Más democracia y menos política de Maquiavelo. Los principios de la democracia en las principales ciudades para estas elecciones de octubre del 2023, deben ser garantes de la lucha partidista o ciudadana por el poder. En tal sentido, principios como la igualdad para dar a conocer sus propuestas, debe ser el ideal para que todos puedan acercarse al ciudadano, ya que este tiene derecho a votar informadamente. El Estado debe garantizar ese ejercicio pedagógico y publicitario en los canales de comunicación oficiales y privados de acuerdo con la ley de propaganda política pagada.
Además, el derecho de elegir y ser elegido por parte de todo colombiano con mayoría de edad, viene a complementar el principio de la participación ciudadana; con este, la comunidad interpreta el querer de las mayorías y decide escoger al gobernante ideal, que puesto a prueba lo confirman más adelante o lo revocan. Todo este ejercicio democrático se realiza con el carácter virtuoso del ciudadano, como decía Aristóteles en su libro la Política.
Frente a lo anterior, el comportamiento del político, candidato o candidata a una alcaldía o gobernación debe estar inspirado en estos principios de la ciencia de la ciudad, la politike de Aristóteles. Debe desmarcarse de la política de Nicolás Maquiavelo, donde expertos en estrategias de bodegas, falacias y mentiras repetidas varias veces afectan los derechos fundamentales de los ciudadanos que aspiran a gobernar, con amenazas de muerte, injurias y falsos videos que terminan por afectar a toda la ciudadanía, pobres y ricos. La frase acuñada en su libro El Príncipe, el fin justifica los medios, debe abandonarse. Una sociedad sensible y en búsqueda de paz debe rechazar por inconvenientes para la democracia los argumentos utilizados que dañan o ponen en peligro las elecciones para una corporación o ente territorial. La paz debe ser el resultado del ejercicio de una democracia pulcra y limpia, y la política debe ser el arte de gobernar para todos. Voltaire dice: «Podré no estar de acuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”. Necesitamos para Cartagena más respeto, tolerancia y libertad de expresión, los fundamentos de una verdadera democracia.
Ahora bien, la dicotomía entre democracia y plutocracia ha sido la constante en la lucha de los pueblos. Desde sus orígenes, en Grecia , llevó a muchos pensadores como Sócrates, Platón y Aristóteles a buscar las explicaciones para la gobernanzas de las ciudades. Sus estudios doctrinales y filosóficos determinan que en la primera forma de gobierno, la mayoría impone a la minoría con los votos la gobernabilidad, y que la búsqueda del equilibrio radica en practicar la justicia política y social, destacando que los intereses generales deben estar por encima de los particulares. En este pragmatismo filosófico, la democracia viene a ser el mejor sistema político para gobiernistas, independientes y opositores.
Por ello desde esta humilde opinión, consideramos importante realizar los debates con la academia, los gremios empresariales, sindicatos y comunales en aras de que las ideas y las propuestas sean el objeto de las críticas y no las personas, que no han sido vencidas en juicio y se presume su inocencia por encima de todo.
¡Las elecciones son una fiesta! Fiesta democrática.

