESCO en 1972, a la que se han adherido más de un centenar de paises entre ellos Colombia, mediante la Ley 45 de 1983, tiene como misión principal establecer qué sitios y lugares deben ser conservados, preservados, defendidos y protegidos.

Al firmar la Convención, los Estados se comprometen a preservar sobre su propio territorio los bienes a los que le han reconocido un valor excepcional universal para que permanezcan en su esencia intactos para las futuras generaciones. Con las anteriores premisas se asume que uno de los objetivos básicos de una política consecuente en defensa del patrimonio cultural, en este caso el arquitectónico y urbano; es entenderlo como un testimonio fundamental de la cultura colombiana y en consecuencia una fuente ineludible para definir los rumbos del desarrollo y para el fortalecimiento de la identidad nacional, correspondiéndole al estado como primera responsabilidad, asegurar la libertad necesaria para que la cultura florezca y en segundo lugar velar por la preservación, defensa, y difusión del patrimonio cultural del la nación. En consecuencia en la gestión de todo gobierno, el punto de partida de una política cultural, es la comunidad local, desde el municipio como célula primaria de la organización de la población.

Avisos en el centro historico

Por ello, toda comunidad debe tener claro el concepto de cultura, más allá de su noción clásica o de espectáculo, para integrar en él todos los actos de creación del ser humano, apoyados en su manera de pensar, actuar y sentir. En consecuencia, el sector gobernante concebido como el ordenador y organizador de la sociedad, debe desarrollar no pocos esfuerzos, al lado de los trabajadores culturales, para clasificarlo y definir su alcance, a la luz de toda la acción creadora del hombre.Por eso es importante resaltar, que son áreas principales de acción para el desarrollo cultural, la preservación del patrimonio cultural colombiano, la democratización del acceso a la cultura y la formación del talento artístico.

Es obligatorio que la cultura se asuma como elemento vital de la nacionalidad, que el desarrollo se entienda como la capacidad de conocimiento y dominio de una sociedad, sobre su medio ambiente y sobre sus recursos y esta capacidad es función de la cultura, concebida en sentido amplio como pensamiento, testimonio expresión memoria y deber de ser un pueblo.

Bajo el anterior presupuesto se asume que uno de los objetivos básicos de una política seria en la defensa y conservación del patrimonio cultural, parte de entenderlo como un testimonio fundamental de la cultura colombiana y en consecuencia una fuente ineludible para definir los rumbos de su desarrollo y para el fortalecimiento de la identidad nacional. De esta manera al Estado le corresponde, como primera responsabilidad asegurar la libertad necesaria, para que la cultura florezca y en segundo lugar velar por la preservación, defensa y difusión del patrimonio cultural de la nación.

En la gestión de todos los gobiernos, el punto de partida de una política cultural es la comunidad municipal, la cual tiene como principal objetivo afianzar su identidad cultural es un contexto regional y nacional y concebir la cultura como expresión de la comunidad y como enriquecedora de la vida ciudadana.

Hermosa casa momposina

Dentro de las estrategias e instrumentos de la política cultural que requieren ser fortalecidas, se destaca la preservación del patrimonio cultural de los colombianos.Esta estrategia se adopta para trabajar con las diversas entidades que apoyan al Gobierno Nacional, en los hechos de graves procesos de deterioro de una gran parte del patrimonio cultural, histórico y arquitectónico. Así, para Mompox, el concepto de PATRIMONIO ARQUITECTÓNICO, dada el carácter y naturaleza de la ciudad, necesita, no sólo la formulación de normas sino la plena interiorización de la normatividad que rije su conservación y defensa y una consecuente, pronta, efizaz y eficiente capacidad de respuesta de la Dirección Distrital de Planeacióin y sobre todo del Ministerio de las Culturas, las Artes y Saberes, ante las solicitudes que les sean formuladas en el marco de acciones de defensa y protección del patrimoinio arquitectónico.

