"Muchos consideran que el 11 de noviembre de 1811 es la fecha de mayor significado en el proceso independentista de nuestra historia. Cartagena lo conmemora llena de orgullo y alegría por su enorme sentido real y simbólico: resistencias, lucha, coraje, determinación, libertad absoluta ente el Imperio de España. Nuestro colaborador Óscar Arquez Van-Strahlen plantea, sin embargo, que Mompox, antes que Cartagena /6 de agosto de 1810/, luchó para "romper todo lazo de dominio y control político y asumir una condición independiente" de la hegemonía española. La Plaza se complace al presentar este texto este 11 de noviembre de 2025"

El proceso de la lucha por la independencia de España, desarrollado en la Nueva Granada, a partir de la tres últimas décadas del siglo XVIII y en las dos primeras del siglo XIX, que tiene como fecha símbolo, el 20 de julio, elevada a la condición de Fiesta Nacional, tuvo muchos episodios de orden local y regional, con significativa trascendencia nacional, que determinaron el rumbo de los procesos revolucionarios, de subversión y ruptura del orden social establecido. Uno de esos episodios, lo constituyen las traumáticas relaciones que existieron entre Santa Cruz de Mompox y Cartagena de Indias, dos bastiones importantes del poblamiento hispánico en el Caribe colombiano, su desarrollo económico y la lucha por la libertad; contradicciones que existieron durante el periodo del dominio colonial y se agudizaron, a raíz de la decisión de los momposinos de declarar su independencia absoluta de España y de cualquier otro poder extranjero. El 6 de agosto del 1.810.

Oscar Arquez Van-Strahlen

Ya la Historia ha demostrado que el 20 de julio de 1.810, en Santa Fe no se tomó una decisión de independencia, en relación con la metrópoli española, decisión si fue tomada por los momposino el 6 de agosto del mismo año. Los santafereños lo hicieron después y los cartageneros a los quince meses de lo ocurrido en Mompox. Sin embargo las contradicciones existentes en este primer periodo de la independencia de nuestra nación, no solo refleja el conflicto de intereses entre la naciente y aún muy débil nación colombiana y la monarquía española con su poder opresor y excluyente, sino contradicciones entre clases y sectores sociales, y lo más importante, entre ciudades, villas, parroquias y pueblos de indios, quienes se alinderaban en una u otra causa de acuerdo a cómo ésta satisficiera sus particulares intereses económicos y políticos. Estas diferencias irían a explicar muchas de las guerras civiles del siglo XIX y mucho de los sentimientos regionalistas y autonomistas que aún existen en sectores y regiones de la sociedad colombiana.

Cartagena de Indias, fue durante todo el período colonial la puerta de entrada del imperio español en América del Sur. Su construcción estuvo marcada por el criterio de Plaza Fuerte, que defendía desde las orillas del Mar Caribe todas las posesiones españolas hasta las encumbradas cumbres andinas. Ese fue su papel y para ello cumplía muy definidas funciones dentro de la estrategia geopolítica del Imperio. En cierta forma todo el territorio de la Provincia y sus pobladores, “trabajaban”, para sostener su capital. De otras capitales de Provincias, incluso de otros Virreinatos, se enviaba el situado a las arcas de Cartagena, para sostener su condición de Plaza Fuerte, defensora de todas las posesiones de España en la región. Los hombres en armas que defendían la ciudad y por ende el Virreinato, representaban un alto porcentaje en relación con el total de las tropas españolas y su sistema de defensa con fuertes y murallas, necesitaban de gran parte de los recursos que generaba la producción de la Provincia. Cartagena vivía en función de su condición de ciudad amurallada para la defensa de las posesiones españolas, como lo argumenta el sólido estudio Trabajadores de los sistemas defensivos de Cartagena de Indias, del historiador Sergio P, Solano D TRABAJO Y SOCIEDAD. “ …las funciones de Cartagena de Indias en los circuitos del comercio imperial y en la geoestrategia de la defensa militar del Imperio español, obligaron a la Corona a dotarla de unos sistemas defensivos que originaron unas singularidades sociolaborales, que la diferenciaban del resto de ciudades y villas del espacio virreinal que estaba adscrita…….” Más adelante agrega el profesor Solano; “ además de ser el centro comercial y tráfico de esclavos más importante del Nuevo Reino de Granada la economía de Cartagena igualmente se materializó en la construcción y mantenimiento de los sistemas defensivos…..” y por supuesto que esta condición tenía un alto costo.

