
Tomar un libro, una revista, un periódico, un escrito que llame nuestra atención, leer el texto y luego reflexionar sobre su contenido, es un proceso cognitivo que enriquece el conocimiento, comunica al lector con el autor, estimula la memoria y facilita el ejercicio de la comprensión.
Leer permite mejorar la escritura y abre mundos inimaginados para los lectores que encuentran en la información que brindan los escritores, caminos precisos para soñar a través de la ficción o entrar en realidades desconocidas que logran estremecer sus emociones.
Entender el significado de lo escrito es parte fundamental de la lectura. De ahí que leer de manera superficial, pasar de forma apresurada por el texto sin comprenderlo, constituye una deficiencia que incide sobre el nivel intelectual de las personas.
Uno de los problemas que advierten los docentes universitarios en los bachilleres colombianos que llegan por vez primera a las aulas de educación superior, está relacionado con su baja comprensión lectora. Es el resultado de la poca lecturabilidad en el bachillerato, generalidad que se extiende a buena parte de nuestra sociedad.
De acuerdo con todas las investigaciones, incluida la del Departamento Nacional de Estadísticas /DANE/, en Colombia se lee muy poco y las estadísticas muestran que estamos por debajo de países como Uruguay, Argentina y Chile en esa materia.

Falta interés y hábito, dicen algunos expertos, aunque desde hace algún tiempo se busca estimular la lectura entre los estudiantes de básica primaria, de bachillerato y aún del ciclo universitario. Una de esas iniciativas ha sido del Ministerio de Cultura con su campaña Leer es mi cuento, unido al Ministerio de Educación Nacional y la Biblioteca Nacional de Colombia que mantienen actividades como clubes de lectura, horas del cuento, memoria y oralidad, lectura con recursos digitales, lectura y escritura con lenguaje diferencial. En las bibliotecas distritales y municipales también se alienta la lectura, pero falta mucho para avanzar con paso firme. La irrupción del internet y la masificación de los móviles parece que no contribuye al hábito de la buena lectura, y por el contrario la desestimula.
Para cerrar el año y recibir el 2024 bueno es acompañarse de un libro, leer, meterse en el mundo de la palabra escrita, llevar ese libro a casa, el parque, la playa, mimarlo, tenerlo al lado como una buena compañía. Leer debe hacer parte de nuestra cotidianidad.