Para comprender el concepto de patrimonio arquitectónico, es fundamental partir de elementos históricos, que nos permitan precisar como España dominó en Latinoamérica, las áreas descubiertas, fundando ciudades. La fundación de una ciudad, significaba la posesión de tierras y la sujeción de los pueblos que las habitaban. Desde las ciudades se organizaban la explotación de las regiones colonizadas y se administraban las unidades económicas. En Colombia, los españoles fundaron centros urbanos desde los cuales ejercían su poder. Para establecerse colonialmete, necesitaron de un complejo sistema de circunscripciones: pueblos de indios, parroquias, villas y ciudades. La necesidad de mantener estrechos vínculos con la metrópoli, hizo que los españoles dieran cierta importancia ciertos núcleos urbanos, como los puertos (marítimos y fluviales), que actuaban como enclaves de la economía y la fuerza militar.

Como hemos dicho, España utilizó en América, el modelo de las ciudades de la meseta española. En parte porque los colonos del área central y sur de la península; Castilla, Extremadura, Andalucía, tuvieron una influencia importante en la colonización ultramarina y también porque las normas de la conquista de América, obedecían a fuerzas y circunstancias análogas a las de la reconquista ibérica de las zonas ocupadas por los moros. Sin embargo ese urbanismo no siguió ese modelo y se construtó sobre la ribera del Rio con una estructura de dos calles y tres plazas que conforman su Centro Histórico.

Por el malecón de Mompox

Es necesario tener en cuenta que, las poblaciones hispanoamericanas estuvieron determinadas por las necesidades de una metrópoli distante, que requería de la creación de ciudades a imagen y semejanza de las suyas. En nuestra historia colonial las ciudades más importantes servían de posiciones de avanzada comercial, cultural, burocrática de España y de alguna manera eran un símbolo de su poder. El 51% de los actuales núcleos urbanos tienen su origen en la conquista y en la colonia y el 49% en la república, lo que nos da una idea del peso de la cultura hispana en la conformación de nuestra arquitectura y urbanismo.

Sobre estos fundamentos históricos, una Política Cultural renovadora para los centros históricos, debe partir de reconocerlos como un bien cultural y por lo tanto como pertenecientes a la riqueza nacional, objeto de las políticas globales para su uso, valoración y disfrute y en consecuencia partícipes del enfoque y de los fundamentos de la política cultural del estado colombiano. Esto quiere decir que una política cultural para el patrimonio inmueble plantea no solamente el futuro que tendrá nuestro pasado, sino como ese pasado intervendrá en la construcción de nuestro futuro.

El concepto de Patrimonio Arquitectónico es tan antiguo como el hombre sedentario y su correlato la vivienda permanente. El lugar en donde el hombre ha marcado un límite con el mundo natural o el espacio socializado y apropiado, se constituye en objeto de estudio e investigación, pues refleja toda una forma de pensar y de concebir el mundo y la vida, porque sencillamente, le pertenece, como “parte” de lo que es suyo. La vivienda concebida de esta manera es un espacio vital en donde el hombre se realiza como persona, en la medida en que avanza en la solución de sus necesidades fundamentales.
Desde las cavernas hasta la vivienda actual, el hombre ha recorrido un largo camino en el que su mentalidad creadora ha ido colocando una impronta sobre todas las formas de convivencia y organización social, entre ellas el poblado y la ciudad. La noción de familia va ligada a la de la vivienda y esta da a la configuración del poblado o la ciudad un significado especial. UNA CIUDAD ES LA MÁS IMPORTANTE CREACÓN CULTURAL DEL HOMBRE. Ante este principio fundamental para nuestra existencia, he aquí estos plateamientos a tener en cuenta:

El arquitecto Camilo Boito

El Tercer Congreso de Ingenieros y Arquitectos, celebrado en Roma en 1.883, Camilo Boito, (1.836-1.914), arquitecto crítico, maestro de gran influencia en el mundo cultural como que es considerado por muchos autores como el más importante teórico de la restauración arquitectónica, presentó su teoría, que ha marcado un hito en la defensa del patrimonio arquitectónico.

Considerando que los monumentos arquitectónicos del pasado, no solo valen para el estudio de la ciencias de la arquitectura y la ingeniería, sino que también sirven como documentos esenciales para aclarar e ilustrar en todas sus partes la historia de varios tiempos y pueblos, es preciso respetarlos con escrúpulos tal como documentos, en los que cualquier modificación, aunque leve, que pueda parecer original, hace caer en el engaño y conduce a deducciones equivocadas. Sus tesis parten de considerar el “monumento” como un “documento”, que nos permite leer las condiciones de vida de una sociedad determinada.

