
Hoy los momposinos y muchos colombianos conmemoramos 215 años del grito de rebeldía que, según la memoria colectiva, declaró la independencia de España. Pujante villa, que para 1810 llegaba casi a los 11.000 habitantes, 1800 viviendas, hospital, iglesias monasterios, colegio-universidad, casa de moneda, una pujante elite comercial y hacendataria, sectores medios dedicados al pequeño y mediano comercio, al transporte fluvial y a las labores artesanales… Era la llave que controlaba el tráfico por el río Magdalena, principal vía de comunicación del Nuevo Reino de Granada. Por iniciativa de Pedro Martínez de Pinillos, rico comerciante, lograron que la corona española autorizara la creación del Colegio San Pedro Apóstol, con estatutos redactados por el botánico Eloy Valenzuela. Fue un colegio pensado estilo moderno y tuvo un cuerpo de profesores que estaban al tanto del pensamiento ilustrado español de finales del siglo XVIII.

Durante el último cuarto del siglo XVIII tuvo enfrentamientos con Cartagena bajo cuya jurisdicción se encontraba, pues los cartageneros acusaban a los momposinos de contrabandistas (¡aquellos también lo eran!). Fue erigida en corregimiento en 1774 y luego se le suprimió esa condición. En 1793 se le creó una tenencia de gobernador, y luego se le suprimió. En 1805 de nuevo se discutió la posibilidad de crear la provincia de Mompox.
Esta villa contaba con todos los recursos para ser provincia independiente de Cartagena y con jurisdicción sobre buena parte del bajo curso del río Magdalena, integrando los territorios de ambas laderas, como se hizo de manera definitiva en 1824. Para finales del XVIII y comienzos del XIX, sus habitantes, al igual que los de otras poblaciones neogranadinas, participaban del descontento contra la división político-administrativa del territorio virreinal.

II- Diecisiete días después que en Santa Fe de Bogotá se depuso a la autoridad virreinal y se creó una junta de gobierno, la noticia llegó a Mompox y el 6 de agosto de 1810, siguiendo el proceso de creación de juntas de gobiernos que asumieron la soberanía porque el rey de España estaba preso, los habitantes de la villa crearon la suya.

En ese año, los momposinos eligieron los delegados que en 1811 asistirían al Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, para acordar la coordinación de acciones en todo el virreinato de la Nueva Granada. Esto desató la ira de los cartageneros, enviaron tropas y derrotaron con sangre las intenciones autonomistas de Mompox.
Pero los delegados momposinos asistieron al mencionado Congreso y elevaron protestas contra la violencia de los cartageneros, aduciendo que Mompox tenía pleno derecho a ser independiente de Cartagena por razones geográficas, económicas y fiscales (Mompox recaudaba más de $100.000oo por año, suma elevada para la época).

III- En buena medida el curso de los acontecimientos de la independencia de Cartagena se le debió a la radicalidad de los momposinos. Ellos lo comprueba el hecho de que una vez establecida la república, tanto la Cámara de la Provincia de Cartagena (1821-1857) como la Asamblea legislativa del Estado Soberano de Bolívar (1857-1886) SIEMPRE CONMEMORÓ el 6 de agosto de 1810 como el día en el que se dio el primer grito de independencia en Colombia. Esto se puede constatar revisando la legislación emitida por esas corporaciones legislativas y en la gran cantidad de folletos y notas de periódicos publicados en el siglo XIX, publicaciones que se pueden consultar en la Biblioteca Nacional de Colombia y en la Biblioteca Luis Ángel Arango.
IV- En los últimos años se ha cuestionado la condición de ser Mompox la primera población neogranadina en independizarse de España y solo se le reconoce una independencia con relación a Cartagena. Los argumentos dejan en pie la pregunta sobre el por qué durante el siglo XIX las autoridades y las publicaciones del Bolivar Grande, conmemoraron el 6 DE AGOSTO DE 1810 COMO LA PRIMERA DECLARACIÓN DE INDEPENDENCIA EN COLOMBIA. Hay que seguir investigando porque solo la revisión de la documentación de comienzos del siglo XIX tiene la última palabra.

Mientras tanto, nos unimos a la alegría de los momposinos quienes en la memoria colectiva celebran este día. Un pueblo valeroso y rebelde que continúa aportando mucho a la Colombia del presente

