"Sin duda Sergio Paulo Solano es un investigador de peso específico en la academia y la sociedad. Su obra Sergio Paolo Solano D., Trabajo y sociedad. Trabajadores de los sistemas defensivos de Cartagena de Indias, 1750-1811, Bogotá, Universidad del Rosario, 2024., lo confirma, y para La Plaza es un honor reseñarla".

Desde hace 32 años Sergio Paolo Solano D., es profesor titular del Programa de Historia de la Universidad de Cartagena, siendo el único docente que continúa activo de los que en 1992 echaron a andar ese programa. Su último libro motivo de esta nota acaba de ser publicado por la Universidad del Rosario. Un grueso volumen de un poco más de 600 páginas. El libro responde a una pregunta que durante mucho tiempo nos hemos hecho los habitantes y los visitantes de Cartagena de Indias al ver las fortificaciones: ¿quiénes trabajaron en su construcción y mantenimiento? La respuesta que da el autor va más allá de las fortificaciones al también preguntarse acerca de los ámbitos laborales en otros sistemas defensivos como lo eran el apostadero de la marina y la maestranza de artillería.

Fuerte de San Fernando en Bocachica construido para la defensa de la ciudad

El autor desglosa esa pregunta en otras de igual importancia: qué oficios ejercían los trabajadores, cómo los aprendían y cómo era la jerarquía entre ellos; cuál era el valor del jornal de acuerdo con la jerarquía de los oficios y de las estratificaciones internas entre sus ejercitantes; cómo eran las relaciones entre el salario, los ciclos de los trabajos, la unidad familiar y el costo de la canasta de manutención diaria; qué consecuencias tuvieron los oficios en el mundo social de la ciudad y en la movilidad social de algunos sectores de trabajadores, entendida esta como la diferenciación con relación a los sectores plebeyos de la población; cómo llegaron los trabajadores a la crisis de la corona española (1808) y luego al proceso de la independencia.

Castillo de San Felipe de Barajas, principal obra de defensa de Cartagena construida fuera del cordón de piedra

Pero el libro también responde a preguntas sobre las formas de trabajo que no mantenían una relación directa con las defensas. Ha estudiado a los pequeños comerciantes formales en sus pulperías (así se llamaban las tiendas) e informarles como eran las vivanderas/os, ya fuese por las calles o en la parte interior de las plazas de la Hierba, de la Carnicería y en los Portales del Puente (actual Camellón de los Mártires). Y los artesanos en sus talleres, los jornaleros, carretilleros, las labores a que se dedicaban los esclavos propiedad de particulares y del Rey y a las mujeres (resaltado a las vinculadas a la Real Fábrica de Cigarros). En fin, es el estudio más completo que se ha realizado hasta ahora sobre el mundo popular de la ciudad fortificada durante la segunda mitad del siglo XVIII y el primer decenio del XIX.

La construcción del libro

Para responder a esos interrogantes el profesor Solano leyó una vasta historiografía social y consultó una copiosa información de archivos. Y gracias al presupuesto metodológico que lo anima (todo objeto de investigación tiene multideterminaciones) sus respuestas tienen la ventaja, con relación a la historiografía existente sobre los sectores populares del periodo que investiga, de involucrar temas que hasta el momento se han estudiado de forma aislada: las condiciones socio-raciales; las labores de las mujeres, de los esclavos y las de los trabajadores no calificados (peones o jornaleros); el taller; las tiendas (pulperías); el comercio callejero; la oferta del abasto de la ciudad; las condiciones y los estilos de vida; el diseño de estrategias familiares para salir adelante; el desarrollo de una cultura política que desemboca y se transforma durante los años de crisis del imperio español y de la lucha por la república.

Estamos pues, ante la construcción de un temario de investigación cuya validez sobrepasa el entorno inmediato de Cartagena, pues, guardando las debidas diferencias, tantos los interrogantes que se ha planteado como las formas en que los ha respondido iluminan caminos para el estudio de las ciudades del Gran Caribe como La Habana, San Juan de Puerto Rico, Portobelo, Campeche, Veracruz y otras. Y también lo son para otras ciudades de Hispanoamérica que también contaron con fortificaciones (El Callao en Perú, Valdivia en Chile, Montevideo y otros).