En estos siete puntos el profesor Boito, condensó su teoría:

  1. Los monumentos arquitectónicos, cuando se demuestre la necesidad de intervenir en ellos, deberán ser consolidados antes que reparados, reparados antes que restaurados, evitando con todo estudio agregados y renovaciones.
  2. En el caso de que estos aumentos o renovaciones sean absolutamente indispensables por motivos de solidez, o en el caso de que partes importantes ya no existan y falte el conocimiento seguro de la forma primitiva, los añadidos o reparaciones se deben efectuar con un carácter diferente al original del monumento, cuidando que la apariencia de las nuevas formas no contraste con el conjunto artístico.
  3. Cuando se trate de completar cosas destruidas o no terminadas en el original, estos añadidos deben ser ejecutados de forma diferente, aunque asumiendo las formas primitivas sea de material evidentemente diferente o que lleven una señal, o mejor aún la fecha de restauración. En los monumentos que derivan la belleza, la singularidad o la poesía, las piezas nuevas deberán reducirse al mínimo indispensable. Los agregados o modificaciones que se hay hecho en un edificio y que con su belleza no atenten contra su originalidad, podrán ser considerados monumentos y tratados como tales.
  4. En los monumentos que deriven la belleza, la singularidad, la poesía……, las obras de consolidación deben reducirse al mínimo indispensable.
  5. Serán considerados como monumentos y tratados como tales, aquellos agregados o modificaciones que en diversos tiempos se hicieron en el edificio primitivo, excepto en los casos en que teniendo una importancia artística e histórica manifestante menor que la del propio edificio y que al mismo tiempo oculten alguna parte notable del mismo, sea aconsejable la remoción o destrucción.
  6. Durante la reparación o la restauración, deberán hacerse fotografías del monumento, planos y dibujos que dejen testimonio.
  7. Una placa colocada en el edificio recordara la fecha y las principales obras de restauración.

Muchas son las enseñanzas que se logran de las lecciones del profesor Boito, que tenidas en cuenta en las políticas de preservación y defensa del patrimonio arquitectónico, darán resultados positivos y redundarán en el objetivo fundamental de conservación del patrimonio inmueble. Para algunos podrían ser hoy demasiado ortodoxas en cuanto limitan las necesidades del progreso, como en general algunos afirman de todo el cuerpo doctrinal de las teorías sobre intervención en Centros Históricos. Ese es el debate pertinente.

La CARTA DE ATENAS, suscrita por varios estados en 1.933, establece con claridad que «la conferencia profundamente convencida que la mejor garantía de conservación de los monumentos y de las obras de arte proviene del afecto y del respeto del pueblo y considerando que estos sentimientos pueden ser notablemente favorecidos por una acción adecuada de los poderes públicos, emite el voto de que los educadores dediquen todo su cuidado para habituar a que la infancia y la juventud se abstengan de todo acto que pueda degradar a los monumentos y los guíen para que entiendan su significado y se interesen en forma general, por la protección de los testimonios de toda civilización». He aquí uno de los puntos que resalto en su importancia y en su implicaciones. Es el “afecto y respeto del pueblo”, por sus bienes y la “educación y formación que adquieran las nuevas generaciones” sobre el valor de su patrimonio, lo que dará la garantía de su permanencia en el tiempo. Nadie puede conservar, lo que no conoce en todos sus significados y nadie ama y quiere, lo que no conoce. Y esta es una tarea de todos los miembros de una comunidad.

Vista de monumentos de Mompox

En 1.964 la Carta Internacional sobre la Conservación y Restauración de los Monumentos y de los Sitios, consideraba que estos son portadores de una mensaje del pasado y testimonio vivo de sus tradiciones seculares. Por ello la humanidad los reconoce como patrimonio común y pensando en las generaciones futuras, se reconoce solidariamente responsable de su conservación. Por ello aspira a transmitirla con toda la riqueza de su autenticidad.

