"¿Tiene Cartagena una historia en el mundo del grabado? Sí la tiene, y sin embargo, está prácticamente sepultada en el olvido. En la vieja Escuela de Bellas Artes, Augusto Martínez Segrera y Héctor Díaz /fallecidos/, son pilares de esa historia que ahora asoma un poco, gracias al también artista Dalmiro Lora, autor de esta nota que publica La Plaza. Para conocer más sobre el asunto, la galería Libro Café expondrá grabados de cuatro artistas cartageneros el próximo 11 de septiembre, tres de ellos moradores de la otra realidad: Adalberto Jiménez, Alberto Contreras y Ever Vásquez. El cuarto es Carlos Santos, el único que respira entre los vivos, con residencia en España. Una invitación no solo para rememorarlos sino para saber un poco más de sus luchas y aportes a la cultura y el arte".
Dalmiro Lora

Entre los años de 1980 a 1985, Cartagena fue sede de eventos como el Primer Encuentro de Talleres de Grabado de la Costa Atlántica, con la animación de Augusto Martínez, participaron artistas de talleres de Valledupar, Santa Marta, Barranquilla, Cartagena, Sincelejo. También, se hizo parte de la organización de la Bienal de Grabado Latinoamericano celebrada en Barranquilla y en Cartagena (“septiembre mes del grabado con muestras de carpetas, exposiciones colectivas e individuales de talleres y artistas.

Estos encuentros, por un lado, pusieron en evidencia la precariedad de elementos y materiales para la realización de eventos; por el otro, estimularon la recursividad y la búsqueda de fórmulas ingeniosas para trabajar la serigrafía, aguafuertes, la litografía, la xilografía, y el linóleo.

Augusto Martinez

Cabe destacar que, el grabado paulatinamente fue haciéndose parte de las manifestaciones artísticas de la ciudad durante la segunda mitad del siglo XX. Augusto Martínez, juntamente con Héctor Díaz, son figuras cimeras en el grabado cartagenero, a ellos se les debe la inquietud sembrada en las nuevas generaciones de artistas que vieron y ven en la obra seriada, la posibilidad de ampliar sus lenguajes artísticos. Esto es evidente en la utilización en pequeña escala de algunos procedimientos del grabado en la obra, cuando no sucedánea y colocada para estar al lado de la pintura o el dibujo, o como complemento al servicio de algún efecto supeditado a otro lenguaje.

Héctor Díaz Herazo

Si bien es cierto que ni Augusto Martínez ni Héctor Díaz realizaron ediciones completas (numeradas o fechadas), también es cierto que trabajaron por placer y gusto por la técnica, a ellos se les reconoce como los iniciadores del grabado en Cartagena. Además, la inserción y lucha por mantener el grabado en la ciudad coincide con la aparición de otros talleres y la casi inmediata desaparición de otros, como Stampa Punto, El Buril en Cartagena; así como los de las Escuela de Bellas Artes de las ciudades de la costa norte colombiana como Barranquilla, Valledupar, Sincelejo que crearon un clima propicio para el desarrollo del grabado en nuestra región.

El 11 de este mes de octubre en la Galería Café, tendremos una muestra de alumnos de los maestros antes mencionados: Adalberto Jiménez, Alberto Contreras, Ever Vásquez y Carlos Santos