"El 6 de agosto de 1810 los hijos de Mompox decidieron "ser libres o morir" al declarar su independencia de España. El historiador momposino Oscar Arquez Van-Strahlen hace un recorrido por los hechos históricos que marcaron las luchas libertarias y coloca la gesta de su tierra como la que selló el camino hacia la independencia, por lo que debe considerarse como efemérides patria en un proceso de formación de Estado y Nación".
Oscar Arquez Van-Strahlen

En Colombia existen tres fechas consideradas días de “Fiesta Nacional” por una norma legal, que en la memoria colectiva se han establecidos como “días festivos”, en los que se suspenden actividades gubernamentales y laborales y se programan actos festivos de conmemoración y celebración. Son ellas el 20 de julio, el 7 de agosto y el 11 de noviembre, en las que el país intenta conectarse con su Historia y hacer referencia a los que ocurrió esos días de los años de 1810, en Santa Fe de Bogotá, en 1819 en el denominado Puente de Boyacá y en 1811, en Cartagena de Indias. Digo que el país “intenta conectarse con su Historia”, porque, aunque sea mínimamente, se hace referencia a que esos hechos tuvieron que ver con la decisión de independizarnos de España y de convertirnos en una república.

Eran tiempos en que los habitantes del denominado Virreinato de la Nueva Granada vivían bajo el control de la monarquía española en todos los aspectos de su vida. Había explotación, opresión y discriminación de indios y negros, estos últimos esclavizados, exclusión de criollos blancos y mestizos del ejercicio de poder político y eclesiástico en las altas designaciones del régimen y la iglesia, monopolio sobre el comercio y elevados impuestos que agobiaban a la mayoría de la población. Al tiempo con esta realidad “interna”, se habían desarrollados nuevas ideas en Europa con La Ilustración y la Revolución Francesa, en Norteamérica, con La Independencia de los Estados Unidos, que germinaron en estos territorios en hechos como la Expedición Botánica, el Plan de Estudio de Francisco Antonio Moreno y Escandón y el papel de la educación y los colegios, en las transformaciones sociales.

Casa del Cabildo de Mompox

Todo esto y otras circunstancias más, como la crisis en España por la invasión de Napoleón Bonaparte, la abdicación de Carlos IV en favor de su hijo Fernando VII, el apresamiento de este y la colocación de José Bonaparte como Rey de España; se fueron reuniendo para que se despertara el deseo de autonomía, independencia y auto determinación, en mayor o menor grado en distintas poblaciones del Virreinato y se tomaran decisiones sobre los referidos conceptos, en un ideal de libertad y democracia, que la Constitución de los Estados Unidos, las ideas ilustradas de la Revolución Francesa y en especial la Declaración Universal de los Derechos Humanos y del Ciudadano, que traducido por Antonio Nariño, trajeron las ideas libertarias y democráticas que se esparcieron en los dominios de Estaña en América.
Los cabildos eran las instituciones que en villas y ciudades ejercían cierto poder político y permitían alguna representación en el gobierno de sectores de comerciantes criollos, desde donde se empezó a levantar las ideas de la “revolución de la independencia”. Por encima de estos, estaba el poder del Virrey, los miembros de la Real Audiencia y Real Hacienda, los Gobernadores de Provincia y los Comandantes Militares en las referidas villas y ciudades, que una a una fueron produciendo levantamientos populares, en dirección de lograr más control en el poder político que en algunas era entendido como una total independencia y autodeterminación. Por eso los santafereños bajo la dirección de Camilo Torres piden una mayor representación en el Consejo de Regencia que se había formado ante el apresamiento de Fernando VII, por considerar a las provincias neogranadinas, tan iguales en ese derecho a las del Reino de España.

Mompox, cuna de la libertad y patrimonio histórico y cultural

Su ideal en esos acontecimientos del 20 y 21 de julio de 1810, no iba más allá de “un reconocimiento al Rey Fernando VII, siempre y cuando venga a gobernar entre nosotros”, como se establece en el “Acta” firmada en la madrugada del 21 de julio, después que José Acevedo y Gómez ante el enfriamiento del levantamiento popular inicial, pronunciara ese discurso en que le dijera a los santafereños que “si desperdicias estos momentos de efervescencia y calor ved los grillos y cadenas que os esperan” y que el gran líder José Mará Carbonell, lograra en la noche del 20 de julio, volver a levantar los ánimos del pueblo.