Sobre este fundamento el Segundo Congreso Internacional de Arquitectos y Técnicos de Monumentos Históricos, reunido en Venecia en 1.964, consideró que la noción de monumento comprende la creación arquitectónica aislada, así como también el sitio urbano o rural que nos ofrece el testimonio de una declaración particular, de una fase de la evolución o de un progreso de un suceso histórico. De esta manera el monumento es inseparable de la historia de la cual es testigo y también del medio en el cual esta situado.He aquí otro componente esencial. La vivienda y el monumento son parte ee una Historia y esa Historia hace parte de nuestro presente.

En 1.967 las denominadas Normas de Quito, consideraban en su informe final, en la Reunión sobre Conservación y Utilización de Lugares de Interés Histórico y Artístico; que a pesar de la gran riqueza y variedad monumental de Iberoamérica, constituida por los grandiosos testimonios de las culturas precolombinas al lado de las expresiones monumentales del periodo colonial en exuberante variedad de formas, no es menos preciso reconocer que la razón fundamental de la destrucción progresivamente acelerada de este potencial de riqueza, radica en la inexistencia durante muchos años de una política oficial capaz de imprimir eficacia a las medidas proteccionistas vigentes y de promover la revaluación del patrimonio monumental en función del interés público y para beneficio económico de la nación. Esta inexistencia es un grave peligro en cuanto no aparezca la autoridad dirigente que es condición sine qua nom de la función pública.

Las reflexiones de Quito se acercan a nuestra realidad, signada por el subdesarrollo, al introducir lo que considera una solución concertada. Se trata de equilibrar entonces, las exigencias del progreso urbano con la salvaguarda de los valores patrimoniales. En este sentido todo Plan de Desarrollo, deberá implementarse de tal forma, que permita integrar al conjunto urbanístico, los centro o complejo históricos de interés general. Además, es claro que la defensa y valoración del patrimonio monumental y artístico, en ningún caso controvierten, ni teórica ni, prácticamente con una política de regulación urbanística científicamente desarrollada, porque es posible equipar a un país sin desfigurarlo, de preparar y servir al porvenir sin destruir el pasado.

Otra visual del Mompox colonial

En diciembre de 1.974 se realizó el Primer Seminario Interamericano sobre Experiencias en la Conservación y Restauración del Patrimonio Monumental de los Periodos Colonial y Republicano, en Santo Domingo, República Dominicana, adoptándose una resolución que en sus aspectos más relevantes, plantea que a nivel social, la salvación de los centros históricos, es un compromiso social, además de cultural, y debe formar parte de la política de vivienda, para que en ésta, se tomen en cuenta los recursos potenciales que aquellos pueden ofrecer. Por tanto, todos los programas de intervención y rescate de los centros históricos, deben conllevar soluciones de saneamiento integral que permita la permanencia y mejoramiento de la estructura social existente. El apoyo financiero de la empresa privada constituyen para esto un aporte fundamental.

Y dentro dentro de las diferentes propuestas operativas, se vuelve a plantear la considera que en la educación escolar deben incluirse programas de estudio sobre la importancia del patrimonio monumental. Luego entonces aparece la necesidad que en todos los planes de estudios, currículos y PEIs de la instituciones educativas debe estar el tema del Patrimonio Histórico y Cultural de la Nación Colombiana
En la Declaración de México en 1.975, se plantea que cada cultura representa un conjunto de valores únicos e irremplazables, ya que las tradiciones y formas de expresión de cada pueblo, constituyen su manera más lograda de estar presente en el mundo. Por ello, todo pueblo, tiene el derecho y el deber de defender y preservar el patrimonio cultural, ya que las sociedades se reconocen a si mismas a través de los valores en que encuentran fuentes de inspiración creadora, haciéndose necesario evitar toda acción que contribuya a romper el vínculo y la memoria de los pueblos con su pasado.

El deterioro es evidente en ,uchas edificaciones de Mompox

De tal manera que los Centros Históricos, concebidos como todos aquellos asentamientos humanos vivos, fuertemente condicionados por una estructura física proveniente del pasado, reconocibles como representativos de la evolución de un pueblo, que comprenden tanto a asentamientos que se mantienen íntegros, como a aquellos que a causa de su crecimiento, constituyen hoy parte o partes de una estructura de ayer, son necesariamente inviolables.

