"Los hechos históricos generalmente levantan controversia. Las posturas analíticas sobre ellos suelen ser la resultante de indagaciones que pueden durar años. A veces toda la vida. Hace poco La Plaza publicó una nota del abogado y periodista Ricardo Arquez Benavides sobre la independencia de Mompox, cuestionada en algunos aspectos por el historiador Óscar Arquez Van-Stralhen, lo que abre las puertas a un interesante debate sobre la metodología de la investigación y la argumentación. Arquez Benavides ofrece hoy una contestación a la postura de Arquez Van-Stralhen, bajo el título: Respuesta crítica al rechazo: hacia una historiografía plural y contextualizada del 6 de agosto de 1810"
Ricardo Arquez Benavides

La revista digital La Plaza /Cultura urbana/ generó interés con la publicación titulada “El 6 de agosto de 1810, entre mito y realidad”, disponible en el siguiente enlace: https://www.laplazacartagena.com/6-de-agosto-de-1810-entre-mito-y-realidad/.

Desde Mompox hubo un silencio ante la oposición al escrito, manifestada por el licenciado y exprofesor Óscar Arquez, académico reputado, a través del siguiente enlace de Facebook: https://www.facebook.com/share/p/17GgQbqiHx/. Por ello, considero pertinente aclarar y precisar algunos aspectos técnicos, metodológicos e historiográficos esenciales para una adecuada comprensión del tema.

  1. Sobre la imputación de “verdades a medias”. Calificar ciertas proposiciones como “verdades a medias” sin ofrecer referencias documentales no cumple con los criterios básicos de la historiografía académica, que exige contrastar fuentes primarias y secundarias con respaldo verificable (Marwick, 2001). Una crítica sin evidencias corre el riesgo de quedarse en apreciación subjetiva.
  2. Investigación y narrativa de enfoque renovador. Sin negar el valor histórico del 6 de agosto, propongo una narrativa novedosa que trascienda fechas, integre la investigación al acontecimiento y revele su complejidad y profundidad, en lugar de limitarse a datos fragmentados, renovando así la esencia del estudio histórico (Tosh, 2010).
  3. Historia documentada y memoria colectiva. Hablar de “mito” y “leyenda” no es negar los hechos, sino mirar cómo la memoria los transforma. La historia de Mompox no se debe leer solo en los archivos, sino en sus calles y en la voz de quienes la han transmitido. No pretendo escribir historia oficial, sino abrir un espacio de reflexión crítica con una metodología plural (Fals Borda).
Fuente: Google

  1. Historia y memoria. Ambos planos no son lo mismo. La historia se apoya en archivos, la memoria, en el recuerdo compartido. Diferenciarlos no es un capricho, sino una necesidad para entender cómo el pasado se reconstruye, se interpreta y, a veces, se mitifica.
  2. Estómago vacío en la línea del tiempo. El estudio riguroso de la historia no puede desligarse del presente ni de la línea de tiempo que conecta los hechos pasados con sus consecuencias actuales. Como señaló Fernand Braudel, la historia es una “ciencia de la duración” (1958), que debe considerar no solo eventos aislados, sino las estructuras y procesos que evolucionan a lo largo del tiempo. En ese sentido, cuando mencioné “el estómago vacío” en relación con los barrios vulnerables de hoy, no fue un rodeo fuera de contexto, sino una forma de señalar que el hambre, la precariedad y la exclusión son parte de una continuidad histórica que se despliega desde el proceso independentista hasta nuestros días. Pretender que esa realidad actual no tiene vínculo con el 6 de agosto de 1810 es sostener una visión fragmentada y estática del análisis histórico. Por el contrario, comprender ese acontecimiento en toda su dimensión exige articular pasado y presente, y reconocer que la historia también se manifiesta en las condiciones sociales persistentes. “El estómago vacío” es, así, una metáfora crítica que interpela la historia desde su presente, y que evita el reduccionismo de convertir la memoria en una lista de fechas sin contenido humano.
Corregimiento de Santa Rosa
  1. Acusación de anacronismo. No traslado el presente al pasado, sigo la perspectiva de larga duración de los Annales (Braudel, 1958), que conecta estructuras persistentes con coyunturas históricas. Reconocer raíces profundas en problemas actuales no es forzar la historia, sino asumirla con seriedad. Quien pretenda que existe una única versión incuestionable de la historia desconoce la complejidad de los procesos humanos.
  2. Sobre las fuentes. La diferencia entre fuentes primarias y secundarias es elemental, unas surgen en el momento, otras desde la distancia. Mantener esa distinción es indispensable para no confundir testimonio directo con interpretación posterior (Howell & Prevenier, 2001).
  3. Solidez argumentativa. La réplica no aporta documentos potentes que refuten mis referencias ni pruebas que contradigan mis interpretaciones. Se concentra más en cuestionar términos y en sugerir intenciones, sin ofrecer sustento documental. En ese sentido, se acerca más al terreno de la opinión que al de la discusión historiográfica.
  4. Autoridad historiográfica. Mi análisis dialoga con la tradición crítica de Germán Arciniegas, Jorge Orlando Melo y Sergio Paolo Solano, quienes han cuestionado relatos fundacionales y recordado la diferencia entre hecho documentado y uso político o simbólico.

En conclusión, mi artículo no niega la independencia de Mompox, la enriquece al explorar su dimensión simbólica y su lugar en la memoria. La historia no es catecismo, sino un río de brazos abiertos que cada generación navega con mapas distintos. Blindarla al análisis crítico es negarle su vitalidad.

No adapto el pasado a agendas: lo comprendo en hechos, memorias y narrativas. La historia crítica no borra, amplía. Política e historia son inseparables y deben leerse sin dogmas. La historia no es altar ni bloque, sino un campo abierto donde la pluralidad, con método y evidencia, sostiene su fuerza.

Plaza de Mompox

Voces. Ojalá la Academia de Historia abra un diálogo que permita nuevas miradas al pasado y reconstruya los lazos quebrados por la división. En esa dirección, celebro el respaldo recibido.

El académico Rodrigo Llano Isaza, miembro de la Academia Colombiana de Historia, sobre mi análisis El 6 de agosto de 1810, entre mito y realidad, escribió: “Tu enfoque es una nueva postura respetable y necesaria para abordar la independencia de Mompox.”

También agradezco las palabras del Secretario Académico de la misma institución, quien destacó: “Su artículo entraña entonces una afortunada aproximación (…) por tratarse de un tema muy complejo requiere ser complementado o tratado en forma más extensa en un ensayo o en un libro. Dispone usted de la formación y el fervor de un momposino comprometido (…)” (22 de agosto, 10:06).