Imágenes de Cartagena en diferentes épocas

En cierta forma Cartagena era una ciudad en donde su sistema defensivo de murallas y fuertes, la ensimismaba y la colocaba de espaldas al resto de su Provincia, que se sentía ahogada por tanto privilegio y consideración, derivados de su carácter de enclave militar. Como lo afirma Jorge Conde Calderón, en investigaciones recogidas en su libro Espacio sociedad y conflicto en la Provincia de Cartagena 1740-1815; “precisamente por ese carácter Cartagena fue externa a la Provincia y la Región. Por haber funcionado en la geoestrategia política de la Corona española como un punto defensivo en la cuenca del Mar Caribe, terminó convertida en extraña y en carga onerosa a su espacio interior que pretendía controlar”.

Mientras que la élite cartagenera lucraba de esta situación de la que no quería desprenderse; derivada de ventajas y favoritismo dentro de la estructura del poder monárquico, el sector de comerciantes momposinos, que lucraban del contrabando, que se le favorecía por la ubicación geográfica de la población, entraba en franca contradicción y conflicto con el sistema organizativo y colonial y luchaban con una claridad política que no tenían aún los santafereños y cartageneros. El mismo José María García de Toledo, connotado dirigente de Cartagena, planteaba en 1810, al ver los perjuicios fiscales que sobre Cartagena generaba el contrabando en la región; “que todos saben que las fortunas en estos y en los pasados tiempos se han formado en aquella villa y aún en su distrito, han debido casi su principal origen al comercio de contrabando que tan escandalosamente se ha hecho allí y cuyo arbitrio debe cesar….”.

La estratégica posición geográfica de Mompox, -el punto cero en un hipotético eje de ordenadas y abscisas, en donde el eje de la X lo constituía un paralelo entre el Golfo de Morrosquillo y la frontera con Venezuela y el de las Y el Rio Magdalena con sus afluentes; le posibilitaba evadir el control fiscal que desde Cartagena se ejercía, en favor de sus cajas reales y de su burocracia local. En efecto los comerciantes contrabandistas momposinos, enrutaban todas sus mercancías, por vías que no tenían ningún control por parte de la Corono, especialmente por el denominado Camino de Jerusalén, que unía desde las minas de oro de Guamocó, Remedios, El Bagre y Zaragoza, en el nororiente antioqueño, por las vías de los ríos cauca, San Jorge y Nechi, con toda la cuenca de sus afluentes y humedales, hasta Riohacha y el Caribe Anglosajón pasando por Mompox y el Valle del Cesar, por la ruta de El Doce, hoy Astrea y Valencia de Jesús. Así las cosas, en la ribereña Villa, se irían amasar, inmensas fortunas, amparadas en esta situación, que les permitieron a algunos hasta adquirir títulos nobiliarios de condes y marqueses.

