"Colombia Líder, la Fundación Konrad Adehauer, USAID, la Fundación Universitaria Los Libertadores, AGD y DIME, y el Centro de Pensamiento Casa Loma, ofrecieron el Diplomado Escuela de Liderazgo para el Fortalecimiento democrático en el Caribe colombiano -Alfonso López Issa-, ejercicio académico que tuvo cierre con ceremonia especial celebrada en Barranquilla. Los maestros y expositores fueron Moisés Pineda, Amilkar Acosta, Eduardo Verano de La Rosa, Elvia Mejía, Germán Bula Escobar, Álvaro Lastra, Ana González, Álvaro Mercado, Gersel Pérez, Fady Ortíz, Marco Tulio González, Raimundo Alvarado. Por deferencia de las directivas del diplomado el director de La Plaza, Eduardo García Martínez, fue encargado de llevar la palabra en nombre de los alumnos. Esto dijo: "
Eduardo García Martínez

«En reciente columna publicada en el diario El Universal de Cartagena planteaba quien les habla de una nueva y esperanzadora voz que se escucha desde la periferia del país, desde los territorios olvidados, clamando por nuevas oportunidades para lograr descentralización y autonomía. Agregaba que esas manifestaciones de descontento y aspiraciones necesitan oxigenarse para que se transformen en narrativas que contribuyan a jalonar procesos capaces de construir una nueva realidad en el Caribe colombiano.

Personalmente he abogado hace ya largo tiempo, como periodista y columnista de opinión, por una voz potente, permanente, unificada, atrayente y convincente que identifique las aspiraciones de nuestra región. No es que haya estado ausente ese llamado en las luchas que se han dado por la autonomía del Caribe desde siempre, sino que no ha sido persistente, y como consecuencia de esa falta de continuidad la voz se debilita sin remedio hasta apagarse por completo, en espera de una nueva sacudida coyuntural que la despierte.

Turismo en el Caribe

¿Esa voz que se prende y se apaga nos identifica ciertamente? ¿Creemos en ella? ¿Se escucha más allá de nuestro territorio? ¿Por qué se frena? ¿Ha sido construida desde la sociología del comportamiento colectivo o dejada a voluntad de un liderazgo cerrado, aunque comprometido, organizado y determinante? ¿Qué se debe hacer para lograr una sola narrativa de región Caribe, que arrope a todos los costeños en ciudades y campos y sea motivo de orgullo y pertenencia? ¿Quiénes son y en donde están los líderes que deben pregonarla?

Desde hace décadas hemos identificado la cerrada tenaza del centralismo como el principal freno a las perspectivas de desarrollo, equidad y oportunidades en nuestra región, pero creo que ha llegado el momento de actuar más sobre la base en nuestras potencialidades y aspiraciones reales, que en seguir echando culpas a la voluntad de los Andes que de seguro continuará incólume e indiferente ante las necesidades de los territorios. Esta nueva postura tampoco significa que nos olvidemos de lo que representa el centralismo, pero sí que nos ocupemos más en la construcción de nuestro propio devenir, identificando estrategias para avanzar, siendo capaces de robustecer la identidad del Ser Caribe, mostrándola con ufanía ante nosotros mismos, el resto del país y el mundo.

Orlando Fals Borda, el gran sociólogo e intelectual del Caribe colombiano

Uno de nuestros más importantes intelectuales, Orlando Fals Borda, planteaba la necesidad de llevar a cabo una transformación social, política y cultural como proceso de auto reconocimiento de la vida personal, pero también social/colectiva, capaz de despertar el autodescubrimiento de los sujetos sociales. Decía Fals que todos somos aprendices y maestros, y es hacia allá a donde deberíamos mirar. Al auto reconocimiento como seres de una región mágica que nos da elementos de identificación y nos hace diferentes frente a los otros, los de fuera del territorio. Nadie, de acuerdo con Fals es objeto sino sujeto, todos tiene la calidad de partícipes en los procesos de conocimiento intersubjetivo. Entonces, es con todos los seres del Caribe como podremos lograr una verdadera región. Meterle pueblo, gente, juventud al proceso es lo conducente, con educación, pedagogía, marketing, impulso cultural, deporte, conciencia territorial y medio ambiental.

Miseria en el Caribe

Sentirse Caribe, serlo de verdad, dejarse bañar por su influjo, es el mayor estímulo para la acción unificadora, para la unión de voluntades que habrá de convertirnos en una región con espíritu, insustituible, única e irrepetible. Nuestro gran amigo, escritor, colega periodista e inigualable editorialista radial Juan Gossain, ha dicho en innumerables escenarios que el ser Caribe es un sancocho de razas que comenzó a hacerse realidad hace 500 años. Ese cocinado ha hecho posible todas las formas de comportamientos y expresiones culturales que nos caracterizan, y hacen inconfundible nuestro territorio. Moldear esas formas, cincelarlas, apropiarlas, enraizarlas, volverlas orgullo y sentimiento, es la clave para que brote como manantial la razón y la sensibilidad de nuestra identidad. Eso es definitivo.

