
En dos columnas publicadas en este portal me he referido a los antecedentes que permitieron que Cartagena fuese sede de la única universidad que existió en el Caribe colombiano casi que hasta mediados del siglo XX. Desde finales del siglo XVIII la educación superior fue motivo de interés de las autoridades, expectativas que se mantuvo en el Estado de Cartagena de Indias (1811-1815) durante su corta existencia. En efecto, la Constitución expedida en 1812 recogió ideas y aspiraciones que se ventilaban en esta ciudad desde finales del siglo XVIII cuando los conflictos con las autoridades de Santa Fe de Bogotá en torno a los estudios superiores en las provincias involucraron a sectores de notables de la ciudad y a jóvenes que aspiraban a titularse de jurisconsultos y teólogos, teniendo que desplazarse a la capital del virreinato neogranadino a cursar estudios y/o a presentar exámenes de suficiencia sobre las materias aprendidas en Cartagena.

En la elaboración de esta Carta Magna participó, entre otros, un grupo de abogados y teólogos (José María García de Toledo, Eusebio María Canabal, Manuel Benito Revollo, Manuel Rodríguez Torices, Juan de Dios Amador, German Gutiérrez de Piñerez, Ignacio Muñoz, Francisco García del Fierro, Vicente Marimon, Gabriel Gutiérrez de Piñeres, Juan Fernández de Sotomayor, Vicente García, Ramón Ripoll) que habían estudiado en el Colegio Real y Seminario Conciliar San Carlos Borromeo de Cartagena y que luego se titularon en universidades de Santa Fe de Bogotá.

Todos conocían de las dificultades que implicaba trasladarse y vivir en Santa Fe de Bogotá, casi todos en calidad de internados. Y algunos de ellos, como Eusebio María Canabal, a comienzos del siglo XIX enfrentó la oposición de catedráticos del Colegio del Rosario para examinarlo y otorgarle el título de abogado. Con toda seguridad que a ellos se debió que esa constitución dedicara uno de sus títulos al tema de la educación e ideas ilustradas, las relaciones de estas con la libertad y la construcción de una posible sociedad moderna. Esta Constitución consagró la continuación con reformas del Colegio Seminario y de la Escuela Náutica creada por iniciativa del Consulado de Comercio, y las autoridades del Estado de Cartagena crearon en 1813 una cátedra de medicina que funcionó en el Hospital Militar (actual Museo Naval), cuyo primer graduando fue Dionisio Araujo Calderón, tronco de una familia de intelectuales y pedagogos.

Por eso, el decreto de 6 de octubre de 1827 que creó la Universidad del Magdalena e Istmo (Universidad de Cartagena) firmado por Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, hubiese sido letra muerta sin las iniciativas asumidas por personajes de la ciudad. Desde comienzos de la vida independiente, el inicio de la educación pública republicana en Cartagena tuvo cuatro figuras claves: José María del Real Hidalgo, Eusebio María Canabal Pasos, José Joaquín Gómez Lacroudrache y José María Baloco. Los tres primeros tuvieron un papel protagónico en la independencia de la ciudad y los cuatro fueron actores principales durante los primeros años de vida republicana.
José María del Real Hidalgo, nació en Cartagena en 1767. Se tituló en Jurisprudencia de una Universidad de Santa Fe de Bogotá. Luego de las vicisitudes padecidas por el Colegio Real y Seminario Conciliar San Carlos Borromeo, del Real logró que en 1798 se abriera la cátedra de derecho. Entre 1824 y 1825 fue presidente del Senado de Colombia, En 1825 era intendente del Departamento del Magdalena, máxima autoridad en todo el territorio de lo que hoy es la región Caribe colombiana, y, por tanto, con capacidad de decisión en los asuntos relativos a la educación. Dio apoyo a la iniciativa para crear y poner en marcha el Colegio Nacional y Seminario San Carlos Borromeo, también conocido, en razones de brevedad, como Colegio Nacional, Colegio de Cartagena y Colegio San Carlos. Del Real sabía de la importancia de Eusebio María Canabal Pasos, nacido en Cartagena por 1785, formó parte de un grupo de jóvenes que padeció las resistencias de las autoridades de Santa Fe de Bogotá para permitir que estudiantes provenientes de los colegios seminarios de Popayán y Cartagena fueran examinados y titulados por las universidades de la capital virreinal. Firmó el acta de independencia de Cartagena y con Henrique Rodríguez y José M. del Castillo, presidió el Tribunal Mayor de Cuentas y Superior de Real Hacienda del Estado de Cartagena. En 1820, luego de restablecido el orden del rey, fue diputado a las Cortes españolas por el Virreinato de la Nueva Granada, pero esa institución fue disuelta por el rey. Cuando se crea la Universidad era el subdirector de instrucción pública del Departamento del Magdalena y brindó apoyo a la iniciativa. Manifestó su desacuerdo con la enseñanza del latín por considerarlo un idioma que obstaculizaba el ingreso a los estudios. Fue senador y en 1828 fue miembro de la Corte Suprema de Justicia. En 1831 era agente fiscal del Tribunal de Apelaciones del Distrito Judicial del Magdalena. En 1831 era antisantanderista y luego que el general Ignacio Luque se tomó a Cartagena, se exilió. En 1840 fue candidato a la presidencia.

