"Quique Muñoz nos deleita hoy en La Plaza con un canto de delicioso pregón. Dice: El pregón es ritmo de palabra cantada, inventiva popular que pretende seducir a todos, gracia ágil y picarona sobre lo que se ofrece a cadencia del lenguaje elemental convertido en melodías breves"

Nostalgia del Siglo XX No. 3

Enrique Luis Muñoz Vélez

Otra manera de ver a Cartagena, en la mirada y oídos de sus gentes simples, una historia de calle en la cotidianidad de la vida que se vuelve trabajo y canción al mismo tiempo; En el voceo de ventas callejeras está la letra menuda que no registra el mundo académico.

El pregón es canto de mercancía que se callejea a voz en cuello, expresa el pueblo raso. Es aviso comercial que opera como venta cantada. Son mujeres y hombres que salen a rebuscarse la vida, lucha por la existencia del día a día, personas simples que cantan el producto de lo que venden.

En Cartagena de Indias al igual a otras ciudades los pregones han sido cantos de calle ancha para darle un toque hiperbólico que vocea las cosas vendibles, con ellos y ellas el tráfico comercial que se realiza en las vías públicas y plazas de mercado dio origen al vendedor ambulante quien pasea el ofrecimiento que musicaliza con gracia pícara.

El pregón es ritmo de palabra cantada, inventiva popular que pretende seducir a todos, gracia ágil y picarona sobre lo que se ofrece a cadencia del lenguaje elemental convertido en melodías breves.

Vendedor de mondongo en Olaya Herrera, Cartagena/»Mondongo casera en la casa se lo pongo»

Con limpias algarabías el pueblo cantó sus mercancías en plena calle, en las mismas esquinas donde el pregonero canta de manera altanera y graciosa lo que vende, en ese trajín de vida los pueblos del mundo inauguraron la publicidad. En la arena de la Cartagena de finales de siglo XIX y primera mitad del XX, José Sobrino Caro, artesano, músico y pregonero de oficio cantaba el fruto de sus manos creadoras articulando la hojalatería con ingeniosas frases melódicas que pasaban a manera de recitativo popular de boca en boca. Se acompañaba de guitarra y el colgarejo artesanal en sus espaldas; inmortalizado por el poeta El Tuerto López en el soneto Al Portal de Los Dulces y sendas crónicas de Daniel Lemaitre Tono en El “Corralito de Piedra” y Aníbal Esquivia Vásquez en “Lienzos Locales”.

Pero la pregonería popular también hace parte del acervo de la anonimia como el siguiente:

Una pila de corozo
Le vale cinco
Otra pila más grande
Le vale diez
Corozos se venden por cinco
Corozos se venden por diez.

En otros pregones de las voces femeninas recuerdo en mi infancia el de las mujeres de San Basilio, el palenque más renombrado que cantaban:

Caserita le traigo alegría
Con coco y aní
Las vendo en Getsemaní
Y ahora aquí.

Palenqueras que pregonan su venta en el centro histórico de Cartagena

La orquesta de Rufo Garrido hizo celebre el pregón de la alegría cantado en la voz del Pibe Velazco y a coro con una palenquera, sin embargo, dos pregones de Cartagena tuvieron una amplia difusión: “pregones de Cartagena de Sobrino Caro, reelaborado en “A la bulla de los cocos” por el poeta y artesano Fernando Velásquez Jiménez, orquestado con arreglo de Eusebio Montesino y cantado por Remberto Bru con la Orquesta de Emisora Fuentes en 1946 grabado por Discos Fuentes.

Rufo Garrido y su orquesta, hizo celebre el pregón de la alegría cantado en la voz del Pibe Velazco

Llevo plátano amarillo, verde, maduro
Ñame arrancao ayé, naranja de San Andrés
Mamey del Pote de la Vega…
Es el alma de mi pueblo
En la voz del pregonero
Desde Manga hasta El Cabrero…
Porque en Cartagena todo canta,
Inclusive su mar y su cielo.
Así canta el vendedor,
Es el alma de la tierra
En la voz del pregonero
En la plaza del mercado
El negrito farolero
Grita con toda su fuerza
Caserita ves que llevo.

Las carisecas y el queso
Grita la viejita Juana
Y vende también la piña
Bien temprano en la mañana
Llevo sábalo y langosta
Pregona así el pescador.

Popa y Manga ya me voy,
Grita el cobrador
También se escucha a la Virgen María
Cantar el Ave María
Arriba en su monasterio
Que domina la bahía
Por mi madre soy bueno
Por ser cartagenero.

