Por Pedro Blas Julio - "Quién trajo tal fatalidad? ¿semejante arrastre de salación?"

GETSEMANÍ, SE ENCONTRABA
POR ESOS DÍAS VISITADO
POR IKÚ
y muere Dionisio Valdelamar en calle
Sanantonio
atacado por un despiadado tifo

estaba muy joven

Nadie pudo imaginar
aquella sevicia en las 37 puñaladas
a la ´seño´ Zilia Lombreira
oriunda también de la calle Sanantonio,
yo siempre consideré
fueron 37 puñaladas
no se…ustedes

¿Quién trajo tal fatalidad?
¿semejante arrastre de salación?
pero a ciertas vidas porque en si
resultaba ser
una calle de atronadura de rumbiones

Así mismo un tal Pito Falquez
venía en tambaleo

cayendo

sobre sus propios buches de sangre

Su cuñado zapatero de apellido Barboza

¡ y unos guineítos y unos cochifritos pá gozá!
iba cantando un javao pelo rojo ensortijado
con pecas al que le dicen El de Cartón

Yo no sé cómo fue eso
dentro de este gueto de negros Getsemaní
ah no, pero lo anterior
le revuelve las hemorroides
a la tara chauvinista del Maritira Tagorda
al igual que ese pedagogo sindicalista
marxista-leninista hamponcito
que se le robó unas tierras
a los negros del Reconcavo la Boquilla,
y se les ha de ver revolcados
a estos dos negros vergonzantes
con sus hemorroides inflamadas
cundo hablo de este gueto de negros Getsemaní
a esos que no dejan de envolverse
en las aureolas de sus propios pedos

¡Pero si Getsemaní nunca estuvo ´dañando´!
el barrio sucumbió
bajo entero golpe de jaranas,
y desenfrenados delirios
a santísimos timbales cayéndonos arriba
porque aquí en la Sanantonio
llegó a ser siempre
donde el baile va dándose en mayor brillantez
con un ´espérame Kúmbele que voy p’a allá,
ay kúmbele, Kúmbele Kumba
kúmbele ku-kumbelé…´

Le advierten a uno de los árabes Marum
¡no dejes a tu hijo acercarse a la Sanantonio!
porque ahí empieza la perdición

en la calle en que yo nací

Mientras al hijo del sastre
tan guapo, tan bronquero, tan peleonero,
en la Avenida José Prudencio Padilla
se lo va singando un profesor
a lo mejor
por el chantaje de una nota escolar

La Calle Sanantonio
no llegó a considerarse maldita jamás
no, por favor, resultaba ser todo lo contrario
se mantuvo
bajo bendición de los orines
arrojados desde la alcoba cural
de la iglesia Santísima Trinidad
por su cura párroco
oriundo del franquismo de Asturias
el Juan de Dios de Campoy

y de los Pujantes

Ni quien lo creyera, pero el hijo del sastre
nacido en Avenida José Prudencio Padilla
sucumbe en los últimos lupanares
echo travesti
atravesársele a uno un nudo en la garganta
al verle terminar como un temible atracador