"La Plaza presenta hoy dos poemas de Pedro Blas Julio, que fueron ofrecidos por el poeta a los estudiantes de la Universidad de Cartagena. Pedro Blas es uno de los más celebrados poetas de Colombia"
Eduardo García Martínez

Con un lleno completo y un público ensimismado, el poeta Pedro Blas invocó a sus dioses del panteón yoruba para que le acompañaran en un recital magnífico, escenificado en el Aula Máxima de Derecho del claustro de San Agustín de la Universidad de Cartagena.

Era el miércoles 15 de noviembre antes de mediodía, y la expectativa crecía entre los estudiantes que querían ver en escena al autor de Cartas del soldado desconocido y de varios poemarios que son motivo de análisis y estudio en diversas universidades. De hecho, la Universidad de Cartagena y el Ministerio de Cultura han publicado la obra completa del afamado poeta nacido en Getsemaní, barrio que ha perfilado en muchos de sus textos.

Pedro Blas en plena actuación poética acompañado del percusionista Víctor Medrano, El Docto

El día de su presentación Pedro Blas se acompañó del tamborero Víctor Medrano /El Docto/, reconocido percusionista cartagenero que sabe llevar la cadencia de la prosa poética del también autor de «Poemas de calle Lomba», uno de sus obras emblemáticas.

El acto no solo fue un recital sino un conversatorio que aprovecharon los estudiantes para conocer diversas facetas de Pedro Blas, considerado uno de los poetas más consistentes del Caribe colombiano y el país, cuya presencia en escenarios colombianos y extranjeros nunca pasa inadvertida por la fuerza de su palabra y el lenguaje singular de sus creaciones.

El evento, denominado Tambores y poesía afro para la libertad, estuvo enmarcado en la Semana de la Comunicación/Días de la Palabra, organizada por el programa de Comunicación Social de la Universidad de Cartagena. Al final hubo nutridos aplausos para Pedro Blas Julio, que terminó su esperada intervención con los poemas que publica hoy La Plaza.

POEMAS DE PEDRO BLAS JULIO

AMADA VIRGEN NEGRA, MI PODEROSA, SANTISIMA DE LAS AGUAS DULCE, LA MIEL, ALHAJAS Y FRAGANCIAS,

cuando yo solo anhelo
mi toda poderosa santa virgen negra,
regresar a lo sacratísimo de veneración
de misa de gallo tuya,
alistándome,
en el anhelo de presentar
en tu misa
mi salmodia maderera In tutu
con mucha miel oñi, y más miel oñí,
como de igual ir cantándote
la predilección tuya
de concierto de güiro
a enteras abluciones mías en maferefun,
que sin dejar de cantarte mafaribele
por lograr concebir tu regreso,
con el fin acercarte tú
a salvar a tu hija la Cartagena negra;
y dado que eres
la más coqueta de todas las vírgenes
ve y da comienzo a tu suplica
a ese rey del tambor rey del baile,
para que a bordo
de sus tambores de trueno
se lleve a nuestra Cartagena negra,
vamos, madre
y sepa el reclinarle
sobre sus tormentas de nubes en fuego
de ese mismo tambor negro del génesis
a quien se le canta
y se le baila Metá y Wolenché.
Ven santísima virgencita
de la oración de los caimitos
acércate a bendecir
mi descarriada vida de todos los días
y proporcióname tu camino Ibú Ololodí,
que Odoolé y maferefun
todos los días de mi vida a ti madre.
Que por eso anhelo tu regreso a ése mismo coro
donde sabes concederme partituras de finura en sedas con tu palabra;
y ven sacratísima madre negra,
ven y recíbeme
el almibarado pan
del festín de los muertos en México,
el maíz vuelto ´alegría con coco y anís´,
a ofrendarte cantado
este dulce
de temblón de coco borinqueño.
Mira como dentro de tu misa
te he traído a Pupy Lagarreta
tributándote él un solo de violines
como a ti te gusta madre
para que ponga Pupy Lagarreta a llorar
la madera de violines,
los enmelados violines
por entre las brasas prendidas del güiro;
donde un coro ahí mismo en tu misa, dándote
entero maferefun africano madre,
que sí, por yo permanecer
implorándote aparezcas y bailes
como si nadie te estuviera viendo
y regreses
por rescatar a tu hija, la Cartagena negra
y coge por ahí
en tu ropa de florentín verde
pollera de plata,
vuelve y atúrdenos
con tu serenidad de lechuza picara
mi sacrosanta nocturna sun-sun-dambaé
plumífera linda por la madrugá.
Sí, que acércate
con aquellos deseos
de tu feligresía ennoviada
desbocándose
por cada ala tuya
aferrada
a los colores
de tu abanico de plumas de pavo real.
Ven y date prisa madrecita
no sea y los pro-hombres, pro-hombras
pre—claros, padres de la patria
u honorables mansión por cárcel
se les ocurra
entregarnos a nuestra Cartagena
desdentada,
sus faldas ya raídas
y terminemos hundidos
con poza séptica rodeada de hipócritas.
¿Cuándo vienes por tu hija
la expoliada, la vejada, escupida degradada Cartagena negra?
Ven y ves llevándotela, que llévatela
en tus carruajes tirados por abejas en miel,
ven que ya te estoy cantando a dilibitum, ven mi santa virgen negra. Ven y canta,
ven cantando como si nadie te oyera,
trabaja como si no necesitaras el dinero,
vive como si hoy fuera tu último día
pero ven y sálvanos
a tu hija la Cartagena negra.