El contrabando en el Caribe colombiano, en la segunda mitad del siglo XVIII, era una actividad económica de supervivencia, ya que el comercio legal con España había disminuido como consecuencia de las guerras que libraba con Inglaterra. Las cifras sobre comercio de contrabando, decomisos y prosperidad económica en poblaciones como Mompox, así lo demuestran. Hacía 1788, el comerciante cartagenero José Ignacio De Pombo, hacía unos cálculos que mostraban la magnitud del “problema” y proponía medidas para controlarlo y así lograr los beneficios que la ausencia de controles, le quitaba a Cartagena. Informaba que, en el puerto de Las Cruces, cerca de Riohacha, habían permanentemente de 5 a 6 balandras holandesas que abastecían de productos al Nuevo Reino, siendo los rublos más rentables el contrabando del oro y de esclavos. El Barón de Humboldt identificó las principales rutas de comercio ilícito, por Galerazamba y San Agustín de Playas Blancas o desde Riohacha por el Rio Cesar pasando por Mompox, para seguir como se ha dichos hacia las minas del nordeste antioqueño y el interior del Virreinato.

Esta circunstancia de orden económico tendría sus consecuencias en las primeras movidas del ajedrez por el control político de esos años, con lo ocurrido el 22 de mayo de 1.810, cuando se establece una primera Junta de Gobierno en Cartagena, que reconoce al Consejo de Regencia y al rey Fernando VII, con la caída del Gobernador Francisco de Montes, el 14 de junio de ese año, y el papel desempeñado por Antonio De la Torre y Miranda y la huida de Vicente Talledo y Rivera de Mompox, el 25 de mismo, se empiezan a perfilar las aristas de lo que serían las contradicciones y conflicto, entre Cartagena y Mompox. La primera para con mayor autonomía seguir lucrando de su condición de Plaza Fuerte y la segunda para romper todo lazo de dominio y control político y asumir una condición independiente.

Cartagena, Plaza Fuerte, con mayor autonomía y Mompox, para asumir una condición independiente

Los momposinos a estas alturas, ya tenían clara y definida, la necesidad de romper todo tipo de lazo opresivo, con España y dese luego con Cartagena, ya que era quien ostentaba y representaba fielmente su poder. Desde tiempo atrás, Mompox buscaba ser declarada Provincia independiente de Cartagena, condición que logró el 3 de agosto de 1774, aunque por escasos años, por las mismas presiones de Cartagena. En este momento la dirigencia cartagenera, no iba más allá de reclamar una posición de relativa autonomía, que le permitiera desde los antiguos privilegios adquiridos tener mayor y mejor capacidad de maniobra y ejecución políticas.

Los acontecimientos del 5 y el 6 de agosto de 1810, en los que los momposinos dirigidos, por José María Gutiérrez de Caviedes, José María Salazar, los hermanos Vicente Celedonio, Germán y Gabriel Gutiérrez de Piñeres, Juan Fernández de Sotomayor y Picón, Pantaleón Germán Ribón, Juan B Del Corral, Nicolás Valest y Valencia, entre otros, declaran su “Independencias Absoluta de España y de cualquier otro poder extranjero”, causaron en Cartagena mucho revuelo y se consideró por los regentistas de la Junta de Cartagena, como una acto de “rebeldía” de los momposinos. De hecho y con seguridad si fue un acto de rebeldía. El pronunciamiento de José María Gutiérrez de Caviedes, así lo demuestra, cuando en reunión del cabildo de Mompox, el 10 de agosto, expresó: “ no me parece señores, decoroso que en esta sala que hoy debemos mirar como el sagrario de los derechos de este pueblo no rodeen aun las imágenes de la dependencia y esclavitud. Yo pido que se borren de ese cuadro las armas de la nación que nos oprimía”.

Pintura de la reunion del Cabildo de Mompox el 6 de agosto de 1810, en la Casa de la Cultura