En Santa Cruz de Mompox se vivían condiciones particulares determinadas por el surgimiento de una clase de contrabandistas criollos, que lucraban de este intercambio de productos, establecido por las rutas ilegales desde las minas de oro de Zaragoza, Remedios, Guamocó, en el hoy nordeste antioqueño hasta Mompox y de allí por el denominado Camino de Jerusalén en la Provincia de Santa Marta, a Valencia de Jesús, Valledupar, Riohacha y todo el Caribe Anglosajón, principalmente Jamaica, Aruba y Curazao, hacia Inglaterra y Holanda. Como el único puerto autorizado para comerciar era Cartagena de Indias, desde allí no se veía con bueno ojos lo que ocurría en Mompox que era una villa perteneciente a su Provincia, contradicción que se sumaba a la tenida por Cartagena con Santa Fe por el comercio de las harinas. Este cuadro con pinceladas a mano alzada, muestran las condiciones sociales de la época que determinaban distintos comportamientos sociales y políticos, en el marco de lo que se denomina hoy como la “revolución de la independencia”.

Mompox resplandece más que nunca

“ Que en Santa Fe el 20 de julio de 1810 no hubo ninguna independencia”….., “ que los hechos ocurridos en Mompox, el 6 de agosto de 1810 se entienden no como una independencia absoluta de España y de cualquier otro poder extranjero, sino como una separación de Cartagena, lo que explica que esta le declarara guerra para someterla entre el 21 y el 25 de enero de 1811….”, “que la primera independencia absoluta de España se dio en Cartagena el 11 de noviembre de 1811….”, hechos vistos con una mirada hacia en el ombligo y en una actitud de “yoismo”, de quien sí y quien no, muestran una debilidad en el conocimiento e interpretación de los hechos históricos, que se enmarcan en procesos en donde se evidencian cambios en los comportamientos de dirigentes y dirigidos en una sociedad. Los hechos históricos ocurridos en un específico día de un mes y de un año, no se explican en sí mismo sino en el proceso histórico donde se insertan y es allí donde le encontramos la mayor cercanía con lo que verdaderamente ocurrió y su real significado en sus causas y consecuencias. Y su conocimiento lo tenemos con base y fundamentado en las fuentes de carácter documental que informan sobre lo que ocurrió. Pero estas fuentes son elaboradas por seres humanos que colocan su mirada y hacen una lectura y escritura, desde su óptica personal y en muchos casos desde sus propios intereses, económicos, sociales y políticos. Pero no cabe la menor duda que es esa fuente documental la que de una manera u otra informa lo ocurrido. Corresponde al historiador, confirmarla, cotejándola con otras fuentes y lo que es más importante interpretándola para poner el hecho histórico en valor.

Monumento que reseña las llegadas y salidas de Bolívar a Mompox

Para el caso de lo ocurrido el 20 de julio de 1810 en Santa Fe y el 11 de noviembre de 1811, existen como “Acta de la Independencia”, sendos documentos que informan sustancialmente lo ocurrido, con las correspondientes firmas de sus signatarios que afirman y dan fe de lo que aparece escrito. En el caso de Mompox esa “Acta” no ha sido revelada, lo que no quiere decir que no exista, en tanto en los Archivos Históricos de los Países Hispanoamericanos, son muchos los documentos que no han sido puesto sobre ojo humano contemporáneo para ser estudiado e interpretado. Por eso para el caso de Mompox es válido hablar de “Un Acto de Independencia”.

