Por Eduardo García Martínez - "Con una narración cautivante y poética Mariaketty transforma al niño Corinche en joven saeta que recorre los caminos que lo llevan a otros territorios de mares y de ríos"

La historia nos dice que Corinche era un viejo indio de la tribu Calamarí con el que Pedro de Heredia hizo contacto cuando buscaba un sitio con aguas dulces y abundantes para fundar una ciudad que el 1 de junio de 1533 se convirtió en Cartagena de Indias. Las huestes del español habían arremetido contra los nativos que se dieron a la fuga, pero Corinche no tenía fuerzas para huir y prefirió esperarlas, confiando en su carácter y experiencia. Con astucia y en defensa de su pueblo, dijo a Heredia que podía llevarlo a un lugar con aguas cristalinas y clima benigno. Así lo hizo pero al llegar al sitio prometido el guerrero y sus hombres de a caballo entendieron el ardid porque se dieron de boca con insumisos yurbacos que accionaban sus arcos con flechas envenenadas. En respuesta, Heredia ordenó quemar todos los bohíos y un ataque sin piedad contra los indios nativos que nunca se hincaron ante el invasor.

¿Qué se hizo Corinche?

Desapareció para la historia pero ahora regresa envuelto en trazos literarios como guardián de la naturaleza y mensajero de paz, en la mente creadora de Mariaketty Figueroa Pastrana. Ya no es solo el venerable anciano que engaña a Heredia para tratar de salvar a su pueblo sino uno de los niños de la tribu Kar-mai-ri que crecen en medio de la más exhuberante naturaleza, dueños del mar y de sus olas, de las arenas brillantes como estrellas, de los caracoles, las almejas, los peces, las aves, las lluvias y los vientos. Son los niños felices que se sumergen en las aguas tibias de una mar amiga que les brinda refugio y los invita a sus profundidades para que la disfruten, la conozcan y defiendan porque tienen la misma esencia.

Con una narración cautivante y poética Mariaketty transforma al niño Corinche en joven saeta que recorre los caminos que lo llevan a otros territorios de mares y de ríos, y mientras descubre los secretos de las plantas y los animales lo hace hombre/ guía de toda su gente, a la que atiende con bondad y diligencia. Ese ambiente de tranquilidad y armonía dura mucho tiempo pero se rompe en mil pedazos con la llegada de extranjeros que hablan otra lengua, son ambiciosos y crueles. Es la hora en que Corinche, ya viejo, entrega su última bocanada de amor por su tribu y se enfrenta al invasor con solo una mentira que lo cubre de gloria.

La historia no da cuenta de la última instancia vivencial de Corinche, pero la autora de esta narración maravillosa lo ve subirse a su embarcación de hermosos colores acompañado de tortugas y cangrejos para iniciar un probable viaje sin regreso.

Mariaketty ficciona la historia de la Aldea primigenia de Calamarí en este precioso cuento que ganó la convocatoria «Impulso 2021 del Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena», que entusiasmará a chicos, jóvenes y adultos que sin duda quedarán atrapados en un relato fascinante, tratado con delicada estética creativa. Es una guía didáctica ecológica, un paisaje sonoro y un homenaje a la ancestralidad de los pueblos aborígenes. Si necesitamos míticos héroes que guíen nuestros pasos, aquí está Corinche de kar-Mai-Ri- para llenarnos de fuerza y orgullo.

El cuento tiene otro ingrediente que le suma valor: una serie de ilustraciones igualmente hermosas, autoria de Rafael Figueroa, hijo de Mariaquetty, tan talentoso como ella. La obra fue presentada como proyecto de la fundación Cienarte, dedicada al arte y la cultura, presidida por la psicóloga Karen Cárdenas.

La autora de esta emocionante narración ha decantado su creatividad como pintora, músico, poeta y escritora. No lo guarda para sí, lo entrega a los demás en un alegre y contagioso jercicio pedagógico.

En 2018 ganó el premio Estímulos del IPCC
con el libro para niños “Mi corralito de colores” , cinco cuentos y cinco canciones sobre historias de Cartagena.
Ha ganado otros premios y menciones con obras pictoricas y literarias y actualmente dirije en Cartagena la “Casa Arte Musarte”, taller de música y artes plásticas. Tiene,