
El día se inicia con una hicotea en el patio. “Nací en 1950 en María la baja, allí me crie hasta casi los 16 años: en el campo». «Viajé a Cartagena a estudiar que fue cuando empecé a leer y a escribir, llegué a la casa de mi tía Clara Hortensia Caro Prins. Ella al ver lo que yo dibujaba se lo mostró a un profesor de la escuela de Bellas artes, al maestro Juan Antonio Horrillo.

En la Escuela de Bellas artes se unió al grupo de títeres que organizaba Germán Moure. Francisco- Caro ambientaba el transcurrir de las historias tocando tambor. También estaban Rodolfo Valencia y Amaury Muñoz. Su abuelo era descendiente de congoleses y eso explica el gusto de Francisco por tocar tambor y la procedencia de las imágenes de inspiración africana que incorpora en sus pinturas y dibujos, símbolos tribales, el uso del color negro, el carbón, lo milenario tatuado, el sonido y los colores del Congo debían rebelarse.

Si para escoger se coloca en una bandeja de un lado la música y del otro la pintura, Francisco Caro se quedaría con los dos. Nunca he dejado de pintar, aunque también talló la madera, la piedra y realizó performance como cuando en Berlín, en Ginebra, realizaba preámbulos de exposiciones con tambor por allá por 1990. «La música complementa lo que hago siempre». Afortunado ganador en un concurso de dibujo con premio de un pasaje de ida y vuelta a París por tres meses. El segundo lugar fue para Francisco Molina, el tercero para Dagoberto Doria. Francisco Caro, el feliz ganador. Poco después se dijo que de allá no se regresaría. «Después qué expuse en casi toda Europa me mudé al sur de Francia. Allí me encontré con músicos diversos. Elvirita tocaba en un circo, había un rockero, otro amaba Elías, el otro hacía música en bailes populares. En 1995 llegué a Cartagena para quedarme».
“EL CHIFLADOR DE MARIPOSAS”

Lo de Francisco Caro es un trabajo de dibujo y pintura gestado al interior del grupo de los 15, con orientación y guía del maestro Pierre Daguet. Sin duda de otros profesores del contacto directo con los demás participantes de este grupo que francisco ubica entre 1969 y 1970. Él hizo parte del segundo grupo después del original grupo de los 15. Por estar todos en formación afinaban habilidades en color, dibujo y la figura humana, ya que las enseñanzas de los profesores, aparte de académicas y respetuosas con la figura humana, repetían formulas concertadas, provenientes de las academias de arte europeas (Figuras en yesos rígidas, luz plana de reflectores para ejercicios en aulas).

Todo eso sirvió a Francisco Caro para más tarde hacer enormes retratos con fragmentos del rostro, narices, bocas, ojos, buscando vivir en espacios recargados, con otro aire apretado en todo el papel o lienzo, donde se muestran misterios.
“Lo que estoy haciendo aquí es diferente a lo que hice en Francia”. Por la luz, el color, el clima, el colorido es diferente, trabajo con posiciones en dibujo en lo que siempre va algo del ser humano.

En 1988 se organizó en Paris una exposición grande donde Francisco Caro fue premiado con su cuadro en tinta china titulado “El Chiflador de Mariposas”; reconocimiento al compromiso con las tintas, el acrílico, el carboncillo para obtener lo mejor de ellos especialmente en el dibujo y reafirmar aquello que los miembros más destacados en el grupo de los 15 tenían más cercanía a dibujar. De ahí los nombre de Heriberto Cuadrado -Cogollo- , Alfredo Guerrero, José María Amador, más tarde Francisco Molina y Augusto Martínez, quienes también realizaran grabados al aguafuerte y a la punta seca.
FRANCISCO CARO: CRIATURAS DE LÁPIZ.
Los dibujos de Francisco Caro muestran un saber hacer y un mejor oficio. Se ha sostenido en una permanente práctica durante muchos años. Todo ello lo ha conducido a pericia y desarrollo de habilidades únicas porque su mano las realiza con motricidad perfecta, con calma de experto.

Sus dibujos superan a la fotografía por estar realizados con el pulso que da la respiración controlada. Procura borrar sin herir al papel y evitar embadurnarlos groseramente. Eso obedece por igual a la manera cómo se le saca la punta al lápiz y cómo se usa sin romper el papel evitando apoyar el puño y cuidar. No afectarlo con la humedad del pulpejo de esa parte de la mano, por lo que utiliza un apoyador (tiento), de matarratón. Francisco Caro recurre a fragmentar en sus dibujos al cuerpo para presentarlo detallado hasta en sus partes más íntimas. El observador organiza la vista para encontrar pequeños destellos que separan una parte del cuerpo de otra por la ubicación de los brillos y sombras. Dibuja sin turbulencias ni tachones. Sutil de masas de color. En algunos no presenta animales ni plantas ni otro tipo de criaturas. Tampoco hay hielo ni fuego, ni paisajes con agua. Sólo el hombre y la mujer. Pezones erectos, pubis silencioso, esmegma de ayer, labios jadeantes.

