"En el Carmen de Bolívar las mujeres tejen la palabra, se convocan para seguir organizándose y contribuir a la construcción de la nueva sociedad colombiana"
Eduardo García Martínez

Cinco mujeres con interesantes historias de vida se sentaron frente a un público de hombres y mujeres expectantes que escuchaban en silencio y luego aplaudían con emoción al final de sus relatos. Se desarrollaba el Conversatorio En el Caney/Círculo de la Palabra, organizado por la Corporación Colectivo de Comunicaciones Montes de María Línea 21, en el marco del 12o Festival Audiovisual FAMMA de Montes de María.

Lugar: salón social de Cooaseded sede El Carmen de Bolívar, donde más de 50 personas asistieron a un evento lleno de saberes ancestrales convocantes. La encargada de moderar el conversatorio fue la comunicadora e investigadora social Soraya Bayuelo, de amplio reconocimiento regional y nacional.

Soraya Bayuelo, moderadora del conversatorio

Dijo que las mujeres son las voces de la tierra y recordó que en los fogones de las cocinas campesinas se tejen historias, se entrelazan afinidades, se estructuran resistencias. Contó, con otras voces, que los zarzos sirvieron para escapar de los espíritus perseguidores durante el conflicto que azotó los territorios como un demonio desatado e insaciable. Invitó a que las mujeres que la acompañaban en el Círculo de la palabra prendieran el fuego de sus fogones de recordación.

La Pata rajá

La primera que prendió la leña con la chispa de la memoria fue Catalina Pérez, toda una vida en la lucha de los desposeídos, líder indiscutida de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos /ANUC/ de los años 70, perseguida, exiliada por 21 años en Austria y hoy senadora de la República. Dijo que se sentía feliz de poder compartir con gente con la que se identifica, porque solo en la hermandad se da la organización necesaria para avanzar en los diferentes escenarios de la vida en sociedad. «Soy pata rajá porque no usé zapatos de niña, el campesino mete sus pies es las espinas clavos de agua. En las luchas campesinas de los 70 las mujeres no teníamos voz, pero nos organizamos. Acompañamos a los hombres en la recuperación de las tierras. Puedo hablar del hambre, pero también de la llenura. Duré 21 años en el exilio y al volver todo estaba peor. En la conversación está el futuro».

Olga Paz Martelo es del Valle del Cauca. Preguntó: ¿Como avivamos el fuego? Respondió: conversando, apoyando, cuidando. Trabaja para buscar que el internet llegue al campo para equilibrar un poco la balanza tecnológica y las oportunidades. Dijo que las mujeres del campo pueden utilizar la web para poner sus emprendimientos en línea, y cuestionó que el único éxito para la gente del campo sea irse a las ciudades. Aseguró que urge una política pública efectiva para cerrar la brecha digital. Finalmente dijo que hay mucha violencia contra las mujeres en las redes.

Conversatorio en el Caney/Circulo de la palabra

Andrea Neira

No había profesionales en su familia. Quiso ser la primera y lo logró, con esfuerzo y dedicación. Hoy trabaja con el Instituto Colombo/Alemán para la Paz. Facilita el encuentro, hace posible el acompañamiento en procesos sociales, apoya procesos de mujeres. Recordó a Fals Borda y Alfredo Molano, recogiendo historias, aprendiendo y enseñando, combinando academia con saberes populares.

Aura Elena Maye González

Vino de una tierra brava, Guapi, en el Cauca. Ha estado toda su vida en la lucha de las mujeres por la autonomía, la organización social. Considera muy importante la permanencia en el territorio, los modelos de empresas comunitarias. Las mujeres de su tierra construyeron de manera comunitaria Ríos Unidos, que no se excluye, trabaja la inclusión. «Siempre cantamos cuando llorar no podemos», dice. Sabe que cantar es también un acto de resistencia.

Cuenta que cuando era peligroso reunirse en el territorio, las mujeres se embarcaban en lanchas para seguir conversando en el agua, tejiendo la palabra.

Soraya retomó la palabra para tejer el final, diciendo que todos somos sujetos de derechos y sujetos de conocimiento. Que las mujeres fueron violentadas por el conflicto y hoy son amenazadas por nuevas formas de persecución.