"En su segunda entrega sobre la historia de la Universidad de Cartagena, el profesor Sergio Paolo Solano nos entrega un muy interesante texto que nos sumerge en la vieja edificación de nuestra alma mater, que brotó a la vida académica desde el momento mismo de su creación con decreto firmado por el Libertador Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander. De esa memorable fecha se van a cumplir 197 años en octubre próximo".
Sergio Paolo Solano

Un decreto presidencial fechado el 6 de octubre de 1827 y firmado por Simón Bolívar y Francisco de P. Santander creó la Universidad del Magdalena e Istmo (Universidad de Cartagena) y destinó el claustro de San Agustín para sus instalaciones. Esta destinación se realizó con base en las leyes de 6 de agosto de 1821 y de marzo 18 de 1826, que asignaron las rentas provenientes de censos y capellanías impuestos sobre bienes inmuebles que beneficiaban a los conventos menores suprimidos por tener menos de ocho religiosos, para el sostenimiento de la educación pública.

La Universidad empezó a funcionar el 11 de noviembre de 1828 y la ceremonia de inauguración se realizó en el Claustro de San Agustín. Al año siguiente se sometió a algunas reparaciones, y por lo que el primer certamen público de fin de año llevado a cabo en 1829, se realizó en la capilla del Seminario Conciliar (situada sobre la calle del Coliseo), pues la universidad carecía de un espacio amplio en que se congregaran los asistentes a los certámenes académicos y exámenes que se presentaban ante el público.

Poco se sabe sobre la historia del claustro de San Agustín y mucho menos acerca de su iglesia. El historiador Enrique Marco Dorta dio escasa información sobre su construcción y el historiógrafo José Urueta tampoco avanzó más allá de lo anecdótico.

Una primera aproximación a la historia del claustro de San Agustín la brindan los planos de la ciudad colonial siempre lo registran en forma de un cuadro cerrado por la parte sur, hacía la calle de nuestra Señora de la Soledad, por la iglesia de San Agustín (ver imágenes 1 y 2).

Imagen 1/izquierda/: Ubicación claustro e iglesia de San Agustín en plano de Cartagena de Indias elaborado en 1730 por el ingeniero Juan Herrera y Sotomayor. /Derecha/ Imagen 2: Detalle del anterior plano elaborado por Juan Herrera y Sotomayor (1730) en el que se observa el claustro y la iglesia de San Agustín

No existía el ala que hoy ocupan la Biblioteca Fernández de Madrid y las dependencias de la Facultad de Ciencias Humanas. Desde un comienzo iglesia y claustro formaron un solo cuerpo destinado para la Universidad. La primera se continuó empleando para los oficios religiosos de los directivos, profesores y estudiantes. Sin embargo, avanzada la segunda mitad del siglo XIX las necesidades de espacios la obligaron a solicitar permisos a las autoridades del Departamento de Bolívar para realizar las modificaciones necesarias.

Construcción de la iglesia y del claustro de San Agustín

Se empezó la edificación de la iglesia a comienzos de la década de 1580 siendo Jerónimo de Guevara prior de la orden religiosa en Cartagena. Se construyó en el lado sur de la manzana donde estuvo ubicada, en el ángulo que se forma entre las calles de San Agustín y de la Soledad. Para 1597 se había culminado el templo en calicanto, madera y tejas. Según fray Vicente Mallol, quien también fue provincial de la orden en el Nuevo Reino de Granada y vivió en esta ciudad entre finales del siglo XVI y comienzos del XVII, la iglesia estaba construida en un rectángulo y constaba de tres naves. Contaba con su capilla mayor cubierta por una bóveda de crucero y con coro y sacristía a lado y lado. Las naves estaban delimitadas por filas de columnas labradas en piedra. Para esos años contaba con tres capillas laterales consagradas por las cofradías de Nuestra Señora de Gracia, de la Consolación y del Santo Entierro. Luego se crearon las del Nazareno y la de Nuestra Señora de la Soledad, la que daría el nombre a la calle homónima.

Al igual que otras iglesias de Cartagena (Santo Domingo, La Trinidad, Santa Clara, Santa Teresa, San Juan de Dios) la de San Agustín no cumplía con las ordenanzas de la iglesia que mandaban la ubicar el altar mayor de las iglesias en el lado oriental, de espaldas hacia donde sale el sol y la puerta principal hacía el occidente, el ocaso. El frente de esta daba hacía la plaza de San Agustín (actual plaza de los Estudiantes). Tenía puertas laterales hacia la calle de la Soledad y la pared hacía esta calle tenía 9 claraboyas en línea con las columnas interiores (ver imagen 3).

Imagen 3: Vista de la parte lateral de la Universidad de Cartagena (calle de la Soledad). Se observan 6 claraboyas y parte de la puerta de la iglesia que daba hacia esa calle. (Foto de 1889 de los actos de homenaje al centenario del natalicio de José Fernández de Madrid)}

Terminada la iglesia de inmediato empezaron los trabajos de construcción del claustro. Para los primeros años del siglo XVII, siguiendo la descripción del padre Mallol, se había avanzado en la construcción del “refectorio” (comedor) y encima de estas cuatro celdas altas (dormitorios de conventos), Cuatro celdas bajas con tejas, otra celda junto al refectorio, una sala junto al coro, las celdas junto a la sacristía y una cocina con tejas.

