Un camino a recorrer.

Mompox es una ciudad conformada desde los inicios de la conquista española en nuestro territorio americano. Sobre este complejo hídrico de confluencia de los ríos hoy llamados Magdalena, Cauca, San Jorge y Cesar, existían diversas poblaciones indígenas; conocidas como malibúes, pocabuyes y chimillas. En este lugar donde hoy habitamos, los españoles inician un asentamiento, en el poblado de indígenas que aquí residían, que con el paso del tiempo histórico se convertiría en lo que hoy es.
No hemos encontrado un registro de fuente documental primaria del orden de un “acta o acto de fundación”, por lo que ha sido necesario recurrir a cotejar, relacionar y deducir sobre información que corre paralela al inicio del establecimiento de los españoles en Mompox. Trabajo en que los historiadores aún tenemos que seguir investigando para encontrar más y mejor información.
Pero es sabido que España estableció su poder en América, fundando ciudades. Controlando territorios desplazó las culturas indígenas y dejó huellas indelebles, en la esencia de la sociedad que se comienza a formar.

Un elemento fundante de esas huellas es la arquitectura y el urbanismo de nuestro Centro Histórico de Mompox. Además de nuestras casas, calles y plazas, otros elementos patrimoniales se conformaron y hacen parte de nuestro ethos, como la religiosidad, la carpintería de armar, la ebanistería, la albañilería, la herrería y la forja, la música, la joyería en filigrana, la gastronomía, el arte efímero de las alfombras y muchos otros, están ahí en esas variadas clasificaciones del Patrimonio Cultural, en las que ubica lo material e inmaterial, tangible e intangible y diría yo de cuerpos y de almas.
Por eso el arquitecto e historiador German Téllez, afirmó que MOMPOX ERA ANDALUCÍA EN EL TRÓPICO, para hacer referencia a las identidades que se encuentran en la arquitectura y urbanismo de las poblaciones del sur de España, y la del Centro Histórico de Mompox. Pero los momposinos no eran en esos tiempos idos, conscientes de lo que significaba su arquitectura para el mundo. Solo sabían que estaban orgullosos de su ciudad y que por un mandato consuetudinario de los mayores había que preservar, proteger y defender. Le ocurría igual que a quienes viven a orillas del mar que no escuchan el ruido de las olas.

Mompox se había posicionado como un centro comercial de significativa importancia en el denominado Nuevo Reino de Granada, por su papel de puerto intermedio en la navegación entre España, Cartagena, Santa Fe y el interior del Reino. El trayecto entre Cartagena, Mompox y Honda, realizado en los champanes por los legendarios bogas, daría a la ciudad la importancia económica y política, que le permitiría ser lo que hoy es.
El control de la boga por el Río Magdalena, junto con las rentas generadas por la gran hacienda, las minas de oro del hoy Sur de Bolívar y del Nordeste Antioqueño, junto a las actividades de comercio de contrabando, que han estudiado los historiadores, generarían los recursos económicos para construir estas viviendas que hoy nos convoca a pensar en cómo tratarlas.
La formación del Centro Histórico de Mompox, no fue un hecho que ocurrió de la noche a la mañana. Fue un largo proceso de dos y medio siglos en que se fue colocando piedra sobre piedra, para levantar estas viviendas que afortunadamente, aún siguen en pie. Su condición de puerto y de epicentro económico determinó su arquitectura y urbanismo.

Por circunstancias que la Historia ha estudiado y ha explicado, Mompox jugó un papel de gran importancia en la economía colonial y en las decisiones de conformar una nación y estado autónomo e independiente. Pero a partir de la tercera década del siglo XIX, la ciudad solo era referenciada por viajeros que dejaron testimonios que los historiadores recogimos para tratar de conocer por qué el nombre de esta ciudad solo aparecía en los textos históricos y no en las fuentes de información geográfica, ni mucho menos en las agendas de los gobiernos en la planificación y ejecución de la función pública.
Algunos afirman que por el hecho que el Magdalena siguiera su cauce por el antiguo Caño del Rosario, para formar el llamado Brazo de Loba y el colapso del antes próspero Brazo de Mompox, ya por Mompox nadie pasaba y solo se llegaba con un objetivo preciso definido. Pero llegar a ese lugar, era toda una osadía. Pueden escribirse largos textos desde la historia, la geografía, la economía, la literatura, sobre lo que representaba llegar a Mompox, desde cualquiera de los cuatro puntos cardinales de nuestro país.

