"El sociólogo e investigador Henry Huertas Arrieta recrea para los lectores de La Plaza lo que es y representa el ron ñeque. Dice: en el universo de la geografía sabanera consumir ñeque es lo más normal del mundo. Desde los años de juventud ocurre la iniciación, es más, hay personas expertas en preparar la bebida con muchos ingredientes, para hacerlo parecer otro tipo de bebida de mayor prestigio y de consumo masivo"
Henry Huertas Arrieta

El ñeque es un licor artesanal del Caribe colombiano. Desde hace tres siglos es la bebida de campesinos y comunidades étnicas de nuestra geografía profunda. Sin embargo, tiene escasa aceptación social en una amplia capa de la población por el estigma social que carga: es un licor que consumen los sectores más pobres de la población y los alcoholizados. No obstante, existen lugares de las sabanas de Sucre y Córdoba en los que su consumo es sinónimo de cultura e identidad.

En todita la sabana

En un lugar de las antiguas Sabanas de Bolívar, de cuyo nombre quiero acordarme pero el guayabo no me deja, queda la casa del ñeque. Este es el nombre más conocido de este licor, sin embargo también se conoce como bichengue, chengue, tapa e’ tusa o chirrinchi.

Campesinos sabaneros conversando y degustando del ñeque en un corregimiento de El Roble /Sucre/

El ñeque en La Florida
y en todita esa sabana
eso provoca y dan ganas
ahí se pasa buena vida.

Como licor artesanal, el ñeque carga el lastre de ser una bebida que consume la escala humana más lumpen de la sociedad: personas alcoholizadas y en situación de calle; que hacen sus juergas y bacanales al vaivén de sus tragos, ya sea en cualquier andén o espacio público en que se les permita. En muchas ciudades y municipios del Caribe colombiano tienen institucionalizados y reconocidos los espacios en donde se concentran estas personas a libar este licor. Estos prejuicios contra el neque hacen que muchos se abstengan de consumirlo.

La ley no lo puede hallar

El nombre de ñeque da una pista importante de lo que ha sido el devenir histórico de esta bebida artesanal en las Sabanas de Sucre y Córdoba. Este licor es fabricado desde la época colonial, mediante alambiques o sacatines en muchos lugares de este territorio. Sin embargo, para instituciones del poder español y del republicano, siempre fue difícil controlar la producción, distribución y comercialización de este producto, lo cual dificulta someterlo al pago del impuesto de estanco.

Alambiques para la fabricación artesanal del ñeque

De manera que a partir del siglo XVIII la Corona española buscó los medios para su control. Desde los censos hasta la utilización de la fuerza para la intimidación y destrucción de alambiques en caso de que no cumplieran con el pago del impuesto. Esto hizo que la fabricación de este licor se hiciera en lugares recónditos e inhóspitos, donde las autoridades no pudieran llegar. De este modo evaden el pago de impuesto. Al producirlo de esta forma, se asemeja al modo de vida del agutí negro, ñeque o picure, especie de roedor propia de Sudamérica cuyo hábitat se ubica debajo de los 1.000 metros sobre el nivel del mar y pasa escondido para que nadie lo pueda cazar. La similitud entre el comportamiento del roedor y la producción, distribución y comercialización de la bebida, es la razón por la que esta recibe el nombre de aquel. La tradición oral lo certifica en forma de coplas en algunos cantos de molienda:

El ñeque, especie animal de Colombia. De ahí deriva el nombre el famoso licor del Caribe

El ñeque es un animal
que se asoma en los bolsillos
la ley no lo puede hallar
se esconde en los estanquillos

Donde se oye la chicharra

En el universo de la geografía sabanera consumir ñeque es lo más normal del mundo. Desde los años de juventud ocurre la iniciación, es más, hay personas expertas en preparar la bebida con muchos ingredientes, para hacerlo parecer otro tipo de bebida de mayor prestigio y de consumo masivo. Para engañar a cualquier incauto con el sabor y color del licor. Siendo el mejor disfraz del ñeque, entre muchos, la mezcla con el corozo de lata, el cual le da una coloración y sabor especial, atrapando a los iniciados en los brazos del dios Baco.

El trapiche está en un claro
el zacatín en el monte
donde se oye la chicharra
y el canto de cinzonte.

