Por Enrique Muñoz Vélez - "En los años 50 la Sonora Matancera con la constelación de estrellas sabidas llenaron de belleza instrumental y de ritmos parte de la cancionística de rancia cubanía en la ciudad de piedras"

Realizando un giro circular temporal en el contexto narrativo, en 1934 el famoso Trío Matamoros estuvo en el contexto del Caribe colombiano: Barranquilla, Cartagena y otras ciudades del país registrado en El Mercurio y Diario de la Costa. El trío en mención lo integraron Miguel Verdecía Matamoros (1894–1971), primera voz y guitarra; Ciro Rodríguez (1899-1981), percusión de agitamiento (maracas) y clave, y en la segunda guitarra y voz Rafael Cueto (1900–1991). La mítica popular de esquina de la rancia ciudad comenzó a vocear que la familia Cueto Díaz de la calle Murillo Toro en Torices, era fruto del engendro amoroso en una noche furtiva aromada por la perfumería corporal del guitarrista conquistador en las mieles del placer compartido, a pulso de tandas de sones y boleros. Pero, en verdad las matemáticas tan precisas y exactas no cuadran. Los Cueto Díaz, seis mujeres y un varón, todos amantes de la música y bailadores exquisitos, antropométricamente y en el mismo rostros son una sola semejanza. Imposible que el fecundo artista cubano haya procreado siete hijos de diferentes edades y sexo en tan solo dos días en el Corralito de Piedra. Pero así es la imaginería popular y el palabrario de esquina. Caso curioso y único, los integrantes del trío fueron muriendo cada diez años.

 En 1939 para el mes de agosto la Orquesta Casino La Playa de Walfredo de los Reyes y Miguelito Valdez, después de haberse presentado en Barranquilla participa en dos veladas musicales: una en el Circo Teatro de La Serrezuela y la otra en el Club Popa alternando con la Orquesta A No. 1 de José Pianeta Pitalúa, de acuerdo con la prensa de la ciudad. En 1948 procedente de Cuba llega a Barranquilla un clásico Ven Tú con el nombre de Orquesta Rumba Habana que luego, es anunciada en Cartagena a través del Diario de la Costa y con registro iconográfico cuatro músicos de isla se quedan en Cartagena: el pianista Armando Cartaya, el bajista Pedro Echemendía y el saxofonista alto Enemelio Jiménez, hermano de Generoso Jiménez, el popular Tojo. Todos pasan a integrar la Orquesta de Emisora Fuentes bajo la dirección de Pacho Galán, entre otros directores que tuvo el grupo en los años 1948–1957. El otro músico, el trompetista Alberto Díaz.

En los años 50 la Sonora Matancera con la constelación de estrellas sabidas llenaron de belleza instrumental y de ritmos parte de la cancionística de rancia cubanía en la ciudad de piedras. El periódico El Universal de Cartagena del 6 de agosto de 1955 anuncia La Banda Gigante de Benny Moré en el Teatro Almirante Padilla, por empresa constituida por Víctor Nieto Núñez y el cubano Federico “Fico” Balmaseda.

 Sobre la presencia del trompetista cubano Alberto Díaz en la Orquesta de Pedro Laza, existe fotografía al lado de los trompetistas Manuel Villanueva Díaz y Simón Mendoza, en el acompañamiento a Daniel Santos, más la información del Diario de La Costa. En el breve ensayo no hay ninguna pretensión  histórica, amplia y ambiciosa, solo resaltar algunos aspectos medulares de la música en Cartagena a partir de artistas cubanos en nuestro solar caribeño. En 1960 cantantes como Rolando La Serie, Miguelito Valdez, René Cabel, Olga Guillot, Celia Cruz le dieron colorido a la isla con los matices tímbricos de sus voces en la arena cartagenera.

 Volviendo a los danzones de Raimundo Valenzuela  El negro bueno y La mulata María, estas composiciones no son las primeras del género musical bailable criollo del danzón, ni tampoco las de Miguel Faílde si nos atenemos a los apuntes historiográficos musicales de Alejandro Carpentier, porque en la prensa de la misma Cuba a mediados de 1856 algunas danzas y contradanzas en sus estructuras dan primicias ciertas de la criollidad de danzones.

 La importancia de la prensa como fuente e insumo documental en la restauración de la memoria histórica juega un papel relevante a la hora de mirar contextos, espacios y tiempos narrativos, facilita la comunicación de informar, promover una idea del hecho artístico como tal, desde la narración expositiva y cuando el texto es descriptivo posibilita el análisis para el acervo histórico.

 La prensa como recurso y fuente de interpretación epocal facilita entre los hilos dispersos de la madeja del tiempo situarnos en una cronología diacrónica y en una espacialidad para construir narrativas en el presente, a ritmo y cadencias del arte musical con sus cultores trashumantes que por mares, aires celestes y tierras promueven las creaciones de sus espíritus musicales a pulso de vísceras y alientos estéticos de que el arte y en su nombre la música expone los resuellos del alma como vientos de transpiración humana. 

CITAS

  1. Fragmento de periódico El Porvenir en un mal estado físico hallado en la hemeroteca del Archivo Histórico de Cartagena (AHC).
  2. El Miscelánico, Barcelona (1894)  de Francisco Javier de Balmaseda.
  3. González M. Breve acercamiento a la vida y obra de Francisco Javier Balmaseda. I Encuentro sobre Historia y Cultura de la antigua provincia de Las Villas. 1991. Fondo de Archivo de Historia de Remedios. Remedios MN. Villa Clara. Cuba.
  4. Ver, El Miscelánico. El trabajo de Pregrado  de Yesabeth Rosa De la Rosa Caraballo. La obra de Francisco Balmaseda en la junta central de agricultura: Un pensamiento Moderno en el Estado de Bolívar (1878 – 1898.). Universidad de Cartagena (2000).