"Enrique Luis Quique Muñoz Vélez nos deleita una vez más en La Plaza con su esplendida pluma abordando esta vez apartes de la fascinante vida de Daniel Lemaitre Tono, un cartagenero polifacético lleno de virtudes creativas y de gran significado en la historia de su ciudad"
Enrique Luis Muñoz Vélez

“Rosas, nardos y claveles
Geranios y manzanillas
Toda el alma de Sevilla
Está en jabón Chegrel”
[ Daniel Lemaitre Tono ]

Con el presente trabajo se intenta realizar una serie de ejercicios en torno a ciertos temas de la música popular, principalmente, al contenido de la canción que hace de texto, a la idea que el compositor o letrista expone casi siempre, con una intención de enunciar una verdad de la realidad, o la ficción que él desea desarrollar en la construcción imaginativa de una historia que sólo pertenece al arte.

Se intenta pues, mostrar desde los imaginarios sociales el aporte de la cancionística del Caribe colombiano, como ésta inventa una ciudad yuxtapuesta a la real, a la física, a la patrimonial. El otro patrimonio físico es lo humano, lo que da significado y sentido a las edificaciones del barrio, a los lugares que habita la memoria; el barrio piel, riñón y pulmón de lo urbano y son las comunidades barriales las que hacen perceptible la ciudad.

Daniel Lemaitre Tono, en diferentes momentos de su vida

LO QUE SE INVENTA [IMAGINARIOS POPULARES]

La ficción de ninguna manera compite con la realidad, ya que ella la construye desde sus propios imaginarios; el texto o la textura de la ficción lleva en cada puntada la hilada de la imaginación y los puntos clave de su fantasía. Entonces, la ficción no es que no le interese la verdad, lo que ella privilegia de manera primordial, es la creación de un imaginario que configura su propia realidad, es decir, la de una creación estética que de manera esencial cuenta su verdad inventada. Lo ficcional no evade la realidad de la verdad histórica, simple y llanamente, hace un guiño, más bien, lo que propone es ver como articula otra manera de mirar los hechos, desde los pretiles de la fantasía y la imaginación sabe bordar la inventiva recreadora de la historia que ella crea.

IMAGINARIOS

Por imaginario se comprende el conjunto de ideas, pensamientos, cuentos, poesías, mitos, leyendas, ritos, rezos, anécdotas, signos, símbolos, refranes, dichos, especulaciones, personajes y lenguajes que bien pueden ser individuales o colectivos. Presenta como sentido cultural soñar la ciudad, refundarla, generando lugares que construyan memorias y comuniquen saberes alternos a los que ofician desde el Establecimiento. Es decir, reapropiación de los imaginarios sociales por medio de signos y símbolos. La canción popular pinta, retrata y colorea el mundo de los imaginarios sociales como dinámica cultural.

Aviso publicitario de los jabones Lemaitre

Desde la filosofía el imaginario es una creación de significación social con sentido y propicia en torno de él, un mundo que mueve la esfera humana de manera simpática y empática, en torno a ideas y principios ideológicos y estéticos que desembocan en el arte musical.

EL EPÍGRAFE

El epígrafe sirve de señuelo para el propósito que se busca. Una copla del compositor, poeta e industrial Daniel Lemaitre Tono, construida con el interés de promocionar un producto específico de la jabonería de su propiedad. Lemaitre Tono, se inventa un personaje, la viajera Pepa Simanca, que anda y desanda caminos llevando el mensaje de las maravillas, bondades, olores y otras fragancias del jabón Chegrel .

Pues bien, su ingenio lo aplica no solo en hallar fórmulas para sus jabones y perfumes, también para crear nombres a sus productos y voceadoras. El nombre del jabón son las iniciales de los nombres de sus hijos: Concepción, Hernando, Eduardo, Gustavo, Rafael, Ernesto y {L}Lemaitre. La fábrica de jabones Lemaitre quedó en el barrio Getsemaní, ubicada en la calle de la Sierpe desde 1916; Lemaitre Tono en sus crónicas presenta un testimonio de la vida y personajes de la comunidad.

                                     Bollitos, bollos sabrosos
                                     Con coco, azúcar y anís
                                     Prefiérame a mí, muchachos
                                    Que vengo de Gimaní

Aquellos cantos de calle, Lemaitre Tono los recoge en sus crónicas y pertenecen al ámbito del Mercado de Getsemaní y del tránsito peatonal de las calles de La Sierpe y San Juan . Todo indica, que don Daniel Lemaitre Tono, se propuso por medio de la crónica y sus pinceladas poéticas, ir creando poco a poco, los cimientos de la memoria urbana de la Cartagena de su época, y de manera especial su amado Getsemaní.

Supo tomarle el pulso a la memoria histórica, en las crónicas y poesías recurre a nombrar personajes, calles y otros acontecimientos que conectan a Getsemaní con la ciudad. Lemaitre Tono, – anota – que el camellón a principios del siglo XX no fue propiamente un paseo, sino una calzada necesaria para unir el barrio de Getsemaní con el recinto amurallado. Él nació en la calla Segunda de Badillo con Tablada esquina, pero gran parte de su corazón estaba anclado en Gimaní como acostumbraba a llamar la cuna de la insurgencia novembrina . La anécdota más comentada de Lemaitre Tono, era que él cambiaba con vale la comida que venía en portadacomida de peltre o aluminio de sus trabajadores, les decía, hoy no te provoca comer en dónde los chinos o en el restaurante el Taití de Juan González Cornett [propietario del equipo de béisbol indio].

Con sombrero Ernesto, Hernando (hijos), Clara Román del Castillo y Daniel Lemaitre Tono

EL CENTRO

El cronista y amigo de Lemaitre Tono, el popular Ave – dice – de él lo siguiente: “nació el 21 de enero de 1884 en Cartagena de indias, calle Segunda de Badillo con Tablada esquina. Hijo de Ernesto Lemaitre y doña Matilde Tono. Las primeras letras las aprendió en abecedario de chocolate que la niña Rita Céspedes le daba a saborear a medida que precisaba sus nombres ”. Señala, el cronista, que posteriormente, pasa a la escuela de la señorita Julia Maciá Rash; después, a los 10 años incursiona en el colegio anexo a la Universidad de Cartagena, donde aprendió las declinaciones gramaticales con don Luis Patrón Rosano. El problema propio de las guerras intestinas de Colombia a finales del siglo XIX lleva a la familia a trasladarse a Mompox, y en aquella ciudad estudia parte de la secundaria en el colegio Pinillos.

El cronista citado lo pondera como un ser esencial y determinante en la vida de la ciudad. No cabe duda alguna, deduciendo de la lectura de Aníbal Esquivia Vásquez, la dimensión de Daniel Lemaitre Tono como un auténtico sujeto histórico, capaz de crear un amplio concepto de ciudad desde bienes materiales y espirituales ha permitido pensar a Cartagena de Indias en términos políticos e históricos.

Matrimonio de Ernesto Lemaitre Román y Concepción Díaz Granado. Acompañan a la pareja Daniel Lemaitre y nietos.

La posición social de Lemaitre Tono, el liderazgo industrial y su destacada labor como intelectual lo condujo a ser un mediador de las diversas capas sociales de Cartagena, de manera sustantiva con los sectores populares y obreros que retrata en crónicas y poemas de grueso aliento exponiendo el tejido urbano de sus habitantes. Por sus páginas desfilan personajes como: El Zambo Herrera, José Sobrino Caro, Nick de Zubiría una especie de miscelánea social que en el mismo saco da la sensación de borrar las barreras de estratificación.

Vista exterior e interior de la casa de Daniel Lemaitre