MI GUETO DE NEGROS GETSEMANÍ
DEL TREMENDO GUATEQUE
QUE SOLO LAS MUJERES SABEN PRECISARLO,

pero si yo vine a ser gueto mío
tahúr de Atrio de tu iglesia
en la baraja, seven leven y el tablón
diestro en las virtudes de la bella mal
con mi niñez trazando la jugada
tierno aprendiz del crimen
al lado de una distinción de carroñeros abogados
resuelto a la fiera contienda de la vida
y por consiguiente
mi credo parte de estás esquinas duras
en mi malandraje tiburón
no solo metiendo el pie en lo oscuro
sino que a lo oscuro también
pudo lograr con regocijo avanzar mi alma

Enriquecieron la libación mujeres de mi barrio
sin yo lograr abandonarles jamás a ellas
su saudade
de nocherniega en labionura ají picante

Viéndolas yo juntar sus labios
envueltas en el chal de la misa
cuando las mismas
le van desprendiendo trozos
al arco iris,
que bailando la baracatunga de Héctor Lavoe
te van sirviendo ellas un ron arco iris a la roca,
y todo por parte de ellas
aquí en mi gueto de negros Getsemaní
arremolinar del tremendo guateque
que solo sabe precisarlo las mujeres

¡Ah mujeres de mi barrio!
clave mía
del Sábado Lomba que enronarme sabes
jugadoras con la ´baraja sucia´
que sí con el otro juego
de un botón con número
al que le denominan siglo,
que si con el ´arrancón´
desde donde las va bendiciendo
un ánima en pena
como plumifera torcaza
la del bajo de la vuelta
para que ¡yimboró! vayan todas
perdiéndose con ella
donde Pancho Trompeta se vuelve un pañuelo
y su mujer una cornúpeta;
cojones, que desde entonces
ninguna otra fosa del desorden
podrá nunca guarecer nuestra mala conducta

Si uno con ellas no precisa en otro asunto
que fugándose en lo posible cada vez más
con su labionura de dulces de ikakos
y su redondel
de estopigia levantada en bamboleira,
mujeres a las que la noche
las converge en guancamayara

Crecí en estos chiribitales bajos
batiéndome en la ulcera de sus calles
…y si estoy vivo fue porque no fallé
Crecí en estos chiribitales bajos
de la Lomba al Rincón Guapo
con Callejón Angosto
donde sentados sobre las piernas
a la muerte se la van fumando.

Público en el recital de Pedro Blas, lo escucharon y aplaudieron