
Desde tiempos remotos Karmairi (Cartagena) y Yurbaco (Turbaco) mantuvieron cercanas relaciones. Los indígenas Kalamarí que vivían en el paraíso que después sería Cartagena, y los Yurbacos que disfrutaban otro edén enmarcado por cerros, grandes árboles, agua dulce en abundancia y volcanes de lodo, se conocían, comerciaban y respetaban. Con la invasión hispana unos y otros fueron aniquilados. Sus héroes: en el mar, Corinche, en las lomas, el cacique Yurbaco.
Quinientos años después Cartagena es una ciudad de más de un millón de habitantes mientras Turbaco sobrepasa los 115 mil y está en un proceso de crecimiento y desarrollo acelerado, que debe ser encausado con mejor planeación para que sus transcursos urbanísticos no se desborden, el ordenamiento territorial tenga cabal armonía y sus habitantes gocen de mejor calidad de vida.
Cartagena y Turbaco están unidos por un mismo cordón umbilical y tienen enormes potencialidades en su zona conurbada, lo que puede beneficiar de gran manera a los dos entes territoriales y sus pobladores, con inversión, desarrollo industrial y comercial, transporte público, innovación urbana. Con intereses comunes, las dos ciudades están enlazadas, pero hacen falta muchos más esfuerzos para que la zona de conurbación rinda buenos frutos. Se necesita voluntad política, visión clara de futuro y compromisos de los gobiernos distrital de Cartagena y municipal de Turbaco. Este tema no mueve hoy las fibras de los mandatarios actuales, quienes al principio de sus gobiernos se mostraron interesados en tratarlo, pero poco o nada pueden hacer ya para enmendar lo poco hecho.
De ahí que sea destacable que la aspirante a la Alcaldía de Turbaco, Claudia Espinosa Puello, hablara de la conurbación como un asunto de la mayor trascendencia para su municipio como para Cartagena. El día que inscribió su candidatura dijo que en una eventual administración suya trabajaría en armonía con el nuevo alcalde de Cartagena, para avanzar lo mejor y más rápidamente posible en lo correspondiente a la figura de la conurbación. “Tener una zona conurbada estructurada y con normas claras, permitirá inversión, generar trabajo, garantizar mejores oportunidades y calidad de vida a nuestra gente”, sostuvo.
La zona de conurbación Cartagena/ Turbaco es un área densamente poblada con potencialidades que requieren ser planificadas. Ojalá que quien gane la Alcaldía de Cartagena el 29 de octubre tenga esa misma disposición. Es necesario ordenar y proyectar al máximo la conurbación para sacar el mejor provecho de su dinámica, generar confianza a los asociados y lograr que los beneficios superen los problemas crecientes que hoy se están viendo. Corinche y Yurbaco se mostrarían agradecidos.

