
Llegar a los orígenes propios del bullerengue en Colombia nos ha puesto en una búsqueda histórica que nos llena de emoción. La memoria ancestral, la investigación periodística y documental nos pone en evidencia el papel protagónico de nuestro departamento, Bolívar, en referencia al origen de este género que realiza su despunte y crecimiento y se convierte en un concepto identitario del municipio de María La Baja. Es a través de un recorrido reviviendo la historia que encontramos los soportes claros en referencia al origen africano de este género. Que posteriormente realiza una mixtura ante la compenetración con los aborígenes propios de nuestra región y los españoles de la colonia.
El bullerengue es un baile cantao – danza propio de los negros que huyeron de la esclavitud y conformaron los palenques, siendo este género musical un mecanismo de resistencia, identidad y resiliencia en dichos territorios. La principal puerta de entrada de la raza negra esclavizada fue Cartagena de Indias en el departamento de Bolívar, las rutas registradas por la historia como rutas de escape de los mismos fueron las siguientes: las zonas insulares (islas), la ruta que conduce a la región de los montes de maría y a la región del actual canal del dique, migración y escape que se da de muchas formas y subregiones, pero que confluyen en los asentamientos conocidos como palenques. En la historia del departamento de Bolívar se describen más de 80 palenques, siendo muy claro que María La Baja y San Pablo (hoy corregimiento de María La Baja) fueron algunos de los más importantes, a tal punto que a la fecha se consolidan como territorio étnico afrodescendiente con más de 80 por ciento de comunidad negra.

Al hablar hoy de patrimonio ancestral – cultural, uno de los requisitos más importantes definidos por el Ministerio de Cultura de Colombia es que se constituya en identidad de la comunidad y permita el desarrollo de la población en medio del fenómeno cultural. Bajo esta premisa se puede afirmar que María La Baja es tierra de bullerengue. Es tan claro que incluso su himno reza: “Bullerengues somos de corazón…”. La población de María La Baja, de aproximadamente 45000 habitantes, tiene una alta influencia en el departamento de Bolívar y en todas las rutas comerciales nacionales. De hecho fue considerada “despensa agrícola de Bolívar”, en su territorio se desarrolló uno de los distritos de riego de mayor importancia a nivel nacional, por la grandeza de los cuerpos de agua de la región, permitiendo esta situación un intercambio poblacional – cultural amplio y una difusión de la población, de sus costumbres y tradiciones.
María La Baja ha sido considerada como un territorio de grandes representantes del deporte y diversas manifestaciones culturales, lo que facilita mucho más el impacto amplio de las características de la población sobre la región, departamento y nación. En el año 2018 se realizó un sondeo de opinión a nivel del departamento y de otras subregiones, arrojando que de los encuestados nativos de María La Baja o que mantuvieron interacción con el territorio, el 82% conoce, baila, canta o toca instrumentos del bullerengue, lo que permite generar una propuesta identitaria conocida como “Identidad Bullerenguera”, que fue planteada como un plan de acciones para influencia y desarrollo en políticas públicas territoriales.
María La Baja y su población afrodescendiente, portadora del legado ancestral de la música del bullerengue, constituyó este género en una característica de identidad, con cantos a la vida, canto a las vivencias, resistencia a la esclavitud, resistencia a la violencia, cantos por la paz, cantos por la naturaleza, cantos a lo cotidiano. El Bullerengue, como lo describe Pabla Flores “La Payi”, la más grande cantadora ancestral de la región, hija de la matrona del bullerengue Eulalia Gonzales Bello, “La Yaya”: “Bullerengue son historias de vida con olor a campo y sabor a Bullerengue”. Este género relata la tradición de una población.

