"Con la presente nota finaliza el texto de Sergio Paolo Solano sobre los antecedentes de la Universidad de Cartagena, que ha recibido numerosos y elogiosos comentarios llegados a La Plaza. El profesor Solano prepara otras reseñas sobre la universidad, que serán publicadas en nuestro medio digital en próximas entregas. La Universidad de Cartagena cumplirá 200 años de fundada el 6 de marzo de 2027".
Sergio Paolo Solano

Pese a la imposibilidad de otorgar títulos de doctor en jurisprudencia, el Colegio Seminario Concilian San Carlos Borromeo mantuvo sus puertas abiertas y a comienzos del siglo xviii se mantuvieron las cátedras de derecho civil, derecho canónigo y derecho patrio. Quienes cursaban estas luego se trasladaban a Santa Fe de Bogotá y se presentaban en los colegios-universidades para ser examinados, y, si alcanzaban este objetivo, debían ejercer dos años de práctica bajo la dirección de un reconocido abogado. Muchos jóvenes de sectores sociales altos y medios (José María del Castillo y Rada, José María del Real, Antonio José de Ayos, Eusebio María Canabal, José Fernández Sotomayor, Mauricio José Romero Domínguez y otros) siguieron estos pasos hasta doctorarse, no sin problemas por resistencias de algunos catedráticos de las universidades bogotanas.

La independencia sumió a la iglesia y al clero en una crisis y ello afectó al Seminario San Carlos Borromeo. La naciente república decidió tomar parte en el impulso y una ley de 1821 sobre aplicación a la enseñanza pública de los bienes de conventos menores destinó locales de órdenes religiosas con menos de 8 religiosos y sus bienes para la educación pública, ordenó establecer un colegio en cada provincia.

El 14 de agosto de 1825 en Cartagena empezó a funcionar el Colegio Nacional y Seminario San Carlos Borromeo (también conocido, en razones de brevedad, como Colegio Nacional y Colegio de Cartagena), creado por iniciativa del doctor José María del Real, prefecto del Departamento del Magdalena e Istmo, y bajo la dirección del presbítero doctor José Joaquín Gómez.

Funcionó en la edificación del Colegio y Seminario Conciliar San Carlos Borromeo. Con relación a este hubo continuidades y rupturas. Los planes de estudios conservaron buena parte de los componentes que habían guiado la educación de finales del siglo XVIII, y se introdujeron algunas modificaciones. La parte que más cambió fue la de la administración del Colegio pues pasó de ser compartida entre el Cabildo eclesiástico y las autoridades ordinarias a estas últimas gracias a que la república continuó con la política del patronato regio. Los discursos proferidos el día de la inauguración celebraron la democratización del conocimiento que había estado monopolizado por quienes conocían y dominaban el latín.

Su organización cobijaba la escuela de primeras letras; cátedra de gramática española, latina, principios de retórica; cátedra de filosofía y de matemáticas de acuerdo con las necesidades de las provincias. Donde se pudiera cátedra de derecho civil, canónico y derecho natural y de gentes. De teología dogmática. Destinó los censos y capellanías para financiarlo. Los planes de estudios eran uniformes en todo el país y ordenados por el gobierno nacional.

El doctor Canabal era subdirector de instrucción pública cuando se creó la Universidad de Cartagena. Fue catedrático de derecho y rector de esta institución

El primer certamen de exámenes de fin de año se llevó a cabo en octubre de 1826. Fueron públicos y se siguió el modelo determinado por la ley de 18 de marzo de ese año que uniformó la enseñanza y los planes de estudios de las universidades públicas. En estos expusieron los conocimientos adquiridos en la cátedra de filosofía, que contaba con mayor asistencia, regentada por el doctor Dionisio Araújo; en latín y castellano (catedrático Blas González) y los estudiantes que empezaban en escritura, lectura, matemáticas y moral religiosa a cargo de fray Antonio María Duford. La cátedra de derecho estaba aprobada en 1825 pero no comenzó por falta de estudiantes, lo que, si se hizo en 1826 y la regentó por vez primera el doctor Eusebio María Canabal, cátedra en la que se combinaba la enseñanza del derecho romano de Justiniano con el derecho patrio. A comienzos de 1827 José Joaquín Gómez, rector del Colegio Seminario hizo convocatoria pública para quienes tuvieran interés en dictar la cátedra de idiomas vivos, la que se abrió a comienzos del siguiente año, junto con la cátedra de cánones. El catedrático de idiomas fue Martial Federico Berret que enseñaba inglés y francés.

