"La Plaza ofrece poemas del fallecido Gustavo Balanta con comentarios del también poeta Pedro Blas"
Pedro Blas Julio

IN MEMORIAM

La tengo, la traigo y la llevo

Déjenme caminar, no me atajen. La pata de chivo que Olga Margarita, mi mamá, me colocó a los cinco años,
porque no podía caminar, está cumpliendo su objetivo.

Vengo y voy y vengo. Sigo encontrándome, es un sinfín. La otredad me llama y respondo raudo.
Me dicen negro y saco la estera.
Me dicen negó y toco el tambó.
Me dicen negó y respondo con grito libertario.
Me dicen negro y Orula me acompaña.

Me dicen negro y el sonido del karángano sale a flote. Me dicen negro y me arropan neas.
Me dicen negro y la leña cortá ahí está.
Me dicen negro
y la canoa recorre playones y masticá.

                      *

Déjenme he dicho. Puerto Rey, Tierra Bomba, Tierra Baja, ¡Oh, mi andar por tierras de otros que también son mías! aquí estoy, desnudo y desnudando historias guardando en cofres, con claves memorizadas por viejos y viejas de piel canosa y pelo rucho, pregunto, cuestionen, critiquen. Ando en mi yeré

La marcha de cangrejos es la imitable. Hace parte de la cura a la hambruna. Su fuerza natural y cultural es el sostén para la defensa de lo que nos quieren quitá.
Suéltenme, estoy poseído, suena batá, danzo sin pará, quítense, abran camino, los caladeros de peces vamos a conservá, asómate, déjate ve, ven a peliá, soy carbón, soy hilaza, soy canalete, soy mano de pilón, bogá, bogá sin descansá…ASCHÉ.

                          *

Mírenme que el ventorrillo hay que abrí, una cucharada de manteca hay que despachá, un cuarto de azúcar van a llevá. Divide la barra de jabón, la panela está sin picá. Achiote, canela, comino, pimienta de oló hay que envolvé.

Abuela, ¿a qué hora de la fiesta debo regresá? A las horas que quieras, hijo, pero a las cinco de la mañana la tienda abierta está.

Sí, aquí estoy. Tiro la potala. No vine a plata acumulá.
Deambulo por estas calles enhuecadas, estoy hecho de la ceiba y la palma, y mis raíces no la van a arrancá.
Óyeme Juana, óyeme Mirla, óyeme María, óyeme Agustina, óyeme Libis, óyeme Mariela, óyeme Marilyn, la sandunga debe flota, p’a que el forastero invasor el culo ponga patrá. OGUNYÉ

Ceiba Iroko

Los ruegos que escribe Pedro Blas

En gran medida quiero expresar en este texto uno de los nuevos valores
/aunque su cuerpo ya esté ido/ caracterizándose por la búsqueda de una genuina asimilación de las combativas corrientes foráneas de etnia negra, así como de su conciliación con elementos de su territorialidad cimarrona. Donde a las finales va dándose la poesía del poeta Gustavo Balanta la tranquilidad de permanecer viendo sus versos transcurrir en determinante paso rumbo a conglomerados de etnia negra…y “Lomaderos”, donde de toda una vida Gustavo Balanta con ellos enlaza los —convocados— frente a crepitantes llamas desde las brasas de nuestra guerra.

Cuando hay una—Candanga—Bantú en Australia una plumífera marabú de risotadas al poeta suele traerle noticias. Perenne altivez de sacerdocio la hermosa danza de su poesía hecha fogosidad de palmoteo de –Candanga— del ´muerto celebrao´, y no importa si -Candunga- llegue o no a tener componte. De todas formas, con ella nos vamos p’a el monte. Así Balanta va en un regreso sonetista sin ser soneto, pero exclusivamente deslumbramiento de cantares, porque de verdad, los versos de Gustavo Balanta precisan el nuevo sacerdocio en alto –Akpwón– con su cantar.

Entonces ya su canción ha de ser ánfora escanciadora de libaciones, del elevar brindis de esa copa como si el poeta nos condujera a todos a esa adoración con sagrados orischas negros. Necesitándolo estos hermanos negros de la deprimida periferia y “Lomaderos de Negros” . Ya que sobreviven en la poesía de Balanta recreándolos el poeta a entera –Candanga– en altares y fragancias de sagrado -Omiero– bendecido por ese rey de los boscajes, sagrado orischa Ozzain al que en la poesía de Balanta se le presentan liturgias de bailarines que hacen sonar pulseras de las muñecas de sus brazos y circunferoidal de -Candangas-.

Por algo su santo negro, el sacrosanto orischa negro del poeta Gustavo Balanta vive en su Okan.
La sagrada Ceiba Iroko que sembramos por el preservar de tu memoria, Poeta Gustavo Balanta, suele otra vez saludar con su exuberancia de verdores la llegada y la huida de septiembre. Y de paso por conversarle tantos asuntos a ella ya los guardianes de tu Sagrada Iroko, nuestros ancestrales Infumbes te comentarán acerca de las cosas de acá no dejando de empeorar cada día, yimboró, pero que adquiriendo cada vez más fuerza los mismos infelices burlones y de mala sangre como sus conquistadores, donde los enemigos calumniadores se los continua uno ganando, ¡ay sanseribó! pero que completamente gratis.

Poeta Gustavo Balanta, tu aguerrido paso desde tu poesía /benditos sean los altares Kimbisa/ no fue en vano. La sagrada Ceiba Iroko que sembramos por el preservar de tu memoria, Poeta Gustavo Balanta, ya te estará comentando.

Sea por consiguiente a ti todo lo del Igbae Bayen To Mu y te tenga en su Santo Reino el Gran Olofi…Que por Igboru Igboya Igbó Ché Ché…

Te abraza
Pedro Blas