"Las coplas que cantan el universo angélico callejero, a ollas y toques de madera son coplas alteradas de la cultura literaria española desde épocas remotas con ciertas picardías..."
Enrique Luis Muñoz Vélez

Entre los exegetas bíblicos y los antropólogos que escriben sobre las tradiciones culturales no hay acuerdo alguno sobre esta celebración del 1 de noviembre conocida como la fiesta de Los Angelitos. Un meta – relato tomado de la biblia dice: “de pronto muchos ángeles aparecieron en el cielo y alababan a Dios cantando. ¡Gloria a Dios en el cielo, y paz en la tierra a todos los que Dios ama (Lucas 2, 13,14)! Tal vez, el meta – relato sea la siembra seminal de la tradición de Ángeles Somos en el Caribe colombiano, y de manera especial, en Cartagena de Indias.

Toda cultura nace con el símbolo, entonces cabe preguntarse, qué es un símbolo. El símbolo es un invento en la construcción comunicativa del ser humano. El símbolo se define y explica a partir de sí mismo como a bien apunta la antropología cultural (Muñoz Vélez et al, 2005) y lo reafirma de cierta forma Ernst Cassirer /filósofo y sociólogo judío/ al afirmar el carácter material de una realidad que expresa otra cosa por la cultura simbólica universal del espíritu humano. De tal manera que la Fiesta de Los Angelitos queda comprendida en la dimensión cultural devocional de la religiosidad popular. Mundo que, de cierta manera, relaciona el mundo agrario con la espiritualidad y el coplerío hispánico en tierras de colonias de ultramar.

El historiador inglés Eric Hobsbawm nos habla de la invención de la tradición que son un conjunto de prácticas regidas por reglas expresas o tácitas aceptadas por una naturaleza ritual, simbólica propiamente hablando, que forjan ciertos valores de cohesión social en una comunidad determinada, aprendidos y adaptados a procesos de repetición, y desde entonces está ligada con el pasado. Es un concepto construido en el proyecto Estado Nación por las élites, para justificar poder y dominio al mostrar la territoriedad en términos de importancia y existencia en lo que ellas configuran culturalmente.

Las fiestas son un hecho social total – expresa José Ignacio Hobomono Martínez, antropólogo español -. Expresan las dinámicas de ritualización simbólica de lo que considera sagrado y profano en el culto devocional, vinculadas y estructurada en el calendario gregoriano.

El ethos de donde deriva ética son costumbres y modos de pensar en un marco territorial, conforman el carácter distintivo de un pueblo en mostrar su cultura y el uso social que impone la tradición (ver Epifanías de las identidades, En Cuadernos de Antropología. Barcelona, 2004).

Niños celebrando la tradición de Ángeles Somos cantando sus coplas

La religiosidad popular es como vive y celebra el mundo devocional el cristianismo católico (lo oficial de la iglesia) por fuera del canon teológico. Ángeles Somos es en su esencia celebratoria una manera distinta de encomiar y aplaudir las prácticas del culto religioso de la oficialidad que canta en voces angélicas lo gloria de Dios.

Las coplas que cantan el universo angélico callejero, a ollas y toques de madera son coplas alteradas de la cultura literaria española desde épocas remotas con ciertas picardías de provocaciones, que los niños (angelitos) piden para que le sea reconocido el juego cancionístico con gracia y salero español.
Rosas, rosas en tu campo del rosal
Descubro aromas de mujeres hermosas
Cantando en el camino de mi corral
En el vuelo de lumínicas mariposas.

Con las coplas buscan ser recompensados con los frutos del pan coger en el tránsito del mundo campirano al citadino, y el mundo de coplas varían de acuerdo con el contexto geográfico social de lo urbano donde la generosidad muchas veces no está a flor de piel al llegar a ciertas casas, y si los angelitos después de cantar sus coplas no reciben lo que esperan, se valen de ironías y cantos directos de reclamos:
Esta casa
es de uvitas
Donde pasa
mujeres bonitas.
Y la ironía y la picaresca no se deja esperar:
No te dilate No te dilate
Saca el bollo del escaparate.
Esta casa es de ají
Donde viven los cují.
Y, el canto que recurre a lo escatológico:
Esta casa es de ají
Si no me dan
Ya verán larán larán
Y me cago aquí.

Todos estos cantos espontáneos nacen con la lúdica callejera y expresan pregones en la búsqueda de rimas juguetonas de infantes (pensados como ángeles o seres de luz en el preámbulo celebratorios a las pascuas de diciembre.

Al final de la jornada hacen un sancocho comunitario con los ingredientes que recolectaron de casa en casa