El lapso comprendido entre comienzos del mencionado colegio y la creación de la Universidad estuvo signado, tanto por intereses de sectores de Cartagena para dotar a esta ciudad y a la región de una institución de estudios superiores, como los del gobierno central encaminado a crear esas instituciones en la geografía nacional. Y la decisión del poder ejecutivo nacional se correspondió con los antecedentes de los Colegios Seminarios existentes en Cartagena y Popayán.

Documento de 1830 que da cuenta de un certamen de economía política en la Universidad del Magdalena e Istmo, convertida luego en Universidad de Cartagena /Biblioteca Nacional de Colombia/

Empieza la Universidad de Cartagena

El 6 de octubre de 1827 Simón Bolívar y Francisco de P. Santander expidieron el decreto creando la Universidad del Departamento del Magdalena e Istmo, la que un año después, el 11 de noviembre de 1828, comenzó a funcionar en el claustro de San Agustín, el que para el efecto se sometió a algunas reparaciones. Al acto de inauguración asistieron las principales autoridades del departamento y fue presidido por la subdirección de Instrucción Pública desempeñada por el doctor Eusebio María Canabal. Tomó posesión el doctor José Joaquín Gómez de la rectoría, quien en su discurso indicó el plan de estudios:

“Hoy se abre a toda la puerta de todas las ciencias; de la sagrada Teología, de la sublime Filosofía, de la Física experimental, de la Moral cristiana, de los conocimientos exactos de las Matemáticas, de la Medicina práctica en todos sus ramos, de la Jurisprudencia civil y canónica, de la Historia y de las Lenguas”.

Un periódico local de 1828 destacaba la labor de José Joaquín Gómez para transformar el Colegio Nacional en Universidad:

“… un tributo de justicia y gratitud al Rector del colegio nacional y seminario de esta ciudad, y ahora de la universidad Sr. Dr. José Joaquín Gómez canónigo penitenciario de esta Sta. Iglesia. Este celoso y generoso patriota ha dado vida al colegio desde su nombramiento de Rector y hoy ha vencido los obstáculos casi insuperables para llevar a efecto la universidad”.

Las clases comenzaron en enero de 1829 y a inicios de noviembre se cerraron con un acto público en la capilla del Seminario Conciliar San Carlos Borromeo, en el que los estudiantes mostraron los conocimientos adquiridos. La información registrada en la prensa sobre este acto es importante para la historia de la Universidad porque señala los docentes con los que inició actividades y da una idea de los iniciales planes de estudio:

“Además de las anteriores clases de teología dogmática y moral, de derecho civil romano y patrio, de filosofía, gramática y retórica que tenía el colegio, se establecieron nuevamente al abrirse la Universidad las cátedras de derecho canónigo, de derecho de gentes y de economía política, y la de física experimental y de matemáticas”.

Hoja universitaria de 1834 titulada El Estudiante, que da cuenta de un diálogo entre un catedrático y un estudiante de la Universidad de Cartagena /Biblioteca Nacional de Colombia/

Conclusión

La Universidad de Cartagena no partió de cero pues desde el último cuarto del siglo XVIII en esta ciudad existió interés por impulsar los estudios superiores. Esta preocupación hizo parte de la mentalidad reformista borbónica y de la necesidad que tenía la ciudad de contar con un colegio-universidad propio que permitiera no tener que enviar a los jóvenes a Santa Fe de Bogotá. Hubo una línea de continuidad entre las tres instituciones educativas mencionadas, por lo que en la historia de la Universidad de Cartagena hay que resaltar la confluencia de diversos sectores y personajes más allá de que el decreto que ordenó su existencia fuere promulgado y firmado por Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander.

Panorámica de la vieja ciudad en la que se visualiza la torre de la Universidad de Cartagena

Fotos cortesía del historiador Hernán Reales