
ALGO DE HISTORIA
El principal espacio público de la ciudad antigua era, y es, su Plaza Mayor. Ubicada, estratégicamente, en el corazón institucional de la urbe colonial, en una posición privillejada de la trama urbana. Enlazada al eje primigenio que partía del Muelle Viejo hacia el interior urbano, desde el primer puerto comercial, próximo a la iglesia jesuítica de San Pedro Claver.

Luego de marcharse los españoles definitivamente de Cartagena, el 10 de Octubre de 1821, la ciudad, como la gran mayoría de ciudades hispanoamericanas, comenzó a experimentar, poco a poco, cambios notables en su arquitectura y aún en sus espacios públicos, antes rigurosamente descampados, arenosos y desprovistos de ornamentación.
Ya entrada la república, el 20 de Julio de 1846, se inauguró en Santa fe de Bogotá, el primer monumento público erigido en una plaza de Colombia. Era una escultura en bronce de Simón Bolívar, de cuerpo entero, ataviado con su impecable uniforme militar y envuelto en una capa imperial romana, que aumenta, superlativamente, su grandeza.
Una copia de esa misma escultura hecha por el famoso escultor italiano Pietro Tenerani, preside la plaza Bolívar de Mompox, también conocida coloquialmente, como Plaza del Tamarindo.
En Cartagena, la idea de engalanar la Plaza Mayor con una escultura ecuestre del Libertador, se comenzó a gestar mediante la Ley 43 de 1880. En 1889, el propio Presidente de la Republica, Dr. Rafael Núñez, asistió, junto a otras dignidades, al acto protocolario de colocación de la primera piedra del monumento a Bolívar.
Posteriormente, el 29 de Mayo 1892, se realizó, con bombos y platillos, la inauguración del Parque Bolívar de Cartagena, erigido autosuficientemente sobre la Plaza Mayor. Esa inauguración se realizó sin la construcción del hermoso pedestal, ni la escultura ecuestre en bronce, fundida en Alemania y que llegó a Cartagena vía marítima, cuatro años después, dando origen a otro acontecimiento popular.
El Proyecto Arquitectónico, fue encomendado al famoso arquitecto cartagenero, Luis Felipe Jaspe Franco, el mismo que diseñó y construyó La Torre del Reloj Publico, el Teatro Heredia y otras importantes obras de la era republicana de Cartagena.
OCASO Y RESURGIMIENTO
Ese hermoso proyecto del Sr Jaspe, construido en 1892, empezó a deteriorarse, debido a lo cual se le retiraron las Rejas Altas y las puertas de acceso, y hacia 1940 se le practicaron sucesivos recortes perimetrales, que lo redujeron a su mínima expresión.
En el año 2000, el entonces Gobernador de Bolívar, Dr. Miguel Raad Hernández, ordenó su restauración, basada en el Proyecto de Tesis de Grado, de los estudiantes de último semestre de Arquitectura de la Universidad Tadeo Lozano, Fidias Álvarez Marín y Pedro Ibarra Jiménez, con la Dirección del Arquitecto German Bustamante Patrón. El mantenimiento y cuidado de esa restauración, fueron encomendados al Concurso Nacional de Belleza, hasta el 2015 aproximadamente.
De ese año, en adelante, el Parque comenzó a experimentar una permanente e impune acción vandálica, que paulatinamente, le suprimió más de cuatrocientas espadañas en bronce, que engalanaban las rejas altas, las rejillas de fondo de las fuentes, las 192 boquillas de los chorros laterales, y el desmantelamiento alcanzo, para que se llevaran seis bancas de madera y metal. Las soltaban del piso en el día, y venían por ellas en altas horas de la noche, en carretas furtivas, conducidas por maleantes.
Esos ocho o nueve años de abandono, sumieron al Parque de Bolívar en un profundo y alarmante deterioro. Las plantas arbustivas, crecieron descontroladamente, hasta constituirse en auténticos escondrijos, donde se practicaban toda suerte de malos comportamientos ciudadanos, innombrables.
La fuente número tres, ubicada frente al Palacio de la Inquisición, se desplomó sobre si misma, y se constituyó en autentica piedra de escándalo, en contra de la Alcaldía de la Ciudad, su genuino propietario.
Entonces, ante ese panorama vergonzoso, el señor Gobernador de Bolívar, Dr. Vicente Blel y su Secretario de Cultura, Dr. Iván Sanes, se apersonaron del asunto, convocando a un grupo de ciudadanos, junto a los cuales, se logró obtener las dificultosas y a veces enrevesadas Licencias locales y nacionales para la intervención del sitio emblemático deteriorado.
Lo de ahora
En esencia, los trabajos actuales, próximos a concluir, han ido de la mano de la Restauración hecha en el año 2000. Y tienen básicamente, una sustancia de Mantenimiento y Reparación; por eso las rejas, portones, pisos, luminarias, sistema eléctrico e hidráulico, bancas, fuentes y otras piezas valiosas, como el propio monumento al Libertador, han sido sometidos a un intenso proceso de remozamiento controlado. Casi científico.
En resumen, podemos decir, que la fragancia de lo verde y el refrescante rumor del agua, han regresado a este sitio de contemplación, para muchos Oasis en medio del apabullante calor.
¿Por cuánto tiempo? No lo sabemos.