Y en juicio critico a la indiferencia de Cartagena, en relación con la evolución de los acontecimientos en Santa Fe, derivada de sus contradicciones con esta ciudad, Caviedes censuraba que no se le hubiese otorgado a la Junta Suprema de Santa Fe ningún reconocimiento. Sus afirmaciones son muy claras: “Cartagena ni ha lanzado en el momento que debiera el grito de la libertad, ni ha abjurado públicamente al Consejo del Soberano a quien obedecía. Por el contrario sus papeles públicos manifiestan que lo reconoce: Cartagena abriga aún en su seno, tribunales que nosotros detestamos (la Inquisición), nosotros que de manera solemne hemos ya arrojado un muro de bronce entre la esclavitud y la independencia, entre el despotismo y la libertad …., qué aguardamos pues? Obremos, evitemos hasta los riesgos más remotos..” Cuatro días después, Caviedes sentenciaba que, “ roto sin momento de duda los lazos perjudiciales que lo ligaban con el Consejo de Regencia, ha quedado este pueblo ( el de Mompox), sin otro soberano que él mismo….El hombre ilustrado de Mompox, se mira en este día con cierta especie de orgullo, libre de toda ley que no sea la de su propia conciencia”

Sin embargo, ya se intuía lo que quedó manifiesto en un extenso informe que rindió a la Junta de Cartagena, su máximo dirigente José María García de Toledo; en el que sin ningún tipo de consideración hacia los momposinos, consideraba como “escandalosos los acontecimientos que últimamente ha abortado la Villa de Mompox y de la necesidad de emplear toda la atención en las sensibles medidas que se deben usar para remediar los desordenes de Mompox y reprimir los funestos principios de anarquía que tanto se han proclamado en aquella Villa por mentes sulfúreas……, sin examinar que su nuevo sistema estaba en contradicción con el gobierno de la Provincia (de Cartagena). Igual posición asume García de Toledo, censurando los acontecimientos del 20 de julio en Santa Fe, a la que pretende desconocer, al afirmar que “por fin se separó absolutamente de la subordinación del Consejo de Regencia que administra la nación en nombre de nuestro soberano”.

José María García de Toledo

Después de varios intentos diplomáticos, para un acercamiento que permitiera el reconocimiento por parte de Cartagena de los transcendentales acontecimientos independentistas de Mompox y a no hacerse efectivo este, el 11 de octubre de 1810 Mompox rompe los lazos que la mantenían unida a Cartagena y se declara Provincia independiente. Este hecho significó una violenta agresión militar de Cartagena sobre Mompox que se inicia con las primeras escaramuzas el 9 de noviembre y finalmente le declara la guerra a Mompox enviando un contingente del Batallón El Fijo, al mando de Antonio José de Ayos, a someter a la osada Villa.

Mompox, nunca había sido una población preparada para la guerra, ya que su vocación había sido el comercio, como sitio obligado de estadía en la comunicación entre España, Cartagena; Honda, santa fe y el interior del Virreinato. Sin embargo, con estoicismo y decisión, la población se dedicó a prepararse para su defensa. Los hombres fundían las balas y las mujeres procesaban la pólvora. En la angustia y desesperación por su reconocida inferioridad bélica, a alguien se le ocurrió la inimaginable idea de construir “unos cañones con guadua”, reforzados a recubrirlos con cuerdas cubiertas con brea. El sitio escogido para esperar al ejército Cartagenero, fue el denominado La Quinta, en la parte “abajo” de la población y se designó comandante de las acciones a Nicolás Valest y Valencia, antiguo teniente de fragata de la Marina Real Española, quien posteriormente brillaría en la acción de ramas del 19 de octubre de 1812.

Casa de Vicente Celedonio Gutiérrez de Piñeres en Mompox con placa alusiva a las visitas de Bolívar

El 21 de enero de 1811, se iniciaron los combates que se prolongaron hasta el 25 del mismo mes, cuando los momposinos se ven precisados a firmar su rendición, no obstante asegurarse la supervivencia de sus dirigentes. Antonio José de Ayos y el Cura Interino de Mompox, Luis José serrano y Díaz, otro de los firmantes de la decisión del 6 de agosto, causa de todo esto, firman la rendición. Una vez Ayos posesionado en Mompox, toma decisiones en las que “los antiguos realistas son colocados en sus puestos, se desempolvaron y repararon los fierros de la Inquisición y el Cura Sotomayor y Picón fue puesto preso en el Convento de Santo Domingo”. A sangre y fuego se reprimió por parte de Cartagena, el primer “grito” de libertad independencia, que se dio en el Virreinato de la Nueva Granada en Mompox.

