"Nuestro columnista Carlos Brochet reúne lo religioso y lo pagano en dos figuras ampliamente conocidas, La Virgen del Carmen y Diomedes Díaz, para construir un interesante relato que hilvana además con un creyente anónimo para reforzar la historia, que de seguro será de mucho agrado para los lectores de La Plaza. Disfruten este texto hoy día de la Virgen de los conductores y navegantes".
Carlos Brochet

Hace poco detuve la marcha zigzagueante de una carretilla para comprar un par de aguacates que veía saltando en medio de una comparsa de mangos, papayas y plátanos. Mientras extraía los billetes del bolsillo para pagarle al carretillero me llamó la atención el escapulario que colgaba de su garguero; en una foto pude divisar fácilmente a la Virgen del Carmen, pero al lado de ella había un rostro que no podía distinguir bien.

Apenas terminó de azotar su machete contra el dorso de la carretilla le pregunté quién era el que acompañaba a la Virgen del Carmen. – “El profeta” me dijo. Supuse que se refería a Jesús, pero lo descarté enseguida porque el personaje de la foto usaba lentes de sol y estaba sonriendo.

No podría irme sin el vuelto, y mucho menos con la intriga a cuestas. – ¿Quién es el profeta ese amigo?- Esperó que se disiparan los pitos de las motos que nos zumbaron cerca para contarme que hace 25 años se había vuelto devoto de la Virgen del Carmen gracias a un profeta que nació un 26 de mayo. Me dijo que ese profeta había vivido como un pecador, que estuvo preso como él, que tuvo problemas con el alcohol y con las drogas como él, y que por esa imperfección Dios había lo había escogido para derrochar amor a través de evangelios cantados que a la postre han servido para que muchas parejas parieran a personas como él y como yo.

En la costa Caribe y en Cartagena la Virgen del Carmen y Diomedes Díaz han tenido una fuerte atracción popular.

Antes que continuara su marcha y ante la intuición de quién podía ser aquel profeta, con preocupación le pregunté: – ¿Diomedes? – Me miró sonriente como cuando uno se gana un quintico y siguió ordenando el frutal. Mi sorpresa siguió alojada en aquella pieza del escapulario, pero no en la advocación Mariana ni en el fanatismo Diomediano. No es extraño que, en gran parte del país, en la costa Caribe y en Cartagena, tanto la Virgen del Carmen como Diomedes Diaz hayan tenido una fuerte atracción popular.

Por el lado de la Virgen del Carmen, recuerdo acompañar a mi padre cada 16 de julio a la multitudinaria procesión carmelita que recorría varias cuadras del centro de la ciudad y que casi siempre recibía un aguacero fugaz en forma de bendición; allí llevaban a niños y niñas con túnicas caqui y rapé, tal vez para que fueran sanados o para agradecer el milagro. La librería Pablo Sexto y los vendedores estacionarios recostados en los estribos de las iglesias lograban el mayor número de ventas de escapularios; sus éxitos en ventas solo eran equiparables a las del almacén el “Ley”, que para esa época traía las promociones de Don Julio, personaje que lucía como un Tío Sam criollo. En el barrio Blas de Lezo se hacía un bandito en el que se bautizaba con cerveza a los nuevos creyentes, ceremonial que servía para anunciar la llegada prematura de las fiestas novembrinas.

Por el lado de Diomedes Diaz ocurría algo parecido: sus conciertos en casetas o estadios eran multitudinarios, aunque con el paso de los años, un 70 por ciento del público no compraba la boleta hasta que no vieran la presencia del artista en el escenario. También recuerdo que cada 26 de mayo, fecha en que nació, una larga fila de fanáticos se alineaba en las afueras de las tiendas de discos para comprar sus más recientes éxitos en casete o en acetato.

La devoción de Diomedes por la Virgen del Carmen es significativa

Es interesante la devoción de Diomedes con la Virgen del Carmen, a quien le quedó debiendo una iglesia, así como es interesante la Fe del carretillero construida con parábolas que conjugan el Ave María con dichos y refranes del profeta. Antes de partir me dijo: – tome el vuelto amigo, que la demora me perjudica.

Guarrú: Dicen los creyentes que Dios se manifiesta de diversas maneras y a través de diferentes personas, y lo que me parece cautivador es que Dios utilizara a Diomedes Diaz como un profeta para la conversión de aquel cristiano.

Devoción a la Virgen del Carmen en su procesión, acompañada por miles de fieles