Otra característica que resalta en este libro es que se trata de una obra madurada durante mucho tiempo y elaborada con la paciencia propia del historiador que poco se interesa en los temas de modas y en ganar aplausos inmediatos. Esto se constata al mirar su producción historiográfica, en la que se ha ocupado, más allá de unos desvíos circunstanciales, siempre de parecidos temas: la formación de los trabajadores, los oficios, sus estratificaciones, sus niveles y estilos de vida y la cultura política.

Ajetreo comercial frente a la muralla de la Torre del Reloj, con el caño de San Anastasio en primer plano

Esa fidelidad a su objeto de investigación la ha mantenido pese a no ser un tema que ocupe lugares de primera línea en las actuales agendas de las investigaciones históricas. La historia social de los trabajadores tuvo auge hasta los años ochenta del siglo XX, para luego comenzar a ser desplazada por la emergencia de nuevos campos de investigaciones.

Según sus declaraciones, en su interés en la historia del trabajo y de los trabadores intervienen circunstancias de diversa índole. Algunas son consideraciones teóricas de las ciencias sociales; otras son circunstancias vivenciales y otras productos de una decisión de escoger un actor social con cierto nivel de homogeneidad que permita su “manipulación” analítica. Entre las consideraciones teóricas se destacan tres ideas basales de la disciplina de la historia: 1) Toda acción humana es digna de ser investigada. 2) El trabajo es una condición fundamental de la existencia humana, que ha permitido al género humano construirse un mundo artificial (la cultura), para poder subsistir y crecer en todos los ámbitos de la vida. Y la 3) es el hecho de que los trabajadores modernos han marcado el curso de la vida social y urbana de las ciudades y los conflictos en los que participaron fueron fundamentales para la definición de lo que se llamó el Estado de bienestar social.

El trabajo es una condición fundamental de la existencia humana, que ha permitido al género humano construirse un mundo artificial (la cultura), para poder subsistir y crecer en todos los ámbitos de la vida./venta de agua frente al Palacio de la Inquisición

Organización del libro

Distribuido en nueve capítulos más la presentación, las conclusiones y bibliografía, el libro analiza las características urbanas de la ciudad, la población y su distribución en el espacio urbano, la cronología de los trabajos en las fortificaciones y las distribuciones de los presupuestos invertidos en los sistemas de defensa, en especial los rubros destinados para la contratación de mano de obra.

Continua con el estudio de los distintos estratos de trabajadores acorde con sus oficios, los frentes de las defensas en que laboraban y las fases y ritmos de trabajos. También estudia los jornales por oficios y frentes de trabajo y los relaciona con el costo de la canasta familiar, la oferta de abastos de la ciudad y las características de la familia. Así el autor determina las condiciones de vida de los distintos estratos de trabajadores.

Procesos de diferenciación social entre los trabajadores (pardos y negros libres y blancos pobres) determinados por lo que él llama los estilos de vida decorosos, los ingresos y el diseño de estrategias para lograr diferenciarse de los estratos más bajos de la población.

Luego continua con los procesos de diferenciación social entre los trabajadores (pardos y negros libres y blancos pobres) determinados por lo que él llama los estilos de vida decorosos, los ingresos y el diseño de estrategias para lograr diferenciarse de los estratos más bajos de la población. Sigue con el análisis de cómo los maestros artesanos pardos y negros que tenían cargos en la oficialidad de las milicias disciplinadas, convirtieron a estas en un escenario de conflictos para lograr reconocimiento social y aminorar las distancias con relación a los oficiales blancos. Y por último aporta elementos para ver cómo en la inclinación de la población por la causa de la independencia, la precaria situación económica fue fundamental.

Los vendedores de la calle siempre han adornado a Cartagena

Estamos pues, ante un libro que tendrá un lugar importante en la historiografía sobre Cartagena.