
Nostalgias del siglo XX /Cuarta entrega/
Agradecimientos
Dedico el presente texto a cuatro condiscípulos calidosos del Liceo de Bolívar Sede Escallón Villa, ellos han sido parte vital en la restauración de mi cuerpo enfermo, desde la medicina clínica a Germán Borré, en la colección musical y documentación fotográfica el archivero e ingeniero civil Julio Cesar Escorcia, en el constante estímulo y preocupación por mi salud al economista Hebert Antonio Álvarez y en el campo de la ciencia social y la educación al doctor Mariano Castillo, quienes en permanentes cruces de información en el campo de la cultura musical del Caribe La Sonora Matancera ha estado presente.
Volver a la memoria
La cuarta nostalgia del siglo XX trae en la sonoridad el añejo aniversario número 100 de la Sonora Matancera. ¿Quién lo creyera comenzó con el nombre de un partido político en la Isla Mayor del Caribe, Cuba? A mediados de 1878 se organiza en Cuba el partido Liberal en la misma entraña del régimen español cuando la isla era parte de la colonia de ultramar (Datos para la historia política de Cuba, 1899 minuciosa crónica del partido liberal). Sí, fue el 12 de enero de 1924 en casa del tresero Valentín Cané donde comenzó todo. Entre la música y la convocatoria política de La Tuna Liberal, nombre del partido se inicia la historia sonante de la agrupación divulgando por el mundo la música de la tierra de Martí.
Entre instrumentos musicales e ideario político que buscaba la autonomía de Cuba como territorio independiente de la península ibérica. Conviven política y música no como matrimonio bien avenido, sino como una estrategia socio cultural de combinar el arte con las inquietudes ideológicas de la isla en torno a un credo progresista para la época. Dicho con otras palabras, era un tipo atípico de jingle en que la música agencia propaganda política como a bien señalaron las prestigiosas revistas Cartel y Bohemia.
La Tuna Liberal en honor al partido político que pertenecía el gobernador de Matanza Juan Gronlier Sardiñas (Fuente informativa Yo sí Soy de por aquí. Fausto Pérez Villarreal, 2018). Libro dedicado a Nelson Pinedo Falludo, estelar personaje del cancionero matancero para el mundo.

¿Por qué Estudiantina?
La estudiantina es un formato con base en las cuerdas. La Tuna Liberal en su esencia sonora instrumental es una estudiantina; Las tunas estudiantiles en España y en América conservan el formato de las cuerdas y algunas veces, le incorporan una flauta. Esto quiere decir que, la ideología política de la Tuna Liberal se valía de la música para convocar a sus simpatizantes a cerrar filas y posteriormente se conocería con el nombre de Partido Liberal Autónomo en el siglo XX. La creación de La Tuna Liberal coincide con la elección presidencial de Gerardo Machado con el respaldo de una coalición del partido liberal popular. Años después se da la separación nominal política para darle un sello de identidad musical en 1926, desde entonces, la llamarían Septeto Soprano, pasa a ser en sus inicios conformada por 9 músicos: 4 guitarras, tres, timbalito, contrabajo, trompeta y cantante, como es obvio el septeto 7 músicos, eliminan dos guitarras. En 1927 entra a la agrupación el guitarrista y corista Rogelio Martínez Díaz a quien apoda con el remoquete del Gallego, por la oriundez del padre español, o quizás, por ejecutar una guitarra con un mínimo de protagonismo en la sonoridad, o tal vez, como decían las voces infames de la isla, esa guitarra no sonaba. Se da luego con la incursión de Rogelio Martínez el tercer cambio de nombre: La Estudiantina Sonora Matancera y se establecen en La Habana.

Los integrantes fueron: Valentín Cané, tres y director; Pablo Vásquez, contrabajo: Rogelio Martínez, guitarra y coro; Severino Ramos, piano; José Rosario Chávez, percusión (timbalito, bongó y campana); Ángel Alfonso Furias, congas; Eugenio Pérez Cantante y Carlos Manuel Díaz, coro, clave y maraquero. En 1928 consiguen con el sello RCA Víctor grabar 8 temas en discos de 78 r.p.m., 5 de ellos de Valentín Cané director de La Estudiantina Sonora Matancera.
En 1930 los integrantes fueron: Valentín Cané, tres y director; Pablo Vásquez, contrabajo: Rogelio Martínez, guitarra; articulan el piano al grupo, siendo el primero en ejecutarlo Dámaso Pérez Prado, luego Severino Ramos y arreglista; José Rosario Chávez, timbalito, bongó y campana; Ángel Alfonso Furias, conga; Ismael Goberna, trompeta; Eugenio Pérez, cantante y Carlos Manuel Díaz (Caíto), coro, clave y maraquero.

