"Cartagena ha sido cantera de deportistas. Sus peloteros y boxeadores ganaron fama con sus hazañas y ahora el fútbol se abre paso despertando nuevas ilusiones. Nuestro columnista Carlos Brochet ofrece hoy un análisis de la pasión deportiva en Cartagena"
Carlos Brochet

En los últimos 50 años, los cartageneros no solo han mutado sus preferencias deportivas, sino también su fanatismo. El boxeo siempre mostró ser una disciplina de arraigo popular; tal vez porque llevaba implícita una historia de superación, de lucha, que reflejaba la hazaña de un mísero hombre que con sus dotes pugilísticos podía noquear la pobreza para luego comprarle una casa a su madre. Las gestas alcanzadas por Antonio Cervantes en la década de los setenta, los triunfos de Caraballo, Rocky Valdez, Cardona, Happy Lora, Fidel Bassa, entre otros, hicieron que el deporte de las narices chatas tuviera un lugar especial en el corazón de los cartageneros; esa pasión se enconó gracias a las viscerales narraciones de locutores que transformaban estos combates en verdaderas hazañas inmortalizadas hasta hoy.

Boxeadores sobresalientes/de izquierda a derecha/Rocky Valdés, Bernardo Caraballo y Kid Pambelé

Por el lado del béisbol, la historia no fue diferente; los triunfos logrados por Colombia en la serie mundial de 1947 y 1965 hizo que se popularizara la pelota caliente en la ciudad; los petacas, los chitas, los venaos fueron los remoquetes de moda; los solares se convirtieron en diamantes de arena para jugar tapita o softball en cada barrio; también hizo que se declarara una guerra entre Barranquilla y Cartagena por la supremacía deportiva, política y social de la Costa Caribe.

Beisbolistas cartageneros/de izquierda a derecha/Chita Miranda, Abel Leal y Orlando García

No obstante, hacia la década de los ochenta, el futbol comenzaría a permearse sobre las calles ardientes de la Heroica sin que nadie lo viera venir. Cuatro piedras utilizadas para construir dos porterías y una pelota que muchas veces fue la cabeza de una muñeca, o una bola de trapo, o un balón Mikasa servían como insumos para emular una final en el Maracaná o en el Giuseppe Meazza. Los locutores de raza, por radio y televisión siguieron catalizando y enarbolando las primeras victorias logradas por Colombia; a nivel de clubes, la copa Libertadores de Nacional en el 1989 y 3 de las 4 finales arrebatadas al América por la maldición del garabato crearon un incipiente fanatismo, mientras que a nivel de selección el suntuoso tercer lugar de Colombia en la Copa América de 1987 presagiaba el despunte del seleccionado nacional con figuras como El Pibe, Rincón, Higuita, entre otros.

Jaime Morón, futbolista del cual toma su nombre el estadio de futbol de Cartagena

Pero para esa década en Cartagena no había una pasión mancomunada por el equipo de futbol de la ciudad; hasta ese momento creo que solo Jaime Morón y Wilmer Cabrera habían destacado en el balompié nacional; el “subibaja” del Real entre la A y la B, trajo frustración y llevó a que los dirigentes del club buscaran otras alternativas como la compra de la ficha del Sporting de Barranquilla o la trashumancia del Unión Magdalena a nuestra ciudad creando un híbrido propio de nuestro folklore llamado: Unión La Cartagenera; además para esa época equipos como el Junior ya triunfaba en la liga profesional y prácticamente representaba a la mayoría de futboleros de la Costa atlántica. Ante esas circunstancias creo que muchos de nosotros, sin la más mínima vergüenza, seguimos clubes de futbol de otras plazas porque al final queríamos celebrar campeonatos y sumar estrellas al escudo, aunque ese escudo fuese paisa, rolo, caleño o barranquillero. Solo unos pocos valientes siguieron danzando al vaivén del Real en las tribunas de Norte y Sur del otrora Olímpico Pedro de Heredia.

Equipo Real Cartagena

El Real Cartagena se juega todo el semestre este lunes 10 de junio ante Orsomarso, un recién inquilino de la B cuyo nombre proviene de un pequeño pueblo italiano de la región de Calabria. El Real va por la épica, va por la gesta, no por el peso de la camiseta de su rival, sino por los goles que debe marcarle para poder pasar a la final del Torneo de ascenso; pero es futbol, y en el fútbol casi todo es posible.

Guarrú: El Eurocentrismo también se asienta en el futbol y muestra sus dientes. Hace una semana, vi a cientos de hinchas criollos lucir con orgullo la camiseta de otro Real (Madrid) mientras se coronaba campeón del torneo de clubes más importante del mundo. Cuanto me gustaría tener, y ver, esa pasión por el equipo de mi ciudad. Este lunes podría seguir reescribiéndose la historia. ¡Vamos Real (Cartagena)!

Teo Gutiérrez, ídolo del Real Cartagena