El rescate de memoria agrega valor a la cultura y la sociedad. Der ahí que el regreso del Reloj Floral a su sitio tradicional, frente al castillo de San Felipe de Barajas y en el cruce de varias importantes vías de la ciudad, marca todo un acontecimiento. El Reloj Floral hacía parte de un parque que en los años 60 fue donado por el gobierno Neerlandés. Con el tiempo, tanto el parque como el Reloj Floral se fueron deteriorando. El reloj, enmarcado por flores de diversos colores, era un punto de atracción para los turistas que visitaban el imponente castillo de San Felipe. Para los cartageneros, era un monumento que generaba orgullo y pertenencia.
El Reloj Floral también tuvo su canción. Su autor era un guitarrista que hacía parte de un conjunto musical que amenizaba las veladas en en el tradicional restaurante Club de Pesca, propiedad de Humberto Benedetti. Su estrofa inicial decía:
«Cruzando el puente de Manga/ Cruzando el puente de Manga/ Junto al cerro San Felipe/ Tenemos el Reloj Floral/ Tenemos el Reloj Floral/ El más lindo que hoy existe/ Hay que bonito, que bonito es/ el bello Reloj Floral.
Y si vas pa’el centro/ el Reloj Floral/ Y si vas pa’Manga/el Reloj Floral/ Y si vas pa’l Bosque el Relo Floral/ Hay que bonito, que bonito es/ el bello Reloj Floral…
Unas tres décadas después de inaugurado el Reloj Floral comenzó su paulatino deterioro. Las malezas lo cubrieron y las flores de colores se secaron. En su lugar llegaron drogadictos y personajes de la calle que comenzaron a dormir en las bancas del parque. Finalmente todo despareció y el Reloj y su parque se convirtieron en una vergueza más de la Cartagena indolente. Hubo intentos de rescate, incluso de le denominó Reloj Solar, pero nada pudo prosperar después. Solo la marca del abandono y la desidia.
Hasta ayer miércoles 11 de febrero de 2026, cuando el alcalde Dumek Turbay lo entregó restaurado y mejorado a la comunidad local para su propio disfrute, y el de los turistas que sin lugar a dudas volverán al lugar. El pasado 8 de septiembre el mandatario había anunciado el inicio oficial de la transformación del Reloj Floral, ícono arquitectónico y testigo de una parte de la historia cartagenera, vecino privilegiado del imponente Castillo San Felipe de Barajas.

La transformación significa intervención integral, y hace parte de la iniciativa “Recuperación de Parques”, liderada por la Alcaldía Mayor de Cartagena, a través de la Gerencia de Espacio Público y Movilidad (GEPM), con el acompañamiento de las Secretarías de Turismo e Infraestructura y toda la articulación distrital.
Este proyecto, del que también hicieron parte los ya reinaugurados Parque Centenario, en el Centro Histórico; Flanagan, en Bocagrande, y de La Virgencita, en Blas de Lezo ha sido liderado por el propio alcalde Turbay , como un proyecto de ciudad para beneficio comunitario y aporte al sector del turismo. El rescate honra la memoria de la ciudad, ofreciendo al tiempo espacios que combinan tradición y modernidad de manera sostenible. Pronto, de acuerdo con el cronograma establecido, se reabrirá el Parque Apolo.
La transformación del Parque del Reloj Floral combina arte, historia y naturaleza para enriquecer la experiencia de quienes recorren Cartagena en uno de sus puntos más emblemáticos y cargados de historia.
“Este parque es el mejor ejemplo de cómo todo lo hermoso y simbólico en Cartagena se puede perder de la noche a la mañana cuando la desidia, la mediocridad y la falta de voluntad llegan a gobernar a la ciudad. La prensa llamó a este espacio el ‘parque de los despojos’. Pues, del esplendor que representó el Reloj Floral por más de 30 años, se pasó al abandono y la insalubridad que trajo consigo cuando se convirtió en el parque del Reloj Solar. Y que en los últimos años no fue ni Floral ni Solar, sino la madriguera de roedores, un sitio oscuro para el consumo de drogas y hotel para quienes, lamentablemente, no tienen techo”, Dijo el alcalde Turbay.
El mandatario anotó que la historia de esplendor y el brillo que se perdieron con el Reloj Floral, llegó a su fin. «El parque del Reloj Floral vuelve a brillar para convertirse en uno de los corazones del nuevo Corredor Turístico de Cartagena. Ahora, la invitación es a la ciudadanía a cuidar de lo suyo. A no solo ser los mejores anfitriones de los muchos turistas que pasarán sus tardes aquí, sino también incentivar en ellos a que no tiren basura ni dañen este patrimonio renovado”.