Muchas cosas habían cambiado. Así lo testimonian los viajeros. Pero la esencia de la arquitectura y del urbanismo de la ciudad, se mantenían invariable, en la forjas de sus ventanas, zaguanes, corredores, techos y puertas de las casas así y todas las técnicas de construcción y de la joyería de la filigrana, así como el olor a palma de vino, las marchas y procesiones de la Semana Santa y todos nuestros más caros valores patrimoniales.
Nuestros historiadores decanos, nos habían dejado dos textos en el que bebimos de la savia histórica, para sabernos como somos. Los libros DECENIOS DE MOMPOX EN LA INDEPENDENCIA de Rafael Soto y APUNTACIONES HISTORIALES DE MOMPOX de Don Pedro Salcedo del Villar, dieron las primeras puntadas, pero muy centrados en los temas históricos. Salcedo hace algunas referencias al número de casas y a alguna información demográfica de la ciudad.
Posteriormente para conmemorar el centenario de la muerte del General Francisco de Paula Santander, la Academia de Historia de Cartagena de Indias, impulsa la creación en 1940, de los Centros Históricos de Mompox, Magangué y Simití. Después de superar algunas dificultades, por algunas diferencias entre los escogidos para integrarlo, el Centro de Historia de Santa Cruz de Mompox, inicia labores un 3 de febrero de 1942.
La Ley 209 de 1959 eleva ese “Centro de Historia”, a la categoría de ACADEMIA DE HISTORIA y le otorga facultades para velar por la protección del patrimonio cultural, en particular su arquitectura y urbanismo, hecho que también se establece en la Ley 163 de 1959 y su Decreto Reglamentario 264 de 1963, que declaran al Centro Histórico de Mompox, Monumento Nacional, en el marco de las políticas públicas que se empiezan a construir para ese tiempo, al establecer las bases para proteger y conservar ese patrimonio.
Entonces desde la Academia de Historia de Mompox se asume la responsabilidad de la defensa y preservación del patrimonio arquitectónico de Mompox, porque así estaba establecido por la ley y por sus estatutos. Era la Academia el órgano consultor de la Alcaldía, sobre el que recaía la inmensa responsabilidad de determinar, que se podía hacer y que no. En esa labor pude conocer a los médicos Humberto de León Fonseca y Luis E. Toscano Arteaga, entregados consecuentemente a esa misión junto a los otros miembros de la institución.

Para el año de 1970 la Administración de Mompox, adopta el Acuerdo No. 013, donde se establecen algunas normas para la protección del patrimonio arquitectónico de la ciudad. Posteriormente se adopta el Acuerdo No. 016 en 1983 y el 002 de 1991, el acuerdo 029 del 10 de diciembre de 1992 que adoptó “el Plan de Desarrollo de Mompox”, siguiendo la línea de reglar el manejo de las viviendas del Centro Histórico. El denominado Consejo de Monumentos Nacionales adoptó la Resolución 039 y el Municipio de Mompox el Acuerdo 001 de mayo de 1994.
Constituyó este último la norma con la necesaria reglamentación establecida desde el lugar de origen por el Estado Colombiano, para la presentación ante la UNESCO, de la solicitud de inclusión del Centro Histórico de santa Cruz de Mompox en la Lista de Lugares y Sitios, considerados Patrimonio de la Humanidad o Patrimonio Mundial.