El género musical – baile cantao hace parte de un grupo de ritmos conocidos como “cantos de rio”. En efecto tiene la relevancia que por las dinámicas comerciales y de migración de la población en la región y el país, se difunde o disemina en las poblaciones que están a la ribera de los ríos de influencia, contacto o impacto. Es así como desde la revisión histórica la población de los palenques de María La Baja y de las regiones insulares de Cartagena y Bolívar, se establecen intercambios de todas las índole, en forma primordial económico – cultural con asentamientos poblacionales del actual departamento de Sucre, Córdoba y Antioquia, con la subsiguiente expansión a casi todo el territorio nacional. Dejando en claro que a la fecha el bullerengue cuenta con representantes en gran parte de Colombia, siendo los principales focos de desarrollo, preservación, salvaguarda y estudio el mismo María la Baja /Bolívar/, Puerto Escondido /Córdoba/ y Necoclí /Antioquia/. El referente testimonial e histórico deja en claro que cada uno de estos lugares ha desarrollado modalidades propias del género en cuanto a su ejecución e interpretación, pero todos cuentan con esencias raizales del bullerengue de María La Baja. Se considera incluso que el bullerengue de María La Baja es ancestral y tradicional per ce, constituyéndose en centro de atención de personas de todo el país y el mundo que llegan a compartir y aprender con las maestras y músicos de esta población. Sin embargo, en las tres poblaciones mencionadas se desarrollan festivales nacionales del género, para un total de tres en el transcurso del año, lo cual habla de la importancia y el impacto poblacional u objeto de este género que se postula como patrimonio.
En la población de María La Baja y en otras poblaciones de Bolívar el Bullerengue se cantaba en reuniones que en muchos momentos fueron motivadas por las fiestas religiosas de San Pedro y San Juan (24 y 29 de junio), y en su desarrollo las cantadoras fueron en sus inicios mujeres, aunque su difusión y ejecución a la fecha son de carácter universal en género y no tienen una fecha única para su encuentro.
La tradición y transmisión oral deja a la fecha muchos conceptos de personas representativas de María La Baja, que a la vez cursan con el contexto soportado en textos bibliográficos, que posicionan a María La Baja como epicentro del nacimiento del bullerengue en los territorios y su desarrollo a otras regiones. Algunos de estos pueden ser: Los cimarrones escogieron ese lugar como asentamiento: “esto era un territorio de llanuras, ciénagas y pantanos, que sirvió para el establecimiento de palenques cuando los negros cimarrones escapaban de Cartagena”, “El bullerengue se posicionó como una forma identitaria de resistencia e identidad cultural”. “El bullerengue siempre ha estado en María La Baja, este tiene que ver con los palenques y la canción de negros”.
“María La Baja es tierra que reúne en un solo espacio la ciénaga y la montaña, recordando en cada oportunidad que es bullerengue de corazón, como lo dicta su himno. El correr del viento costero marca una melodía que es aprovechada para expresar la nostalgia de una raza guerrera que se refugió en el bullerengue para liberar su identidad, que se transforma mediante un gozo espiritual por las voces de un coro responsorial que en un ir y venir de versos alegra a los espectadores (escuchas). El bullerengue es un canto con vida. Un ritmo que, en la vida y obra de Eulalia Gonzales, Ceferina Banquez, Pabla Flórez, María de la Cruz Orozco y otros cientos de cantautores y agrupaciones jóvenes, muestra que se mantiene en «pie de lucha”.
“El bullerengue grande de Urabá’
«Se puede afirmar que una primera fase en el recorrido histórico de esta manifestación, inicia con su llegada a la zona de Urabá a partir del siglo XVIII, producto de la relación comercial y cultural que se estableció entre esta zona y Bolívar, al ser escala obligada para el comercio que venía de Cartagena y entraba por el río Atrato”. “En poblaciones como María la Baja (Bolívar), Puerto Escondido (Córdoba), Chigorodó, Arboletes y Necoclí (Antioquia), existió una gran comunicación entre los pueblos afrodescendientes del Canal del Dique (María la Baja, Rocha, San Pablo, Evitar, Mahates, Soplaviento), la bahía de Cartagena (Barú, Bocachica, Cartagena, la Boquilla y Pasacaballos) y el litoral de los departamentos de Sucre, Córdoba y Antioquia, con el desplazamiento de familias hacia el sur en busca de tierras para cultivo, quina y tagua que para inicios del siglo XX eran productos muy apreciados dentro de la economía extractiva de nuestro país”.

Teniendo la coherencia con los soportes históricos, tradicionales, bibliográficos, étnicos, territoriales, nos atrevemos a proponer de manera sólida y contundente que María La baja en el Departamento de Bolívar es Cuna del Bullerengue. María La Baja es Tierra Patrimonial. El Bullerengue cumple con primicias para ser Patrimonio Inmaterial Nacional, de Bolívar y de María La Baja.
*Gustavo Cabarcas Montes/ Gestor Cultural-Corporación Buen Vivir
Referencias
1- Guillermo Valencia
2- Edgard Benítez
3- Everlides Contreras
4- Gustavo Acuña
5- Alberto Escobar
6- Lina Silva
7- Rubén Álvarez
8- Gustavo Teherán