En la misma línea, el mandatario expresó: “Hoy Cartagena se transforma con otro espacio que se renueva y que deja de ser un recuerdo de lo bello, pero también de lo que nunca tuvo que haber pasado, para volverse una realidad”.
¿En qué consistió la renovación del Reloj Floral?
La intervención contempló, entre otros componentes, la adecuación y restauración del parque, construcción de andenes y senderos, reconstrucción del antiguo Reloj Floral—engalanado por vivos arreglos del trópico—, además de la instalación de sistemas de iluminación, paisajismo y jardinería completa.
También se incluyó cerramiento, garita de seguridad, bordillos y sistema de riego.
En total, la Alcaldía Mayor de Cartagena intervino un área de 3.849 m² y 1.381, 26 m² de zonas verdes, reafirmando el compromiso con la recuperación urbana, el embellecimiento de la ciudad y la creación de espacios amigables con la comunidad y el medioambiente.
Adicionalmente, a través de Distriseguridad, el Parque del Reloj Floral fue equipado con una nueva alarma comunitaria inteligente que consta de cuatro cámaras, una sirena y conexión en tiempo real a la Sala de Monitoreo TI2.
Se trata de una herramienta tecnológica que fortalece la seguridad en este espacio recuperado para el disfrute de las familias cartageneras.
Esta alarma inteligente permite emitir alertas inmediatas y activar protocolos de reacción con las autoridades, facilitando una atención más oportuna. Esto ermite reforzar la vigilancia en un punto estratégico de encuentro comunitario.

La Secretaría de Turismo de Cartagena, Teremar Londoño, catalogó la renovación del Parque del Reloj Floral como un paso estratégico en la consolidación de la ciudad como destino turístico de clase mundial. Dijo que la ubicación privilegiada de este parque lo conecta directamente con tres de las zonas de mayor flujo turístico: el Castillo de San Felipe, Getsemaní y el Centro Histórico, generando un circuito cultural y patrimonial que dinamiza la experiencia de cartageneros visitantes, mientras se fortalece la oferta de la ciudad.
“Le devolvimos a Cartagena un espacio emblemático como el Reloj Floral, lo que se traduce en seguir apostándole a la transformación turística de la ciudad. Este parque no solo recupera su brillo y esplendor, sino que se convierte en un punto de encuentro que articula nuestra riqueza histórica con la vida cotidiana de los cartageneros y con la experiencia única que ofrecemos a los visitantes”.
El Parque del Reloj Floral y su relevancia histórica
El director del Museo Histórico de Cartagena, Moisés Álvarez, hizo una remembranza de lo que ha significado el lugar del parque del Reloj Floral, y el propio monumento.
«Desde hace más de 400 años, este sitio ha sido ha sido un valioso escenario de la memoria de Cartagena de Indias. Ubicado muy cerca del Cerro de San Lázaro, donde luego se levantaría la formidable mole defensiva de San Felipe Barajas, a sus espaldas se estableció, en 1608, el primitivo Lazareto, un hospital para leprosos que en el siglo XVII se trasladó a Caño del Oro, en la Isla de Tierrabomba.
Así mismo, por su frente pasaba el corredor de entrada y salida a la Ciudad por la Puerta de la Media Luna.

«García Márquez, en su novela Del amor y otros demonios, evocó así este lugar para su ficción: “Seguía adelante con el tratamiento de felicidad para Sierva María. Desde el Cerro de San Lázaro veían por el oriente las ciénagas fatales y por el occidente el enorme sol colorado que se hundía en el océano en llamas. Ella le preguntó que había del otro lado del mar y él le contestó: “El mundo”.
«Hacia la década de 1960, en este mismo espacio, el gobierno neerlandés donó a Cartagena el recordado Parque del Reloj Floral, que fue reconocido como uno de los más pintorescos atractivos de la ciudad y que los cartageneros todavía recuerdan con mucha nostalgia.
«Luego de muchos años de abandono, hacia la década de 1990 fue transformado por un Reloj Solar, pero de nuevo pudo más la desidia que por segunda vez desdibujó su faz urbana y arruinó su belleza de otros tiempos.
Haciendo honor a esa memoria, la administración distrital que encabeza el alcalde Mayor, Dumek Turbay Paz, le ha devuelto toda su luminosidad perdida para que los cartageneros y visitantes disfruten de este espacio tan vital».