Sin embargo los problemas socioeconómicos de nuestras ciudades repercuten sobre sus Centros Históricos, produciendo al lado de fenómenos de inmigración desde zonas rurales, progresiva obsolescencia física y funcional de los inmuebles, conflicto entre las estructuras y dimensión de las vías públicas con los nuevos sistemas de transporte, e inmoderada expansión de actividades terciarias; una destrucción de la calidad del hábitat y una grave ruptura de la armónica relación de los hombres entre si y con su medio.Esta situación afecta a los Centros Históricos ya que estando sujetos a múltiples presiones, corren el riesgo de desaparecer. Para evitar situaciones de esta naturaleza, se hace necesario, el financiamiento de los programas de revitalización de los Centros Históricos, disponiéndose de líneas de créditos internacionales y nacionales, destinados a proyectos de rehabilitación de viviendas, infraestructuras y equipamiento urbano, desarrollo comunal y turismo.

La Carta de Machu Pichu, adoptada en 1.978, en un intento de modernizar la carta de Atenas, sin negar la validez de nuchos de sus 95 puntos, se considera que el carácter e identidad de una ciudad, están dados no solo por su estructura física, sino también por sus características sociológicas.

En el IV Simposio Interamericano de Conservación del Patrimonio Monumental, reunido en Tepoztlán, México, en octubre de 1.981, se considero entre otros aspectos, que la utilización de los espacios monumentales del pasado, en su sentido mas amplio, se puede dar y se da de hecho en una gama de posibilidades, que van desde la exposición del inmueble por sus solos valores culturales e históricos, a su adaptación para usos totalmente ajenos a su primitivo destino. En cada caso la idoneidad del nuevo uso debe estar determinada por la ponderación del valor del bien cultural y de las alteraciones que la intervención contemporánea requiera.

La complementación de la Carta de Venecia y el documento de Cartagena de Indias, adoptado en el II Foro Internacional sobre Patrimonio Arquitectónico, en 1.986, ponen de presente, que la conservación de los barrios y ciudades tradicionales, hoy solo pueden llevarse a cabo con la participación y dinámica de sus habitantes. Sus propósitos pueden justificarse y trabajarse si se llenan las exigencias de sus habitantes.

Muchas normas más, adoptadas en convenciones y declaraciones de los países miembros de la Unesco, enriquecen los elementos teóricos y metodológicos para asumir el patrimoinio de una nacion. Entre ellos el DOCUMENTO DE NARA SOBRE AUTENTICIDAD (1994), amplia el concepto de qué es auténtico y valora el concepto de diversidad cultural. LA CARTA INTERNACIONAL SOBRE TURISMO CULTURAL (1999) regula la relación entre el turismo y el patrimonio. LA CARTA DE CRACOVIA (2000), actualiza los principios de la conservación arquitectónica.

La UNESCO en 2003, amplia el concepto de patrimonio más allá de lo arquitectónico y reconoce las tradiciones, saberes y prácticas como patrimonio. LA CONVENCIÓN DE FARO (2005) define el patriminio como un DERECHO HUMANO. Un importante aporte se da con el MEMORANDO DE VIENA , que trata la conservación de los Centros Históricos en ciudades contemporaneas y busca equilibrar su desarrollo humano con su patrimonio. En 2011 la UNESCO integra el patrimonio a la planificación urbana moderna, considerando los paisajes natural y cultural y el entorno social como una unidad patrimionial. El ICOMOS en LOS PRINCIPIOS DE VALLETA EN 2011, establece una guia para la gestión de las ciudades históricas y resfuerza los conceptos de sostenibilidad y participación ciudadana.

Al firmar con la comunidad internacional estos acuerdos, los Estados se comprometen a preserver sobre su propio territorio los bienes a los que se les ha reconocido un valor universal excepcional y de cierta manera le presentan al mundo lo más bello que tienen, y que deben permanecer intactos para las nuevas generaciones. Pero esta política supera la sola atención en la infratestructura del patrimonio arquitectónico y urbano, para instalarse en la superestructura juridico e ideológica de la nación, para que asuma sus monumentos como verdaderos documentos históricos que permiten leer las maneras de convivir en una determinada época que marca las líneas esenciales de una cultura.

De esa manera, las viviendas, los monumentos, en su arquitectira y urbanismo, se entremezclan con la gente para conformar un todo que integra espacio, población y normatividad de convivencia, convirtiendo un Centro Histórico en un Archivo del mismo orden.