Hay que registrar que cuando Mompox era conocida, solo por historiadores y académicos curiosos, llega a la ciudad a finales de la década del 60 el Maestro arquitecto e historiador Alberto Corradine Angulo, quien elabora los dos primeros estudios sobre arquitectura y urbanismo de la ciudad, que serían publicados por la entonces Corporación Nacional de Turismo. Es Alberto Corradine quien abre las puertas y ventanas de nuestras casas llamadas coloniales y elabora los primeros conceptos de fichas tipológicas, que serían la base para los posteriores estudios y acciones que colocaron esta ciudad en la mira del interés nacional. Otros estudios se fueron elaborando sobre un lugar que despertaba el interés de los conocedores del tema.
En ese marco de circunstancias, desde la Dirección de Patrimonio de COLCULTURA, la arquitecta OLGA PIZANO MALLARINO, se interesa por el Centro Histórico de Mompox, se hacen algunos eventos académicos, en el que participan expertos como el referido Germán Téllez, Pilar Muñoz, Alberto Saldarriaga, José Salazar, Liliana Bonilla Otoya, Luis Carvajal, Juan Luis Isaza, Luisa Durán Roca, Rodolfo Ulloa Vergara, quien como presidente de Icomos Colombia, da concepto favorable para impulsar la propuesta de la inclusión del Centro Histórico de Santa Cruz de Mompox.
A Olga Pizano Mallarino, Mompox le debe un tributo de gratitud, por todo su aporte en este proceso, junto a su equipo de trabajo en el Colcultura de esos tiempos y por supuestos a todos quienes pusieron su grano de arena para el logro del noble propósito
A la Academia de Historia de Santa Cruz de Mompox, que tuve el honor de presidir entre 1991 y el 2000, le correspondió la inmensa responsabilidad de conocer ese documento técnico, que es el Acuerdo 001 de 1994, analizar y dar un concepto de aceptación, para que tuviera curso en el Concejo Municipal y se convirtiera en norma. Nos animó como siempre el afecto por esta ciudad y el compromiso de preservar la arquitectura de su Centro Histórico.

Sin formación profesional universitaria sobre los temas del patrimonio arquitectónico y urbano, habíamos asimilado con nuestras convicciones, conceptos fundamentales de los teóricos y referentes en el tema, como los establecidos por Camilo Boito, y plasmados en la Carta de Atenas, desde comienzos del siglo XX y las subsiguientes convenciones internacionales que trazaron las políticas públicas para el sector cultural.
Consideramos unas premisas teóricas bien definidas, a tener presente como que: “ los documentos arquitectónicos del pasado no solo valen para el estudio de la arquitectura, sino que también sirven como documentos esenciales para aclarar e ilustra en todas sus partes la historia de varios tiempos y pueblos y por es necesario respetarlos con escrúpulos tal como documentos en los que cualquier modificación aunque leve, que pueda parecer original hace caer en el engaño y conduce a deducciones equivocadas”.
De la misma manera asumimos que “…la mejor garantía de conservación de los monumentos y de las obras de arte proviene del afecto y del respeto del pueblo y considerando que estos sentimientos pueden ser notablemente favorecidos por un acción adecuada de los poderes públicos… y de que los educadores dediquen todo su cuidado para habituar a que la infancia y la juventud se abstengan de todo acto que pueda degradar a los monumentos y los guíen para que entiendan su significado y se interesen en forma general por los testimonios de toda civilización”. Asumimos el concepto de “monumento”, más allá de las estatuas y su representación simbólica, para extenderlo a esa vivienda con valor patrimonial, como elemento esencial de la sociedad
En esta dirección desde la Academia de Historia de Santa Cruz de Mompox, se tuvo bien claro que “los Centros Históricos, concebidos como todos aquellos asentamientos humanos vivos, fuertemente condicionados por una estructura física proveniente del pasado, reconocibles como representativos de la evolución de un pueblo, que comprenden tanto a asentamientos que se mantienen íntegros, como a aquellos que a causa de su crecimiento, constituyen hoy parte o partes de una estructura de ayer, son necesariamente inviolables.” Y es en este concepto de “inviolabilidad”, donde surgen distintas apreciaciones, no exentas de diferencias que se convierten en contradicciones y que en ocasiones atentan contra el valor patrimonial de lo qude hoy de denomina como un BIEN CULTURAL DE LA NACIÓN, BIC
Todos los significativos aportes que la comunidad científica en el campo de la arquitectura, el urbanismo, la historia y la sociología, llevaron a los representativos eventos de carácter internacional, en convenciones, seminarios, foros, entre otros, fueron tenidos en cuenta en Mompox, para la conservación de su patrimonio cultural. Para adelantar todos los trámites a fin de dar respuesta a la solicitud de inclusión en la Lista del Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad por la UNESCO, recibimos en Mompox al delegado de ICOMOS, el arquitecto dominicano Esteban Prieto Vicioso, quien durante varios días recorrió la ciudad palmo a palmo, para llevar su concepto que afortunadamente fue favorable. La UNESCO tiene unos exigentes criterios y requisitos para incluir en esa Lista, a lugares y sitios que se consideran tienen un significativo valor cultural por lo que hay que protegerlos, defenderlos para que puedan ser preservados en el tiempo