Los momposinos Gabriel y German Gutiérrez de Piñeres, llegan a Cartagena y durante los meses de 1811, se unen al accionar político de Ignacio Muñoz, el sacerdote Nicolás Mauricio de Omaña, el artesano Pedro Romero, quienes, con el apoyo y el levantamiento de los pobladores de arrabal de Getsemaní, logran la Independencia Absoluta de Cartagena el 11 de noviembre de 1811. A esta decisión siempre mantuvo su reserva, cuando no su discreta oposición José María García de Toledo al sostener que se debía esperar para hacerlo con todas las demás Provincias. Fueron las contundentes circunstancias del levantamiento popular, las que lo obligaron a firmar el Acta de Independencia, aunque posteriormente sin rubor alguno, publicó un memorial en el que calificaba “el 11 de noviembre como un dia de luto para la Plaza, contrario a lo que se publicaría en el periódico El Argos Americano en su edición del 18 del mismo mes: El día 11 del corriente en la historia de nuestra gloriosa revolución”

Los términos desobligantes con los que José María García de Toledo, se dirigió a Mompox y sus dirigentes, dejan un testimonio histórico del nivel de la confrontación, entre lo que algunos denominarían el partido de los “Toledistas” y el de los “Piñeristas”. En el clásico estudio sobre Mompox y Cartagena en los primeros años del siglo XIX, del profesor David Ernesto Peñas Galindo, recogido en el libro LA INDEPENDENCIA Y LA MAFIA COLONIAL, se sustenta con sólida información, la animadversión hacia Mompox y las vacilaciones de García de Toledo ante la urgencia de medidas conducentes la independencia. En alguna ocasión Toledo se iría lanza en ristre contra Mompox, al considerar que era una isla anegadiza que solo producía gramalote o cuando para defenderse de la causa que le impuso Morillo dijo que lo hizo obligado por los Piñeres que habían emborrachado al pueblo para tomarse la Gobernación.

Los Gutiérrez de Piñeres

En el referido texto, así como en otras fuentes documentales se registran testimonios como el del citado informe para la Junta de Cartagena, donde García de Toledo deja clara su posición. Posición que es recogida por el historiador José Manuel Restrepo, en su Historia de la Revolución en Colombia, cuando afirma que, “como desde el principio, fue llamada la plebe a tomar parte en los movimientos, a fin de echar por tierra al partido real, ella se insolentó y la gente de color que era numerosa en la plaza adquirió una preponderancia que con el tiempo vino a ser funesta para la tranquilidad de pública”. Más adelante agrega Restrepo que “ el principal enemigo del gobierno de Cartagena, era Gabriel Piñeres, natural de esta Villa de Mompox, quien se hizo jefe del partido del ´pueblo y distribuyéndole dinero y licores, vino a ser arbitro de conmoverlos cuando se le antoja”. Y reconociendo el carácter revolucionario del momposino Piñeres, agrega Restrepo que; Gabriel predicaba por todas partes la libertad absoluta, ese dogma destructor del orden social. Siempre se le veía cercado de negros y mulatos sin educación y quería que los demás ciudadanos ejecutaran lo mismo, bajo la pena de ser detenidos por aristócratas”.

Retrato de Gabriel Gutiérrez de Piñeres, actor principal en el 11 de noviembre de 1811

Muchos años después, en la segunda mitad del siglo XX, quien fuera reconocido historiador de Cartagena y presidente durante mucho tiempo de su Academia de Historia, a propósito de una celebración del 11 de noviembre en Cartagena, escribía lo siguiente, que, a juicio de un estudioso del tema, el historiador Alfonso Múnera C, “no fue escrito con la intención de guardar en la memoria de los cartageneros el heroísmo de sus actores, ni la dignidad ni altivez de su gesto. Por el contrario, el tono en que narra, más indignado que enaltecedor y los adjetivos con los que se califican las acciones y sus protagonistas, sugieren la intención de dejar constancia de la naturaleza ilegítima del acto fundacional de la república” .