La construcción de convento se culminó a finales del siglo XVII. Era una edificación de dos plantas soportadas en gruesas paredes y en filas de 10 columnas labradas en piedra. En total 60 columnas en las dos plantas que soportan 9 arcos de medio punto por cada lado para un total de 27 (ver imagen 4). Según el plan de defensa (1805) de Manuel de Anguiano, ingeniero militar, cada ala del claustro media 420 por 18 pies castellanos (118 por 5,22 metros)

Imagen 4: Interior de la Universidad de Cartagena a finales del siglo XIX

Entre el claustro de San Agustín y lo que hoy es el edificio Ganem los agustinos levantaron una casa de dos plantas en la que vivía el prior de la comunidad. De su existencia dan testimonios algunos documentos del periodo colonial y fotografías de finales del siglo XIX. Con las reformas locativas del claustro esta casa fue integrada al edificio de la Universidad, correspondiéndose con el sector que está detrás del ala que se conoce como de Derecho y junto al Ganem. Huellas de esta casa se reconocen por el desnivel que se nota en el frontispicio de la fachada del frente de la Universidad y por la existencia de un balcón y de una puerta (ver imágenes 5 y 6).

Imagen 5/Izquierda/: Vista de la calle de San Agustín (de la Universidad). En líneas rojas la casa de dos plantas que pertenecía al Claustro de San Agustín y que en el siglo XX fue integrada al edificio de la Universidad. (Foto de 1889 de los actos de homenaje al centenario del natalicio de José Fernández de Madrid)/Derecha/Imagen 6

El Claustro en el tránsito entre los siglos XVIII y XIX

A lo largo del siglo XVIII la iglesia y el claustro fueron sometidos a refacciones para evitar su deterioro. En 1718 el prior de la comunidad solicitaba que se le permitiera invertir la suma de 900 pesos en las refacciones según avalúos realizados por los maestros mayores de albañilería y carpintería. En 1736 nuevamente se solicitaban 3.000 pesos con el mismo fin, y recibieron autorización para vender una casa contigua situada sobre la calle de la Soledad, avaluada en 8.000 pesos. Para 1769 la torre se echó al piso porque estaba muy deteriorada, y se procedió a construir una nueva. A esto siguió el deterioro total del templo, por varias razones. Entre 1781 y 1783 fue tomado como cuartel de los soldados del Regimiento Fijo y de diez compañías de milicianos traídas de toda la provincia de Cartagena, tropas destinadas a poner fin a los desórdenes suscitados por la Rebelión de los Comuneros. Y los efectos de esta presencia agravaron el detrimento del claustro y de la iglesia.

En 1786 el prior de la comunidad de los agustinos escribió a Madrid que se animaba a

“[…] poner en la soberana consideración de V. M. que habiéndose visto en la precisión de derribar la fábrica material de la iglesia de nuestro convento, por la ruina que amenazaba, ha hecho los mayores esfuerzos para proporcionar su reedificación, la cual, sin embargo, se halla en el mayor atraso por falta de medios, así en la comunidad como en los vecinos de aquélla, cuyas facultades no permiten el exceso de limosnas necesarias para subvenir al crecido costo de la fábrica y de todo trance imposible su conclusión […]”.

Para finales de ese siglo se trabajaba de forma intermitente en la reconstrucción de ambas edificaciones. Entre 1790 y 1796 se habían invertido casi 13.000 pesos en esos trabajos. Y en 1803 hubo que tumbar la cúpula de la iglesia debido a que amenaza derrumbarse. En ese estado cogió a la iglesia la crisis de la corona española de 1808 y luego la declaración de independencia de Cartagena. Para 1814 las deudas ascendían a casi 17.000 pesos.

En visita realizada en marzo de 1819 se dice:

“Visitamos la nave que sirve de iglesia, la sacristía, sus alhajas y todo lo hemos hallado tan deteriorado, tan sucio y abandonado, que, si en le sucesivo no se pone algún cuidado, queda este convento absolutamente sin mueble ni utensilio alguno para el servicio del culto divino, por lo que en este mismo acto entregamos lo poco que aún resta al P[adre] Lect[or] Salabarrieta, y le hicimos sacristán de este convento”.

En resumen, la Universidad recibió un claustro muy deteriorado y hechas ruinas la edificación de la iglesia que daba hacia la calle de la Soledad. Era un triple desafío para los dirigentes de la ciudad a lo largo del siglo XIX: garantizar el flujo de recursos financieros, enamorar a la sociedad sobre la importancia de la educación y refaccionar y acondicionar el edificio para colocarlo a la altura de ser la sede de una institución de educación superior.

Nota: la próxima columna estará dedicada a las refacciones locativas realizadas durante el siglo XIX