El Centro Histórico de Santa Cruz de Mompox, cumplió con el cuarto requisito de los diez establecidos en esa época para hacer parte de la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, hecho que felizmente se concretó el 6 diciembre de 1995, “por ser un claro ejemplo de un tipo de arquitectura el cual ilustra de una manera significativa una etapa de la historia de la humanidad y ser un claro ejemplo de un tipo tradicional de asentamiento humano el cual es representativo de una cultura o especial interacción con el entorno, particularmente cuando tal interacción puede ser vulnerable ante posibles impactos de irreversible cambio”.

Al cumplirse treinta años de tan importante hecho, se hace necesario hacer un balance, crítico y autocrítico, sobre los compromisos esenciales asumidos, por el estrado colombiano y la comunidad momposina, desde ese entonces, de “Regular las posibles intervenciones que los propietarios de los inmuebles puedan realizar al interior del perímetro delimitado para el Centro Histórico, a partir del conocimiento de las formas como se estructuran espacial y formalmente las edificaciones”
“Establecer categorías de intervención en los inmuebles, de acuerdo con el mayor o menor valor arquitectónico e histórico de cada una de las edificaciones para el cual incluye una clasificación predio a predio”
“Asignar funciones y competencias a las diferentes entidades que participan en la protección del Centro Histórico”
“Establecer pautas de relación entre el Centro Histórico y su área de influencia”.

Estos conceptos establecidos en el Acuerdo 001 de 1994, definieron categorías o tipologías de las viviendas de nivel 1 de Conservación de Conservación Integral, de nivel 2 Conservación Tipológica, de nivel 3, viviendas que no poseen valor histórico, nivel 4 para áreas de desarrollo y el nivel 5 para áreas de conservación ambiental. Y las instancias en el Consejo de Monumentos Nacionales, su Centro Filial en la Seccional Bolívar y la JUNTA DE PATRIMONIO DE MOMPOX, cada una con unas funciones bien definidas. Los dos primeros niveles de tipología son para viviendas con una definida arquitectura hispánica, conocida como “la Casa Colonial”. El nivel 3, junto con el 4 y 5, hacen referencia a viviendas contraídas con el concepto de “lo moderno”, en el proceso de evolución de la ciudad desde la segunda mitad del siglo XIX, hasta el momento actual y a lugares a considerar en el marco de la planeación urbana. Aspecto interesante en la relación entre estas cinco tipologías; es el concepto de CENTRO HISTÓRICO Y SU ZONA DE INFLUENCIA, que en la práctica incluye a toda la población.
Entre los compromisos asumidos, en el momento de la inclusión, por el Estado Colombiano, se resaltan la necesaria intervención el algunas viviendas y sectores deteriorados, adoptar un Plan Especial de Manejo y Protección y velar por el desarrollo social y humano de la comunidad momposina mediante políticas públicas, que garanticen el uso, goce, disfrute y aprovechamiento de su Centro Histórico, como un lugar de vida. De esa manera se adelantaron importantes obras de restauración en viviendas de conservación integral, en ese momento por el INVÍAS y su Subdirección de Monumentos y se impulsaron grandes proyectos de infraestructura con recursos públicos, para ir construyendo el Mompox que hoy tenemos. Desempeñó un papel muy importante la Junta de Patrimonio de Mompox, que participaba del análisis de distintas propuestas de intervención, dando su concepto cuando la norma lo exigía.