Juan Gossain, ha dicho en innumerables escenarios que el ser Caribe es un sancocho de razas que comenzó a hacerse realidad hace 500 años

Hoy se plantea como necesidad inaplazable un Acuerdo Político Nacional que permita deponer la polarización que nos carcome y avanzar en la búsqueda de un nuevo país, de una nueva sociedad colombiana. En esa coyuntura, justo es preguntarnos: ¿qué debemos hacer en el Caribe para construir nuestro propio destino a través de un Proyecto Político Regional? ¿Cómo juega en esta perspectiva la Alianza Regional de la que tanto hemos hablado? ¿Se interesan nuestros actores políticos, el empresariado, la academia en ella? ¿Cómo están nuestras capacidades locales en la sumatoria regional?

En Cartagena, por ejemplo, el alcalde Dumek Turbay está empeñado en devolverle la grandeza y el esplendor que durante importantes períodos de su historia tuvo la ciudad, perdidos ambos en los últimos años por liderazgos extraviados. En ese empeño no solo ha convocado a la ciudadanía local que lo respalda de manera entusiasta, sino a la cooperación internacional y la banca multilateral. El mandatario piensa en grande, porque grande es su visión, como grandes son los retos. La pobreza, por ejemplo, sigue siendo una vergüenza, mientras la inseguridad no da tregua. Lo de Turbay se encamina a hacer de Cartagena una superciudad. Lograrlo solo será posible con un gigantesco esfuerzo colectivo Esas capacidades locales para la gestión del desarrollo sostenible son las que deberíamos apoyar e impulsar en todo el territorio Caribe para crecer en confianza, dignidad, y mejoramiento de la calidad de vida de las comunidades.

El tema energético es de vital importancia en el Caribe

Barranquilla y montería muestran interesantes avances en sus procesos como ciudades en crecimiento, pero Santa Marta no puede ser espejo para mirarse porque perdió su rumbo en medio de disputas políticas mezquinas. Sincelejo y Riohacha siguen patinando en atraso y pobreza, mientras Valledupar se les agrega en dañina politiquería. Sin duda, hay mucho por mejorar. El inigualable departamento insular de San Andrés, Providencia y Santa Catalina, sí que necesita de nuestro soplo vital. Ahora más que nunca, porque su situación social, económica y raizal está en franca desmejora. El profesor Fady Ortiz Roca, en su esclarecedora exposición en el diplomado, nos empapó de la calamitosa realidad del archipiélago, que no vería con buenos ojos hacer parte de la RAP Caribe, a la que ha sido convocado.

Durante el desarrollo del diplomado identificamos unos cinco campos de acción en los que debiéramos enfocarnos para avanzar: Acción política para promover el movimiento regional, Promoción de la Descentralización y la Autonomía, Impulso al Deporte, Ruta para la Seguridad Energética, y Promoción del Turismo. Agregaría el estímulo al sector agropecuario y la promoción y defensa del medioambiente. La lucha contra la pobreza y el hambre está sobreentendida. En educación estamos mal, y para mejorar el ex ministro Germán Bula nos puede ayudar con su importante documento: La Revolución Educativa en el Caribe colombiano.

Ceremonia de clausura del Diplomado. A la izquierda el gobernador de Atlántico Eduardo Verano, a la derecha, arriba el líder sucreño Luis Manuel Espinosa,. Abajo, izquierda a derecha: Breyner Escobar, de Colombia Líder; el sub contralor nacional Carlos Mario Zuluaga, Economista Álvaro Mercado /U Los Libertadores/, ex ministro Germán Bula Escobar y el ingeniero Francisco Ripoll Benítez, moderador del panel.

Desde hace buen tiempo los indicadores nos muestran como pobres, atrasados, prácticamente incapaces de avanzar. En una palabra, Fracasados. Contrario a eso, si pensamos en grande y actuamos en consecuencia, lograremos altas metas, el mar que alimenta nuestro espíritu no tiene límites, y nos convoca.

Soy un convencido de que nuestras mentes deben abandonar como argumento la narrativa de las miserias acumuladas, muchas surgidas del centralismo, otras hijas de nuestro propio accionar. Así nos tornaremos visionarios, ambiciosos, capaces y políticamente enfocados en el rompimiento de los paradigmas del fracaso. Necesitaremos liderazgo seriamente comprometido, planificación, organización, recursos financiaros y mucho trabajo. Somos Caribe porque somos diferentes, creativos, recursivos, y con un sentido mágico de la existencia. Nuestros logros serán producto del esfuerzo, de la convicción, el coraje y la lucha por ser lo que ambicionamos. En este empeño nadie debería confundirse, ni confundirnos».

El medio ambiente Caribe es inigualable. Aquí, Jardín Botánico y Mameyal, en Turbaco Bolívar