Afirmaba Lemaitre Román que, “en vano García de Toledo hizo esfuerzos por defender su política cautelosa……Pero nadie atendía razones y mucho menos el pueblo que vociferaba, enardecido y envalentonado por los efectos del alcohol, que Gabriel Piñeres había hecho repartir copiosamente. La propia muchedumbre armada invadió entonces el salón de sesiones, agraviando de palabra y obra a quienes se habían manifestado partidarios de posponer la declaratoria como lo quería García de Toledo”.

Iglesia de la Trinidad en Getsemaní

Gabriel Jiménez Molinares, otro reconocido historiador cartagenero y estudioso de los referidos hechos, en su deseo de lavar las inconsecuencias y vacilaciones de García de Toledo, escribió en su conocido texto sobre los mártires de Cartagena, lo siguiente: “hemos dicho que el objeto de la independencia no era deseado, ni sentido con la misma urgencia, por todos los cartageneros, como no lo era por todos los americanos”. Reconoce que eso obedecía a que “los patricios vivían con privilegios; ocupaban las altas posiciones sociales, políticas y económicas y gozaban la holgura que procura un conjunto de circunstancias tan felices”. En su largo texto justifica la acción de García de Toledo, al tiempo que critica la de los Piñeres que “proponían una política definida, que consistía en declarar inmediatamente la independencia de España y de todo otro poder, asumir la totalidad de nuestros destinos, constituyéndonos en Estado y defendiéndolo de todo el mundo, buscando fortaleza en la unión de todas las provincias del Nuevo Reino”

Si queda alguna duda de la posición vacilante de la dirigencia de Cartagena, el mismo García de Toledo, se encarga de poner todo a la luz de la historia para ser analizado. En su alegato de defensa ante el tribunal de Pablo Morillo en 1816, afirma lo siguiente: “Ya dije en mi confesión que no había influido en la declaración de independencia del 11 de noviembre de 1811, y que todas las expresiones de mi manifiesto que aparentemente lo quieren persuadir, fue una obra del temor, del miedo grave de que me hubieran asesinado, pues Don Gabriel Piñeres y Don Ignacio Muñoz, sus principales autores, me pusieron en este comprometimiento porque a los cuerpos militares, a los lanceros de Jimaní, a los Patriotas Pardos y a los Artilleros Milicianos, con otros muchos hombres de su facción, los persuadieron de que yo era un aristócrata, enemigo de la independencia y de la igualdad, poniéndoles por ejemplo la sujeción de Mompox”. Es posible que en su alegato de defensa tratara a toda costa de defender su vida ante la inminente pena de muerte a la que iba a ser condenado. Por ello su compañero de suerte, el momposino Pantaleón Germán Ribón, también trata de “lavarse las manos”; cuando afirmó en su juicio que, “bien notorio he dicho que el que hizo la revolución del dicho día del 11 de noviembre fue Don Gabriel Piñeres, con otras personas que le acompañaban de esta ciudad….”