Sin embargo por aquello de no haber “acta”, se niega el ACTO y algunos historiadores han pretendido desconocer lo que ocurrió en Mompox el 5 y 6 de agosto de 1810, que ha sido entendido en la historiografía colombiana como haber decidido “Ser libres o morir” al haber declarado su “independencia absoluta de España y de cualquier otro poder extranjero” . Muchos testimonios avalan la veracidad de esta afirmación, que se encuentran el acervo documental recopilado por Manuel Ezequiel Corrales en sus Documentos para la Historia de la Provincia de Cartagena hoy Estado Soberano de Bolívar en la Unión Colombiana de la Imprenta de Medardo Rivas en 1883, en afirmación del General Tomás Cipriano de Mosquera y en el discurso de José María Gutiérrez de Caviedes, cuando afirma, “ no me parece señores, decoroso, que esta sala ( del Cabildo) que hoy debemos mirar como el sagrario de los derechos de este pueblo nos rodeen aún las imágenes de la dependencia y la esclavitud…..Yo pido que se borren de ese cuadro las armas de la nación que nos oprimía…..”hecho que se realiza para adoptar otro símbolo.

Como vemos lo ocurrido como un proceso, es necesario resaltar las contradicciones existentes entre José María García de Toledo y los Hermanos Vicente Celedonio, Germán y Gabriel Gutiérrez de Piñeres, como diferencias por intereses económicos y políticos que, superadas por las dinámicas de la revolución, permiten que los Hermanos Piñeres sean actores de primer orden en los acontecimientos que el 11 de noviembre de 1811 declaran la independencia de Cartagena de Indias.

Mompox Puerto

Actualmente, el 20 de julio y el 7 de agosto se celebran en Bogotá con un Desfile de las Fuerzas Armadas, el 6 de agosto se celebran en Mompox las Fiestas Patrias de la Independencia con un desborde de festejo popular en donde las corralejas ocupan un importante espacio en dicha celebración, y en Cartagena durante muchos años se celebró el 11 de noviembre un Reinado Nacional de Belleza que eclipsó todo el significado de tan trascendental hecho histórico. Y esto es así porque las sociedades también con intereses muy bien definidos, “se inventan tradiciones”, como lo afirman Eric Hobsbawm y Terence Ranger en libro titulado precisamente LA TRADICIÓN INVENTADA, cuando afirman al inicio del libro que “
Nada parece más antiguo y relacionado con un pasado inmemorial que la pompa que rodea a la monarquía británica en sus manifestaciones ceremoniales públicas”. Seguidamente estos dos reconocidos historiadores indican que “la tradición inventada implica un grupo de prácticas, normalmente gobernadas por reglas aceptadas abiertas o tácitamente y de naturaleza simbólica y ritual que buscan inculcar determinados valores o normas de comportamiento por medio de su repetición, lo cual implica automáticamente continuidad con el pasado.

Estudiadas para Inglaterra, estas reflexiones bien encajan en nuestras sociedades que se desbordan en celebraciones, que en principio se fundamentan en la historia de los pueblos y sus gentes pero que con el tiempo se convierten en esas tradiciones inventadas con el solo pretexto, propio de la condición humana, de darle rienda suelta el goce del cuerpo y el espíritu mediante distintas manifestaciones asociadas a rituales alrededor de la música, el canto, la danza y el baile y en otras manifestaciones asociadas a poner el valor la autoridad del poder político del Estado o hacer gala de ese esnobismo propio de sociedades arribistas, que hacen de la belleza, el arte y la cultura, una mercancía más para derivar dividendos económicos.

Para nuestros casos y el de todos los pueblos que tienen un Día Histórico para celebrar, estas fechas de “Efemérides Patrias” deben ser oportunidades para conocer nuestros procesos de formación como Estados y Naciones, más allá del desgatado concepto de “patria”, que hoy poco o nada les dice o significa a las comunidades. Sus símbolos, escudos, bandera o himnos, son piezas de museo que se sacan a relucir como los mejores vestidos en ocasiones especiales. En cierta forma asimilado a nuestras sociedades esas “tradiciones inventadas”, en muchos casos falsean la realidad histórica y en otros las “perratean” hasta el grado de envilecerlas.

El 6 de agosto de 1810 en Mompox, como el 11 de noviembre de 1811 en Cartagena, se tomaron decisiones de gran trascendencia que hoy hay que poner en valor y levantar su significado, porque no ocurrieron esos días como fenómenos “bajados del cielo”, sino que se incubaron durante varios años con sus causas y factores y desde luego consecuencias, que en últimas es los más importante de conocer y por supuesto de celebrar.