José Joaquín Gómez nació en Lorica en 1795, hijo de José Joaquín Gómez Sánchez y Tomasa Lacroudrache. Por vía paterna era nieto de Tomás Gómez Barragán y Rufina Sánchez (agradezco a Rocío Sánchez la información genealógica). Era doctor en teología, sin que hasta el momento sepamos en cual universidad se tituló. Abrazó la causa de la independencia y, en 1816, derrotada la primera república de Cartagena de Indias, fue enjuiciado por los españoles, confiscados sus bienes y fue confinado a permanecer en su tierra natal.
En 1825 fu traído de Lorica, donde era cura párroco, por iniciativa del general Carlos Soublette para que se colocara al frente de la iniciativa de crear un Colegio. Entre 1825 a 1827 fue rector del Colegio Nacional y Seminario San Carlos Borromeo (también conocido en razones de brevedad como Colegio Nacional y Colegio de Cartagena), institución que sirvió de base para la creación de la Universidad del Magdalena e Istmo (Universidad de Cartagena) de la que fue el primer rector, desde el 11 de noviembre de 1828 hasta diciembre de 1832. La dejación del cargo pudo deberse a que era seguidor de Simón Bolívar, corriendo la misma suerte de los bolivarianos cuando cayó el gobierno de Rafael Urdaneta y ascendió el de Francisco de P. Santander. Falleció en Cartagena el 15 de enero de 1835.

José María Baloco fue el primer vicerrector de la Universidad, cargo que desempeñó entre 1827 y 1831. Durante ese tiempo también regentó la cátedra de derecho de gentes. Años antes, en 1825, se había desempañado como Fiscal de la Corte Superior de Justicia del Distrito del Centro del país. En ese año publicó un opúsculo en el que, con documentación histórica, defendió la ley de 6 de agosto de 1821, que destinó las rentas de los conventos menores para el sostenimiento de la educación pública, mostrando que la determinación del gobierno colombiano tenía sustento en las decisiones del Concilio de Trento (1545-1563) sobre la creación de colegios seminarios cuyas rentas debían provenir de los bienes de esos conventos. En ese mismo año no aceptó el cargo de asesor del gobernador del Chocó. En 1823 fue nombrado teniente asesor del gobernador de la provincia del Socorro. En 1826 renunció al cargo de Juez Letrado de Hacienda de Casanare. En 1828 era fiscal del Tribunal de Justicia del Magdalena. También fue secretario de la prefectura del Departamento del Magdalena. En 1831 renunció a la vicerrectoría de la Universidad de Cartagena y a la cátedra de derecho de gente que ejercía, debido a que su vida política empezaba a opacarse cuando en ese año cayeron los seguidores de Simón Bolívar.

Aunque las ideas económicas circulaban durante el virreinato, la economía política fue una asignatura novedosa en los planes de estudios de la naciente república, debido a que, según un estudioso del tema, “comenzó a ser implementada como nueva razón gubernamental”. José María Baloco derivó de la cátedra de derecho de gentes, la que regentaba desde los inicios de la Universidad de Cartagena, hacia la enseñanza de la economía política combinando a tratadistas sobre esas materias en boga, como eran Emer de Vattel y Juan Bautista Say.
El grupo inicial de catedráticos estuvo formado por el Dr. Dionisio Araujo (cátedra de filosofía), el bachiller Antonio del Real (cátedra de filosofía), Dr. Eusebio María Canabal (cátedra de derecho civil, romano y patrio), Dr. José María Baloco (cátedra de derecho de gentes), Dr. Manuel Benito Revollo (cátedra de derecho canónigo), Blas González (cátedra de gramática latina y castellana), Fr. Antonio María Dufort (director de la escuela normal de enseñanza mutua). Todos laboraban ad honorem.



En hora buena : para que no se siga repitiendo la historia de que » pueblo no conoce su historia está destinado a repetirla «
Excelente articulo para mi clase de Catedra Universitaria
Excelente analisis de la historia de nuestra querida y valiosa alma mater UNIVERSIDAD DE CARTAGENA