Palacio de la Proclamación en Cartagena

Poniendo en la balanza las apreciaciones que sobre la actitud de algunos dirigentes cartageneros y el papel que los patriotas momposinos, jugaron en todos este proceso, el referido historiador cartagenero Alfonso Múnera afirma en su libro FRONTERAS IMAGINADAS, lo siguiente: “En este orden de ideas no se ha discutido suficientemente un asunto de la mayor importancia: Gabriel Piñeres era a juzgar por los documentos de la época un burgués radical, de ideas muy similares a los jacobinos franceses, en especial por su proclamada concepción de la igualdad social. Una investigación más sistemática podría llevarnos a la conclusión de que a diferencia de Cartagena, en la Provincia, sobre todo, en Mompox, surgió a principios del siglo XIX, una élite profundamente democrática, comprometida con los ideales de la Revolución Francesa y preparada por tanto para asumir una alianza con los sectores mulatos y negros de Cartagena en la búsqueda de la implantación de un gobierno republicano de corte democrático”. En su libro Cartagena de Indias durante la Primera República, Adelaida Sourdis afirma que “con el golpe de noviembre los Piñeres y sus partidarios derrotaron a las fuerzas autonomistas, amigas de la Regencia y de Fernando VII y accedieron al poder, el cual conservaron por más de tres años”.

General José María Torrino Gutiérrez de Piñeres

Ante una solicitud de reconocimientos, que le hiciera José Antonio Gutiérrez de Piñeres, al Libertador Simón Bolívar, en 1825, éste le responde en una certificación desde su cuartel general en Cuzco, el 5 de septiembre de ese año, lo siguiente: “Es notorio que la familia de los Piñeres en Colombia fue una de las primeras que se lanzaron en la revolución y no omitieron nada a favor de la independencia y de los derechos del pueblo americano; y sé de manera positiva que por tales principios perdieron su fortuna y derramaron su sangre por cuyo motivo yo los he juzgado como uno de los fundadores patriarcas de la independencia. Debido a dicha familia y particularmente del padre, Vicente Celedonio, del que representa la decisión más particular que tuvieron por mí pues que él con los valerosos momposinos me abrieron las puertas para triunfar de los opresores en 1812”

En efecto en el desarrollo de los acontecimientos el año de 1812, estuvo lleno de combates entre las fuerzas realistas acantonadas en toda la orilla del Rio Magdalena hoy Brazo de Mompox, en la Provincia de Santa Marta, con las fuerzas patriotas que tenían en Mompox su bastión libertario. Mompox logró derrotar definitivamente a los españoles en la batalla del 19 de octubre de 1812 y liberar todo el Bajo Magdalena. Esta acción de armas le permitiría al presidente del Estado Soberano de Cartagena de Indias, Manuel Rodríguez Torices, otorgarle a Mompox la condición de CIUDAD, CON EL TÍTULO DE VALEROSA, BENEMERITA DE LA PATRIA y recibir a Bolívar el 26 de diciembre, para darle todos los apoyos necesarios, para su llegada triunfal en Caracas en 1813.

El conocimiento y análisis sobre las diferencias y contradicciones entre estas dos ciudades, sigue a la espera de más estudios para que con ese diálogo franco y abierto con los hechos del pasado se vaya poniendo en su lugar hechos y procesos determinantes en la formación de nuestro Estado. Como también el significado y carácter de los hechos ocurridos en Mompox el 5 y 6 de agosto de 1810, que se han pretendido desconocer como una decisión de libertad e independencia absoluta del dominio de España y de cualquier otro poder extranjero. Este acontecimiento con su decisión que ha sido puesto en su real valor por muchos estudios históricos, es validado en reciente referencia del profesor Sergio Paolo Solano D, quien recopila las normas de la Asamblea de Bolívar, a solo pocos años de lo ocurrido en Mompox, el 6 de agosto de 1810, resaltando su condición de Fiesta Nacional, como la primera población de asumió su libertad e independencia en el Virreinato de la Nueva Granada, con todas las consecuencias que generó, entre ellas la posibilidad que se diera el 11 de noviembre de 1811.

Por eso, basado en que la Historia no es una línea recta absoluta, sino la suma de procesos contrarios y contradictorios, en las llamadas FIESTAS DE LA INDEPENDENCIA; Cartagena y los cartageneros deben reconocer lo mucho que aportó Mompox y los momposinos, en especial Germán y Gabriel Piñeres, para la trascendental decisión tomada el 11 de noviembre de 1811 de su independencia absoluta de España, decisión que ya habían tomado los momposinos, quince meses antes.