En 1935 en definitiva el conjunto cubano se conocería con el nombre de Sonora Matancera y aparece en nómina Calixto Leicea como primera trompeta en reemplazo de Ismael Goberna. En la década del 40 surge Lino Frías en el piano, compositor y arreglista del grupo musical y el trompetista Pedro Knigth, los cantantes Estanislao Sureda (Laíto) y Celio González y desde 1946 el director pasa a ser Rogelio Martínez mostrando gran capacidad administrativa a favor del conjunto y como cantante de planta llega Bienvenido Granda. En 1948 Daniel Santos una de sus estrellas rutilantes la más costosa y emblemática figura de La Sonora Matancera. En 1949 Myrta Silva la primera voz femenina, entra Celia Cruz, la sustituye y desde la década de 1950 la Guarachera de Cuba se eleva como símbolo de la Sonora Matancera y primera cantante iconográfica del Caribe con el Decano de los Conjuntos Cubanos, donde ya había brillado con otros formatos Rita Montaner, Paulina Álvarez, Celeste Mendoza y Xiomara Alfaro, entre otras voces femeninas.


Nómina de cantantes
Voces como la de Carmen Delia Dipini, Miguelito Valdez, Bobby Capó, Alberto Beltrán, Nelson Pinedo, Leo Marini, Vicentico Valdez, la inmortal Toña La Negra, La Voz Mayor del Bolero, Carlos “Argentino” Torres, Yayo El Indio, Víctor Piñeiro, Jorge Maldonado, Justo Betancourt entre otros cantantes que dieron lustre a la agrupación.

Aportes bibliográficos a través de la musicología
De gran utilidad han sido los libros de los musicólogos cubanos: Argeliers León, María Teresa Vera, Danilo Orozco, Cristóbal Díaz Ayala, José Loyola, José Urfé, Elio Orovio y Radamés Giro para darle un toque histórico y musical al grupo objeto del presente texto.
El formato sonoro
En cuanto a lo estrictamente musical, la parte metálica tímbrica dos o tres trompetas en las voces de viento que definen el formato sonoro, no utiliza cañas en la línea de aliento. Ahora cabe señalar, La Sonora Matancera siendo el conjunto musical cubano divulgador de los diversos ritmos de la isla con gran calidad interpretativa en el continente americano, no ha sido la mejor agrupación de la isla y esto también hay que decirlo. Es bien sabido en la historia musical de Cuba el listado de formidables orquestas en diversos formatos, uno de ellos, la Big Band, de tal manera que, Benny Moré creador de la Banda Gigante en la década de 1950, expresara varias veces, a mí La Sonora Matancera no me suena. Nunca lo dijo como desprecio, él tenía en su cabeza la sonoridad de las Big Band y en su excelencia de sonero de registro de tenor, La Sonora Matancera no estaba en sus apetencias de cantante el rugido de saberes africanos en sus maneras de exponer la canción y en especial el rubateo con la sandunga que lo caracterizaba.
La radio y el cine
La radio y el cine coadyuvaron en cuba y en México a difundir y a fomentar la fama de La Sonora Matancera en el ámbito de La Habana, primero en la CMQ y luego con extensión en América Latina con el programa Cascabeles Candado en Radio Progreso y en la Radio RHC Cadena Azul. En México la imagen de La Sonora aparece en la filmografía de 14 películas.
Despejando realidades
Ocultar la realidad no es ético y contribuye a deformar el pasado estético de la música en general, y en el caso específico, la música cubana. Por tanto, la conocida Sonora Matancera en el mundo, éste 12 de enero llega a edad centenaria, mínimo con la fecha de su fundación en la población que otorga el apellido al conjunto. Es verdad que divulgó a Cuba musical y hasta cierto punto el bloqueo ejercido por Estados Unidos favoreció a disparar la imagen internacional del grupo musical.
En Colombia en todo el territorio nacional abundaron en cada ciudad programas radiales casi siempre, con el título Una hora con la Sonora Matancera, quizás entre los últimos programas los de Radio Príncipe con Rafael Padilla, La Voz de las Estrellas Hernando Barrios Vives, Emisora Fuentes con Ausberto Reinoso Salas, Radio Miramar con Raúl Fernández Gómez, Radio Vigía Néstor Sánchez en Cartagena de Indias. También se crearon Clubes Musicales en honor a La Sonora Matancera, el de mayor reconocimiento en la ciudad de Medellín.