La inclusión del Centro Histórico de Santa Cruz de Mompox en la Lista del Patrimonio Mundial, ha permitido que el Estado, desde su ámbito nacional y departamental, haya realizado grandes inversiones, no solo en la arquitectura y urbanismo de la ciudad, sino en su infraestructura vial y de salud.
Mención especial merece indicar, que por ese hecho el Municipio de Mompox, adquirió la condición de Distrito, cuando no reunía ninguna de las otras condiciones exigidas en la ley para ello, y solo la de ser un “Municipio Patrimonio de la Humanidad”. En este aspecto hay una incongruencia o al menos inconsistencia, porque, no es el Municipio y sí el Centro Histórico de su cabecera municipal. Es esta condición la que posibilita la condición de Distrito Turístico, Cultural e Histórico, con la adopción del Documento CONPES 4046 del 27 de septiembre del 2021, con inversiones del orden de 90.255 millones de pesos a ejecutar entre 2021 y 2025.
Próximo a cumplirse treinta años de esa inclusión, nos miramos al espejo para determinar, qué hemos hecho bien, qué no hemos hecho de lo recomendado y sobre todo qué no hemos hecho tan bien y simplemente mal. En este examen franco y sincero surgen interrogantes de gran calado.
¿Cómo debe intervenirse un sitio que es parte de la Lista del Patrimonio Mundial, para que la esencia de esa condición se respete? ¿Cómo preservar el uso de técnicas y materiales, así como las estructuras y los espacios, que son los que le dieron al Centro Histórico, esta condición?¿Cuáles son las instancias competentes para autorizar las intervenciones en el Centro Histórico de Mompox y su zona de influencia, que hoy es toda la ciudad? Que papel le corresponde a los propios habitantes, a los educadores y jóvenes, junto a las autoridades y profesionales del sector, en esta agenda de interés público?
Sobre este punto hay mucho que aprender de las experiencias, cuando las facultades que en su momento tuvo la Junta de Patrimonio de Mompox, fueron suspendidas y asumidas por el Ministerio de Cultura. Hoy un grupo de ciudadanos momposinos solicita recuperar estas funciones en el Distrito, y el Ministerio de Cultura responde que no, hasta tanto no existan las necesarias garantías para que dichas funciones sean cumplidas cabalmente y abre un canal de diálogo que es hoy una necesidad urgente.
¿Cómo manejar eventuales conflictos de intereses cuando se pueda hacer parte de entidades que tienen la responsabilidad derivada de su función pública de emitir conceptos sobre temas de arquitectura, de urbanismo de Mompox y se participe con privados en el cumplimiento de objetos contratados para intervenir en el Patrimonio de Mompox?¿Cuál ha sido el rango de aplicación y el impacto del denominado Plan Especial de Protección y Manejo de Mompox, adoptado por la Resolución No 2378 del 17 de noviembre del 2009?
¿Cuál ha sido la apropiación de los momposinos de esta herramienta y cómo asumir voces críticas a algunos aspectos de esa normativa, entre la que destaco la afirmación de Sergio Chirivella Espuig, de que “parte de la arquitectura domestica del sector antiguo de Mompox evidencia transformaciones importantes que claramente afectan sus características físicas y espaciales, e inician procesos de pérdidas de los valores patrimoniales, tanto de la arquitectura como del urbanismo del sector”?

O las posiciones que consideran que se ha restringido el espacio en alguna tipología, que no permite una vivienda nueva o que se aumentó el número de viviendas sin valor patrimonial, sujetas de la reglamentación
Es este el conocido debate entre ortodoxias y heterodoxias sobre los manejos de los Centros Históricos, en donde para unos vale las dinámicas del mercado y factores económicos y para otros la absoluta defensa de valores patrimoniales. Más y más preguntas se deben poner en la agenda pública y en el orden del día de la comunidad momposina, el Estado colombiano en todos sus niveles, especialmente el local, la academia, investigadores y profesionales del tema, sobre el permanente diálogo entre nuestro pasado y nuestro presente, con la convicción de que el sano ejercicio de la crítica no significa oposición o negación alguna al progreso y desarrollo de Mompox, ni constituye ninguna actitud contraria a los intereses de la comunidad, sino solo el deseo de que las cosas se hagan bien con acuerdo a las normas de conservación del Patrimonio, de las valores históricos y culturales de Mompox, tema en el que todos tenemos que encontrar puntos de acuerdo.
La conclusión es que las viviendas y el urbanismo de un Centro Histórico, son documentos históricos. Y sobre esto último contienen otras informaciones, más allá de los muros, techos, calles o plazas, tales como: ¿de qué manera se vivía y vive en ellos y cómo los trabajadores hicieron ese Centro Histórico? ¿Qué materiales usaron? ¿Cómo fueron remunerados? Y en general, ¿Cómo fue su vida, la que dejaron en el levantamiento de lo que hoy se conserva como un Patrimonio Cultural.

