
La medida de los días
No cabe en el amplio ramaje que hemos construido para espantar al tiempo
A veces sentimos que las horas se han pasado
sin esperar a que la ensoñación de nuestra infancia termine
Y salimos a contar nubes
Y si no están contamos el vacío que dejan

Nos imaginamos eternos
suspendidos en el aire
haciendo parte de las estrellas
Por un instante abrimos los ojos
Y quedamos atrapados en la noche del mundo
sintiéndonos pequeños otra vez
Desde la distancia
Avril le grita al cielo que aún le duele no poder volar

Al otro lado de la casa
En el silencio de nuestro cuarto
La sigo esperando para jugar por última vez antes de que amanezca



Bellísimo el poema de Santiago para su hermana Avril.
Bello,bello!!