"He conocido a lo largo de mi vida personas honradas, serviciales, humildes, ajenas a la maledicencia, y Juancho Herrera estaba entre ellas"
Eduardo García Martínez

Conocí a Juan Herrera Gutiérrez a principios de los años 80. El Tiempo me había nombrado corresponsal en Cartagena y Bolívar /1983/ y Juancho, como cariñosamente le decía todo el mundo, era ya un atento periodista de los aconteceres del deporte, especialmente del boxeo y el béisbol. Conocía a fondo estas dos disciplinas deportivas y de ellas comentaba en radio y escribía en El Tiempo.

He conocido a lo largo de mi vida personas honradas, serviciales, humildes, ajenas a la maledicencia, y Juancho Herrera estaba entre ellas. Jamás, en mis casi 15 años de compartir con él en las oficinas del diario capitalino ubicadas en la calle de San Juan de Dios del Centro Histórico, le escuché una mala palabra, un improperio, una frase hiriente al referirse a un semejante. Por el contrario su vocabulario era apacible, alejado de confrontación, aunque defendía con certeza sus convicciones.

El deporte era su vida. Pero nunca supe que hubiese sido deportista en alguna etapa de su existencia, que ayer se apagó para siempre dejando un gran vacío entre sus familiares y amigos. Siempre vivió en Daniel Lemaitre y solo una o dos veces estuve en su casa, pero siempre nos unió una buena amistad. Al saber de su partida una sombra de tristeza me embargó y recordé a Juancho con su mirada estrábica, su voz «arroncada» y sus gestos de bondad, recorriendo cada rincón de la casa de la corresponsalía, escribiendo sin prisa, haciendo algún apunte sobre la última pelea boxística que cubrió, o la atrapada en tercera que hizo el shortstop de su equipo preferido y que lo entusiasma sobremanera.

Deportes muy conocidos por Juancho Herrera

El periodista barranquillero Estewil Quesada, especializado en temas de deportes y quien trabajó en El Tiempo hasta pensionarse, conoció a Juancho Herrera como el que más, y así lo definió: «Admiraba de Juancho, en lo periodístico, su memoria. Era capaz de recordar cualquier acontecimiento al instante. Especialmente si eran de temas de boxeo y béisbol. Era excelente reportero. En lo personal, serio, con el cual no cabía broma, siempre servicial y buena gente».

Ahora que su luz terrenal se ha apagado, deseo paz perpetua en la tumba de Juan Bautista Herrera Gutiérrez-Burgos, nombre completo de este hombre bueno, excelente colega, y mejor amigo.