Empero, la responsabilidad de la conservación, preservación y defensa del patrimonio arquitectónico, no debe recaer solamente sobre los historiadores, los arquietectos restauradores, las normas y reglamentos. El actual espacio urbano tiene un carácter estructuralmente complejo, en el cual actúan las instituciones estatales y privadas. Todo ello exije un cambio de mentalidad, en quienes toman decisiones sobre el manejo de espacio urbano. Pero la total y consecuente participación de la comunidad es el componente principal.

Es necesario defender y conservar el patrimonio monumental de Mompox

En Mompox, la aprobación del Acuerdo # 001 del 20 de mayo de 1.994, por parte del Honorable Concejo Municipal de Mompox, después de un comprometido proceso con la declaratoria de la UNESCO para el Centro Histórico de Santa Cruz de Mompox y el PLAN ESPECIAL DE MANEJO Y PROTECCIÓN DE MOMPOX PEMP, adoptado mediante la Resolución No.2370 del 2009, es un renovado compromiso de nuestra indeclinable decisión de defender y conservar nuestro patrimonio arquitectónico y una muestra que estamos sintonizados con las más autorizadas teorías sobre el manejo monumental.

Mucho falta por hacer aún. Entre los aspectos más importantes velar por la salud de las viviendas en lo relacionado al agotamiento de sus materiales, que por la acción del tiempo van cumpliendo con su vida útil, principalmente la madera, el barro, la cal, que son elementos orgánicos. Este aspecto choca con lo costoso de dichas reparaciones o restauraciones por lo que las viviendas van quedando a la ley del tiempo, hasta que dicen “hasta hoy soporté”. Pero son nobles y resistentes y han soportado varios siglos con la nobleza y grandeza que hoy exiben.

Lo que más nos debe preocupar, es los avances de las implacables leyes del mercado, que con su esencial principio de la oferta y la demanda, impone la tesis que “plata es plata” y al carajo los afectos por tradicciones y apegos venidos de la estirpe familiar. Ante esta realidad los momposinos tenemos que saber resolver la ciontradicción entre construir, preservar y proteger una ciudad para vivir o una ciudad que se convierte pierde su gvalor de uso por su valor de cambio como una mercancía para vender. Ese es un tema complejo que corresponde a la relación equilibrada que tiene que existir en historia, tradición y memnoria con el desarrollo y el progreso.

Pese al deterioro de algunas edificaciones, Mompox seguirá siendo una ciudad inigualable

Para una vivienda del centro histórico, los abuelos y padres fueron dos, a quienes heredaron cinco o seis hijos y una o más decenas de nietos y allí como dijimos, se fue multiplicando el derecho de propiedad y disminuyendo el deber de su atención. Esa es la gran paradoja que hoy tenemos que enfrentar, sin negar que no estamos exentos de que se nos aparezca un Bayardo San Román diciéndonos como al viudo Xius de Crónica de una muerte anunciada, “le compro su casa…….le doy diez mil pesos por su casa”.

Con la gravedad que por pura necesidad determinada por los tiempos, algunos desean que les llegue. Me anima saber, que al lado de viviendas que muestran deterioro y otras con avisos de SE VENDE, hay otras en proceso de reparación y restauración y que un amigo mío le dijo a un adinerado y presumido pretendiente que le propuso comprarle la casa familiar: ésta ha sido nuestra casa por once generaciones y mientras yo pueda garantizaré que ese número siga adelante. Aún hay luz en la poterna y quedan algunos guardianes de la heredad. No es fácil que se sostengan. La Historia de esta ciudad ha demostrado que sí. Por eso el amor y el afecto serán la fuerza que le permita a los momposinos afirmar con Miguel Facio Lince en su bello poema, CUANDA VAYAS A MI PUEBLO: ……“ CUANDO VAYAS A MI PUEBLO PREGUNTA POR LA CASA QUE VI DESDE PEQUEÑO… ES GRANDE DE TEJAS ROJAS Y VENTANAS DE HIERRO…..CASA GRANDE CASA VIEJA CASA MÍA TE CALIENTAN OTROS DUEÑOS…MÁS NUNCA SERÁS AJENA POR ESTOY HASTA EN LA PIEDRAS DORMIDAD DE TUS CIMIENTOS”