
El colectivo Casa Grande Caribe, liderado por la Universidad del Norte y cuyo trabajo plantea estrategias de solución para problemas estructurales de la región costeña, se atravesó en el camino del proyecto de construcción del Tren Regional del Caribe, uno de lo más conocidos de los últimos años, apoyado por los siete gobernadores del litoral que lo consideran «un gran sueño regional», y avalado por el gobierno del presidente Gustavo Petro.
La posición se conoció durante la realización en Barranquilla de un encuentro organizado por la Casa Grande Caribe, liderado por el rector de la Universidad del Norte, Adolfo Meisel Roca, opositor del proyecto del tren desde que fue propuesto hace varios años. Según Meisel, uno de los más reconocidos estudiosos de las realidades de la región, el proyectado Tren del Caribe es inviable y los recursos que se destinarían para su construcción servirían para financiar el 70% de algo mas de 50 proyectos que contribuirían a superar rezagos de desarrollo y llevarían bienestar a las comunidades de la región.
Balde de agua fría

La postura de Meisel y otros académicos de la Universidad del Norte cae como un balde de agua fría sobre el proyecto del tren regional, cuyos estudios de prefactibilidad y diseño, que valen $40 mil millones, han estado en Manos de Findeter. La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) debe dar su visto bueno.
En agosto del año pasado los gobernadores de los departamentos de Bolívar, Atlántico, Magdalena, Sucre, Córdoba, Cesar y La Guajira, se reunieron con el entonces ministro de Transporte Guillermo Reyes, para acordar lo relacionado con el acuerdo de factibilidad del proyecto, financiado por los gobiernos departamentales.

La Universidad del Norte estima que la inversión total que demanda el tren del Caribe supera los cuatro mil millones de dólares, con los que se podrían desarrollar proyectos de gran impacto en la región Caribe, una de las más atrasadas del país.
Otro argumento en contra es que, de acuerdo con sus críticos, no habría suficiente carga ni pasajeros para que el tren fuera viable.
Aún no hay pronunciamiento de los gobernadores ni del gobierno nacional sobre los cuestionamientos de la Casa Grande Caribe al Tren Regional del Caribe.


Por eso es que seguimos tan atrasados y pobres en la región Caribe, por esos palos que le atraviesan a la rueda de nuestros grandes proyectos de infraestructura, un ferrocarril que una los tres puertos del Caribe es esencial en momentos en que el transporte de carga y pasajeros está a punto de colapsar por esas carreteras insuficientes para albergar las cantidades que necesitan movilizarse, y hoy más que nunca cuando es obvio que la carga marítima se va a incrementar con los retrasos que ocasiona la sequía en el Canal de Panamá y esto contribuye a que sea imperativo el tren que nos une con los puertos del Océano Pacífico y abra un mar de posibilidades para fuentes necesarias de trabajo e inversión y para la industria y el comercio del país, es sinceramente la conclusión más estúpida y retardaría que he leído en mi vida…