
“Chivo que parte tambor con su cuero paga” y “palo que nace para violín desde el monte suena” [De la cultura cubana]
EL CENTENARIO
El periodista Ciro Bianchi Ross para conmemorar el centenario del natalicio del sabio cubano [1881 – 1981], escribió: “Todos Hablan De Ortiz”, publicación aparecida en la revista Cuba Internacional 11/81, año XIII, No. 144. La preocupación del articulista consiste en reiterar que, a pesar de su vasta obra y las preferencias de los especialistas, ellos se van por el interés que privilegian para sus investigaciones y no muestran el grueso de producción intelectual.
Señala Bianchi Ross, que pese al meritorio esfuerzo de Julio Le Riverend con su estupendo ensayo “Fernando Ortiz y su obra cubana”; hasta la fecha no parece aún que exista el estudio que muestre la verdadera dimensión del sabio cubano, es decir, a Ortiz completo, comenta Bianchi Ross, que los artículos y ensayos que se han escrito sobre él no pasan de ser meras aproximaciones .
El escrito de Bianchi Ross pone alerta a la comunidad de investigadores sociales y musicólogos cubanos a pensar en el legado de la obra orticina como una necesidad apremiante. No escatima esfuerzo y propone su urgente restauración de sus complejas indagaciones y de su pensamiento.

El empeño resultaría arduo. La bibliografía activa de Don Fernando Ortiz se aproxima a los novecientos asientos, entre los que sus obras capitales forman un conjunto de más de treinta títulos con unos cuarenta volúmenes, y cubre un campo que va desde el derecho penal y la dactiloscopia hasta el estudio pormenorizado y amoroso del hombre cubano .
El trabajo de Ortiz podría sintetizarse de manera esencial en tres vertientes, corriendo el riesgo de dejar por fuera un gran número de obras fronterizas desde campos interdisciplinarios, habida cuenta, de la prolífica actividad cultural que logró desarrollar. Pues bien, las tres vertientes son: etnografía, historia y folclore, que muestra un poco las facetas del ilustre cubano. El constante laboreo de acucioso investigador lo hicieron un permanente animador de la cultura afrocubana en particular y en un hombre convencido que la persona humana independientemente donde nazca se abre siempre a la universalidad.
Y esa universalidad es expresa en variadas conceptualizaciones y la hace manifiesta cada vez que encuentra oportunidad para reafirmar su pensamiento cubano y de suyo global, mucho antes de que se hablara en el discurso científico, tecnológico y académico de la mundialización de la economía como un rasgo distintivo en el tiempo de la globalización.
Para él tanto Cuba como su cultura era un ajiaco, es decir, el cubanismo caldo, grueso y suculento, típico y complejo, hecho de varias especies de viandas y trozos de carne diversas que se cocinan en aguas hirvientes .
Ortiz acuñó el cocinado cubano ajiaco como una metáfora que se desdobla metonímicamente para hablar de lo particular en el contexto de lo general. Y si la metáfora traslada, esconde y muda una intención significativa, la metonimia como variante de ella sugiere tomar el continente por el contenido. Como estudioso y hablante de varios idiomas comprendió que el término latino sápere significa saber y sabor [precisamente lo que él busca establecer que la rica vianda cubana está íntimamente ligada a la configuración de otros saberes culturales] y ese es el tono ineludible de su particularidad en lo universal.
La diversidad de su saber primordialmente tiene un destinario amoroso, el pueblo de Cuba. Fernando Ortiz por lo que hizo, siguió siendo un estudiante aplicado, desvergonzadamente, birrioso, afecto cumpulsivamente a los documentos y un escudriñador de archivo insaciable por la búsqueda territorial del pasado. Luego la información que compone el acopio documental la ordena para su análisis, comprensión, para luego, recurrir a confrontar fuentes históricas y su interpretación.
Según el sociólogo francés Roger Bastide – más que pionero fue un maestro de las ciencias sociales en América -. El novelista Miguel Barnet considera – que muchos de esos materiales se publicaron casi en su factura más primaria, sin desbaratar, sin pulir -.Continúa el novelista cubano -; pero, era el sedimento necesario para la futura y más profundas indagaciones . Con Barnet se comprende de mejor forma lo que apunta Bastide del sabio cubano. A lo largo de su fecunda vida intelectual Ortiz animó y estimuló de primera mano a múltiples instituciones culturales.

Entre sus actividades se destacan sus estrechos nexos con la centenaria Sociedad Económica de Amigos del País, de la que fue presidente y socio de mérito. Así como el no apagar la lámpara en las noches de desvelo en la creación de la Sociedad del Folclore Cubano y la Institución Hispano – Cubana de Cultura, que propició en la isla la llegada de distinguidas personalidades de la ciencia y la cultura de España.