El otro pregón del médico y compositor Antonio Saladén Marrugo , fallecido en el mes de mayo de 2008 conocido como: “El pregón del enyucao”, grabado por La Sonora Matancera en la voz del barranquillero Nelson Pinedo:

Entre todos los pregones
El que siempre me ha gustao
Es que grita un muchacho
Que va vendiendo enyucao
La tártara en la cabeza
Raído, sucio y despeinao
Pero con voz armoniosa
Va pregonando enyucao .

El profesor Emirto De Lima, musicólogo barranquillero, expone su visión del pregón en su libro: “Folklore colombiano”, 1942, en los siguientes términos:

Pregones en Cartagena

El pregón es ritmo de palabra cantada, inventiva popular que pretende seducir a todos, gracia ágil y picarona sobre lo que se ofrece a cadencia del lenguaje elemental convertidas en melodías breves.

El pregón en Barranquilla encuentra en De Lima, quizás al mejor estudioso de cantar lo que se vende: “Habla que me voy, yuca blanquita, harinosa y riquita, plátano y queso para las empanadillas que rica son”.
El periodista Álvaro Ruiz Hernández nos recuerda en una crónica en Diario Del Caribe, en 1988, que el antioqueño Jorge Monsalve a quien apodaban Marfil, grabó con la Orquesta de Eduardo Armani, “El vendedor de coco”, cuya letra dice así:

Cuando llegue a Santa Marta
Cartagena o Barranquilla
No se asuste del color
Y si el vendedor de cocos
No ha llegado todavía
Espere y escuche su pregón
Llegó el coquero
Que rico coco.

Para una mejor compresión del pregón en América la obra maestra del Doctor Cristóbal Díaz Ayala, cubano y residenciado en Puerto Rico, resulta de gran utilidad: “Historia del pregón latinoamericano”.
Quizás, el pregón iberoamericano más antiguo sea el que contiene la obra literaria “El Lazarillo de Tormes”, de temática picaresca (siglo XVI); el protagonista el niño que pregona el vino que se vende en Toledo. Pero, no hay que perder de vista la presencia arábica en España y esa cultura deja su sembradura pregonera con un personaje de “Las mil y una noche, con La Lámpara de Adalino”, que viene a enriquecer la interculturalidad desde tiempos inmemoriales.

Pregones de varios países/México, Venezuela, Cuba, Colombia, Argentina y Chile/

Una muestra del pregón mexicano:

Este refresco ideal
Es el néctar soberano
Que lo preparan los dioses
Para el pueblo mexicano.

De la cultura de Chile:

Buena la aloja, casera,
Rica y barata
La vendo por medio real,
La vendo por real y medio,
Y lo que sobra doy de llapa .

El pregón en Panamá:

Señores vengo a cantar
Lo bueno de panamá
Le diré para que lo sepa usted
El chichemito es lo más sabroso
Que puede haber
Tralalá, tralalá, lará, lará.

De Venezuela:

Una señora de Valencia
Le dolía la rodilla
Y consiguió la salud
Tomando miel en barquilla.

De Argentina:

Pastelitos calientes
Que queman los dientes

En República Dominicana:

Pastelillos, pastelillos
De carne de res,
De carne de puerco,
No llevo ni de chivo
Ni de perro.

Y de la Isla del Encanto, Puerto Rico:

La vida y sus tormentos
Debemos olvidar
Fumemos, fumemos
Cigarrillos Partagás.

Y de Cuba:

Maní…Maní
Si te quieres por el pico divertir
Cómete un cucuruchito de maní
Que calentito y rico está
Ya no se puede pedir más.

Pues bien, Díaz Ayala nos otorga un compendio del pregón callejero y musicalizado; por tanto, el pregón es una rica muestra de la diversidad cultural de América y hunde raíces en la historia universal.

Alberto Mármol Utría/El Griego/, pregonero cartagenero

Recuerdo con cariño al señor Alberto Mármol Utría oriundo de Higueretal Bolívar pregonar por las calles de Cartagena de Indias:

Es que no me oyen o no me ven
Llegó el griego, vendiendo griegas
Vengo de Atenas para que se las coma
Con un vaso de avena y traen bocadillo
Para que les jueguen en los colmillos.

Las griegas galletas crocantes bien delgaditas es un dulce muy famoso en el último de los pregoneros campiranos que hacen tránsito en la ciudad. El pregón es variante de la oralidad como la otra musicalidad de la palabra.