La ruta del libro
Entre los libros publicados en torno a la Sonora Matancera en Colombia pueden citarse el publicado por Discos Fuentes, escrito por el periodista antioqueño Carlos F. Serna en 1990. Don Antonio Fuentes tuvo la exclusividad de las grabaciones de La Sonora Matancera para su sello disquero. El libro del médico antioqueño Héctor Ramírez Bedoya, Historia de La Sonora Matancera, 1996. Umberto Valverde con Memoria de La Sonora Matancera, 1997. Aún no tengo claro cuántos libros se han escrito en Nuestra América sobre La Sonora Matancera, lo que sí tengo bien claro, es que la fama de La Sonora Matancera no sepulta de ninguna manera, a otras agrupaciones con un mayor nivel interpretativo que el conjunto de Matanzas.
No pretendo realizar una historia de la Sonora Matancera, intento sobre manera, destacar sus 100 años de haber sido creada en Cuba, mostrar gran parte de su protagonismo y la presencia en ella del cantante barranquillero Nelson Pinedo con varias grabaciones con el conjunto de Rogelio Martínez y sendas grabaciones de la cartagenera Gladys Julio.
En conversaciones informales con el periodista barranquillero Marcos T. Barros Ariza y Marquito Hernández, agente comercial de una empresa área y de navegación en Cartagena, quien mantuvo una sólida amistad con Celia Cruz y Daniel Santos pude obtener valiosos datos sobre el grupo musical de Matanzas como la fecha de llegada a Cartagena, Barranquilla, Medellín, Bogotá y Cali.
De acuerdo con Marcos T. Barros Ariza, Rafael Bassi y algunos recortes de prensa La Sonora Matancera llega a Barranquilla el jueves 10 de febrero de 1955 para los carnavales. Luego en Cartagena se presenta el sábado 12 de febrero en el Club Guanipa de Crespo, breve actuación el día 13 de febrero en Club Náutico del Cabrero con sendas visitas de sus integrantes en el Maizal de Joaquín Mora en el Cabrero y en el centro de la ciudad en la Heladería Cartagena al lado de los Teatros Cartagena y Colón escenario de música y baile del empresario Luis Díaz, miembro fundador del club Guanipa (padre de la conocida socióloga getsemanicense Rosita Díaz de Paniaguas). La Heladería Cartagena para la época de la presencia de La Sonora Matancera en el lugar tenía de planta la Orquesta de Otoniel Agudelo con la cantante Emilia Valencia; fue un lugar festivo en la memoria cultural de la ciudad (tomado de la investigación inédita: Empresarios y Comerciantes Cartageneros Sepultados con el Manto del Silencio en las Narrativas Excluyentes de Ciudad, de quien escribe el presente ensayo).

El Club Guanipa una mirada retrospectiva
En la segunda mitad de 1940 se inaugura en el barrio de Crespo el Club Guanipa, creado por los médicos Antonio Suárez Herrera, Pedro Herrera González, Arístides Paz Viera, Rafael Alvear Teherán, todos ellos masones y un grupo de empresarios, comerciantes como Luis Díaz, Alfredo del Campo y Castro, Francisco Lorduy y otros artesanos muchos de ellos masones negros y mulatos. En el recinto del Club Guanipa actúa La Sonora Matancera en Cartagena en el año 1955 y el dato sustentatorio de corte positivista se apoya en tres fotografías con base en el material de Archivo Fotos Antiguas de Cartagena.
En los excluyentes salones del poder del azúcar en Cuba los músicos negros y mulatos por el pigmento de la piel no entraban en los lugares exclusivos de las reuniones y fiestas de la sociedad blanca, no presentaban a las agrupaciones musicales integradas por gente de color. Quizás fue el mismo rasero para que La sonora Matancera no pusiera sus pies y actuaciones en el Club Cartagena y en menor grado Club Popa. Pero, este señalamiento a lo racial es una simple sospecha, sin un soporte contundente, ya que la Orquesta A No. 1 de José Pianeta Pitalúa ofició en muchas fiestas del Club Cartagena y en ella hubo músicos negros y mulatos.

Getsemaní calle del Arsenal
En El Rincón de Getsemaní un centro de música y baile de Walter Alvarado y Carlos Díaz compartimos una tarde con el sabio musical cubano Cristóbal Díaz Ayala sobre la música cubana y del Caribe en el mes de abril de 2017, con un grupo de amigos. De viva voz el investigador y escritor cubano asentado en Puerto Rico se convirtió como es costumbre en él, ilustrarnos de los pormenores del trajinar artístico musical de Cuba. Él en compañía de su amada esposa también cubana doña Marisa Méndez. Uno de los contertulios de esa tarde memorable Óscar Quemba conserva una foto del encuentro. Se habló de Cuba y el Caribe en general; por supuesto el sabio cubano nos habló de dos voces excepcionales de La Sonora Matancera ambas en el bolero: Toña La Negra y Leo Marini.