La casa en donde expende y se reúnen los libadores es una de las tres o más que hay en todo el pueblo que cumplen la misma función: reunir y crear un espacio de entretención mediado por botellas de ñeque, y que por su precio, no ascienda los siete mil pesos por botellas. El precio fue aumentado por el alza del precio del azúcar en los últimos años: hizo que la botella aumentará astronómicamente de cuatro a siete mil pesos en un abrir y cerrar… de la botella. Con este precio en lugares en los que un jornal cuesta treinta mil pesos (sin la comida) o veinte mil (con la comida), aún se pueden dar el lujo de que cada uno pueda avituallarse con su botella o comprarla en conjunto. Luego la comparten poniéndola a circular entre los que están reunidos, para que cada uno se despache a su gusto el volumen de trago que quiera ingerir.

El ñeque de La Florida a El Limón
de Candelaria hasta El Llano
se pasea este roedor
brincando de mano en mano.

Arranca las lombrices

Entre cuentos, chistes, chismes, mamadera de gallo, y del infaltable ñeque a diestra y siniestra, recorren el lugar las carcajadas retumbantes de los que departen y liban. Nunca falta el comentario que le da crédito al poder inmunizador del ñeque y que a éste se le deba el que no haya habido muertes por el COVID-19 en el pueblo. Ni menos el comentario sobre sus atributos como vermífugo, potencializador sexual y también de alargar la vida de sus consumidores:

El ñeque de La Florida
lo destilan los Ortices
ese bichengue es la vida
arranca hasta las lombrices.

Campesinos jugando tejo y libando ñeque, en un corregimiento de El Roble/ Sucre/

La casa no es de ninguna manera un establecimiento público, sino una simple casa de familia. Desde afuera no se observa nada que la identifique como tal. Nadie en el pueblo ni en sus alrededores, mucho menos los dueños, la reconocen de esta manera: no tiene letreros, ni tijeras de aviso comercial, tampoco pautas publicitarias en redes o medios de comunicación con los cuales se puedan atraer clientes. Nada de eso. Es solo una casa en la que los lugareños, los fines de semana y después de terminar la faena en los cultivos de yuca amarga y de pequeña ganadería, se reúnen en torno a una botella de ñeque, a conversar y a jugar dominó y tejo.

El gobierno no ha podido
prohibir que no haya ñeque
porque ese animal se mete
en agujero perdido.

Tómate el trago Vicente

La casa de palma sabanera que sirve de encuentro y diversión es una construcción vernácula que frisa en los cincuenta años. Como buena casa tradicional tiene sala y habitaciones. En la parte trasera está el ranchón de palma donde están la cocina y el comedor. Al lado de la casa está la puerta del trascorral, por donde se entra directamente al patio, evitando atravesar toda la casa. Al fondo se divisan unos árboles de guayacán, tamarindo, trébol y unas matas de piñuelas que generan un ambiente de frescura y tranquilidad. Adentro se escucha música sabanera, que invita a acompañarle con los golpetazos descompasados que producen las fichas de dominó al acostarlas sobre la mesa y las mechas explotadas del juego de tejo.

En apariencia este acto anodino de reunirse religiosamente cada fin de semana en el patio de una casa a escanciar y libar botellas de ñeque no es más que un acto recreativo. Sin embargo, no deja de ser una especie de insumisión silenciosa, que obviamente no guarda ningún intento de colapsar o subvertir el sistema económico y político. En cambio, si se escapa de esos órdenes mediante un halo inconsciente de resistencia, de deseo de seguir estando y siendo en el mundo, como una especie de ontología cultural como diría cualquier filósofo; resistiendo a las dictaduras económicas, políticas y culturales que los mercados, aparentemente sin violencia, van imponiendo en las pautas de consumo de los ciudadanos, a través de sus medios masivos y de otras muchas formas soterradas y explícitas de dominación. Sin embargo, ellos seguirán libando y libando, sin saber que la globalización quiere volvernos a todos iguales.

Es el fantasma que actualmente recorre el mundo, y que si los visitara, tampoco los asustaría. Porque lo más normal, en caso de que ocurra, sería que le brindaran un trago de ñeque o mejor, le pasaran la botella para que él mismo se lo despachara a su antojo.

Del Guarapo sale el chengue
que pasa por la garganta
tómate el trago Vicente
entona, precisa y canta