El embarcadero, de 300 metros cuadrados, tiene capacidad para 16 embarcaciones simultáneas, fortaleciendo la seguridad y el orden marítimo de la zona.

El gobierno de la ciudad, bajo el liderazgo del alcalde Dumek Turbay, le cumplió a Playa Blanca, a la comunidad insular y al turismo. Después de los daños ocasionados al muelle turístico de Playa Blanca por el fuerte oleaje producido por el frente frío del mes de febrero pasado, Turbay se comprometió a arreglarlo cuanto antes. El embarcadero para zarpe y desembarque de visitantes fue reconstruido y entregado nuevamente y se encuentra 100 % operativo.
El fenómeno climático generó olas superiores a los tres metros y fuertes vientos que ocasionaron el desprendimiento de algunos elementos de la plataforma. No obstante, las afectaciones fueron puntuales y en ningún momento comprometieron la estabilidad estructural del muelle ni su cimentación.

La estructura principal, soportada sobre 28 pilotes de acero y concreto reforzado, permaneció intacta. Los pilotes se encuentran en perfectas condiciones de estado y ubicación, brindando plena tranquilidad sobre la seguridad de la infraestructura.
El alcalde Turbay reiteró que el Distrito no asumió ningún costo por los trabajos realizados. “Fue reconstruido por el contratista sin generar erogaciones adicionales al Distrito, pues para eso existe la póliza de estabilidad de la obra. Esa garantía asegura la calidad y la funcionalidad de la infraestructura, y protege al Distrito frente a cualquier deterioro o falla”, dijo.
Ajustes técnicos para mayor resiliencia
Tras la evaluación técnica, la Interventoría recomendó reemplazar el entablado tradicional —más pulido y estético— por una rejilla técnica especial que permite disipar la fuerza del oleaje y reducir riesgos ante futuros fenómenos climáticos. Esta recomendación fue acatada y ya hace parte de la solución implementada.
“El embarcadero tuvo un embate monstruoso del frente frío, que es realmente la causa de su afectación parcial, pero la infraestructura quedó allí. El concepto técnico fue cambiar el entablado por una rejilla que puede difuminar y diluir rápidamente la fuerza de una ola y ayudarnos a enfrentar eventos similares en el futuro”, anotó el mandatario Turbay Paz.

El embarcadero fue diseñado y construido en Aluminio 6061 T6 importado, material ampliamente utilizado en marinas nacionales e internacionales por su alta resistencia mecánica y bajo peso. Incluso tras el impacto del fenómeno climático, ningún elemento estructural como vigas o riostras presentó doblamientos o fracturas, demostrando que su resistencia no estuvo comprometida. Desde la Secretaría de Infraestructura se reiteró que la obra fue concebida bajo criterios técnicos y ambientales de sostenibilidad, priorizando la protección del entorno natural y garantizando su durabilidad en el tiempo.
Más orden y mejor experiencia turística
El muelle cuenta con un área de 300 metros cuadrados y capacidad para recibir hasta 16 embarcaciones medianas simultáneamente. Su construcción responde a la necesidad de ordenar el tránsito marítimo, optimizar las operaciones de embarque y desembarque, mejorar la seguridad de bañistas y visitantes, y fortalecer la economía de la comunidad de Playa Blanca.

La secretaria de Turismo, Teremar Londoño Zurek, destacó que esta infraestructura es clave para consolidar el balneario. “Este es un paso fundamental para que Playa Blanca sea un destino competitivo y seguro. La infraestructura permite que el turismo sea sostenible, beneficie a la comunidad y garantice experiencias de calidad para quienes nos visitan”, dijo.
Con el muelle plenamente operativo y técnicamente optimizado, Cartagena se prepara para recibir una alta afluencia de visitantes durante Semana Santa, una de las temporadas más importantes para el sector turístico. Playa Blanca está lista, más segura y organizada, para seguir siendo uno de los grandes atractivos del país.

