"Una de las ciudades más expuestas al cambio climático a nivel global es Cartagena. La situación exige compromiso real con abundante inversión de recursos, decisión política, metodología, toma de conciencia ciudadana. No se puede perder tiempo ni desviar la atención frente al fenómeno que está causando devastación en numerosos lugares del mundo, y amenaza a otros que no estaban en el radar de las afectaciones. Avanzar en la protección de nuestra ciudad ante el cambio climático, es una obligación ineludible, un deber de todos, comenzando por el gobierno de la ciudad".

Cartagena decidió no esperar a que el mar siguiera avanzando amenazante. Bajo el liderazgo del alcalde Dumek Turbay el Distrito ejecuta el plan Defensa Costera 2050, una intervención estructural sin precedentes que recuperará y reforzará 6,2 kilómetros del borde costero en los frentes de la Avenida Santander (1,3 km), El Cabrero – Marbella (3,8 km) y Castillogrande (1,2 km).

El plan se ejecuta en la Avenida Santander y Castillogrande, y se prepara para llegar a El Cabrero – Marbella, consolidando 6,2 kilómetros de protección estructural frente al mar.

El plan Defensa Costera 2050 de Cartagena busca defender a la ciudad de los efectos devastadores del cambio climático

Con un 12,5 % de ejecución, se han intervenido más de 300 metros lineales en la Av. Santander y se completó el 100 % del espolón 1 en Castillogrande, como parte de una estrategia inédita para enfrentar el cambio climático.

El proyecto genera 50 empleos directos, activando frentes de obra que trabajan en el mantenimiento, reposición y conformación de material pétreo para garantizar la estabilidad de las estructuras marítimas que protegen la ciudad.

En el frente la Av. Santander se han colocado 8.127,85 metros cúbicos de piedra, permitiendo intervenir aproximadamente 300 metros lineales del litoral. Allí se desarrollan labores técnicas de reposición y estabilización que fortalecen la defensa costera existente, aumentando su capacidad para disipar la energía del oleaje y reducir la vulnerabilidad ante eventos extremos.

El proyecto registra un avance general del 12,5 % y genera 50 empleos directos

Por su lado, en Castillogrande, uno de los puntos más sensibles del litoral cartagenero, ya fue ejecutado el 100 % del espolón 1, de un total de 10 contemplados en este frente. Para su intervención se utilizaron 1.510 metros cúbicos de piedra, consolidando el primer logro dentro del reforzamiento integral en este sector, importante para proteger la malla vial, el espacio público y las zonas residenciales cercanas.

De igual manera, el frente El Cabrero-Marbella, que concentra 3,8 kilómetros de intervención, entrará próximamente en fase activa como parte del cronograma de ejecución, ampliando el alcance de una obra que no solo responde a la emergencia actual derivada del reciente frente frío que causó graves afectaciones al borde costero de la ciudad, sino que proyecta la protección de Cartagena hacia las próximas décadas.

El alcalde de Cartagena, Dumek Turbay Paz

«Estamos resolviendo el problema»: alcalde Dumek Turbay

El alcalde Dumek Turbay asegura que no se trata de una intervención menor ni una solución transitoria. “El cambio climático no se debate, se enfrenta. Cartagena no puede quedarse de brazos cruzados mientras el mar avanza. Estamos ejecutando una defensa moderna, técnica y responsable que protege vidas, infraestructura, turismo y economía. Así como nuestros antepasados levantaron murallas para defender la ciudad, hoy levantamos una defensa costera del siglo XXI. No es maquillaje, es ingeniería real. Esto no es discurso, es una obra en ejecución”.

Defensa Costera 2050 forma parte del plan estratégico de obras que lidera el gobierno de la ciudad, combinando infraestructura, gestión del riesgo y adaptación climática con visión de largo plazo. El proyecto contempla intervención y reforzamiento de estructuras existentes, garantizando su estabilidad y funcionalidad frente al aumento del nivel del mar y los fenómenos recurrentes de mar de leva.

Cada metro lineal intervenido representa una acción concreta para reducir la erosión, proteger la infraestructura crítica y fortalecer la resiliencia de la ciudad. Cartagena no está reaccionando tarde: está actuando con planificación, soporte técnico y determinación. Defensa Costera 2050 no es solo un proyecto; es la decisión para blindar el futuro de la ciudad frente al mar.

Cambio climático y turismo

Secretaria de Turismo de Cartagena, Teremar Londoño Zurek

Cartagena es, por vocación y decisión de sus actores, un destino turístico de creciente importancia en el concierto internacional. Como tal, debe ofrecer todas las garantías a sus visitantes para que su estadía en la ciudad sea agradable y segura. Cuando se presentan fenómenos naturales de envergadura como frentes fríos, mares de leva, coletazos de huracanes y ciclones, nunca se sabe qué puede pasar, pero se debe estar preparados para enfrentarlos de la mejor manera posible. Hace poco fuimos testigos de cómo un frente frío ocasionó daños considerables en la ciudad, tanto en su territorio continental como insular. De modo que se hace cada vez más necesario construir infraestructura capaz de enfrentar los embates de la naturaleza, especialmente del mar cuando está alterado.

Para la Secretaria de Turismo de Cartagena, Teremar Londoño Zurek, el plan de Defensa Costera 2050 es una herramienta necesaria para proteger a Cartagena como ciudad, a sus comunidades y al sector del turismo. «El cambio climático es una realidad. Lo estamos viendo y constatamos que afecta con dureza y causa mucho daño. Requerimos, entonces, de obras que logren mitigar su impacto cuando se presenten fenómenos que alteran la tranquilidad. El turismo es una industria con muchos componentes, y la seguridad es de las más importantes. Por eso es preciso que Cartagena como destino turístico cuente con defensas costeras que garanticen confianza a los visitantes, y por supuesto a sus propios hijos. El mar ha sido nuestro aliento, nuestra vida, pero, en ocasiones, también nuestra pesadilla. Conocerlo, respetarlo, y contar con obras que enfrenten su furia, es cuestión de sentido común».