"Rafael Núñez Moledo nació en Cartagena el 28 de septiembre de 1825 y murió también en su terruño el 18 de septiembre de 1894, convertido en una leyenda del ejercicio de la política y el poder. Este miércoles 18 de septiembre de 2024, entonces, se conmemoran 130 años del fallecimiento del Pensador del Cabrero, cuatro veces presidente de la Nación e inspirador de la Constitución de 1886, vigente por más de un siglo".
Eduardo García Martínez

Animal político por naturaleza, diplomático, poeta, periodista, abogado, docente universitario, gobernante, Rafael Núñez Moledo tuvo tiempo también para participar en una guerra civil, la de Los Supremos, cuando tenía 15 años.

La vida de este hombre nacido en Cartagena en 1825 está marcada por la necesidad de trascender en cada uno de sus actos y aunque historiadores, investigadores y analistas lo han indagado hasta el exceso, no se han puesto de acuerdo para entender sus actitudes políticas más controversiales. Algunos lo califican como simple traidor a las ideas liberales que lo acompañaron buena parte de su vida, mientras otros lo tildan de pragmático que supo entender como el que más la realidad de su patria en un momento de la historia que reclamaba astucia política para llevarla por los mejores senderos. Sus ideas de avanzada quedaron demostradas desde temprano, cuando desde el Congreso de la República al que llegó en representación del Estado Soberano de Panamá, abogó por la separación clara y definitiva de la iglesia y el Estado, las libertades individuales y el voto popular para elegir a los gobernantes. Entonces era un liberal radical.

Rafael Núñez Moledo, estudio bachillerato y Leyes en el Colegio Nacional de Cartagena, convertido después en Universidad de Cartagena, donde también fue docente y luego rector

Núñez se opuso con rigor a las llamadas libertades absolutas y contradijo el federalismo al ligarlo a la posibilidad de generar mayor anarquía en una nación asfixiada por las guerras civiles. Para ello utilizó su pluma, sus dotes de gran orador y la negociación política.

Núñez estudio bachillerato y Leyes en el Colegio Nacional de Cartagena, convertido después en Universidad de Cartagena, donde también fue docente y luego rector por espacio de un año, a mediados del convulsionado siglo XIX.

Aunque es clara la lucha política que desplegó Núñez en la capital de la nación, ya desde Cartagena había participado en agudas controversias alrededor de otros temas igualmente álgidos y de gran significado para la sociedad de entonces. De acuerdo con tres investigadoras de la Universidad de Cartagena, Dora Piñeres de la Ossa, Estela Simancas Mendoza y Rita Sierra Merlano, Núñez jugó un papel preponderante en el debate sobre la educación que se debía establecer como fundamento esencial en la formación del país que se estaba cuajando. Y lo hizo desde la Universidad de Cartagena.

Ese debate tenía que ver con una propuesta de reforma universitaria impulsada por el liberalismo, que suprimía los títulos universitarios y las mismas universidades, para en su lugar dar vida a los Colegios Nacionales. Se buscaba materializar una educación libre en contraposición a lo que se consideraba educación de privilegios, que reclamaba los títulos universitarios para poder ejercer la Medicina y el Derecho.

En su trabajo El pensamiento educativo universitario de Rafael Núñez Moledo ante las políticas públicas de educación superior: centralización Vs descentralización universitaria 1850, a las tres docentes mencionadas les parece fundamental tomar como centro de análisis del pensamiento educativo universitario de Núñez, su reacción a dicha reforma. Porque la propuesta de centralización universitaria asumida por la historiografía de la educación universitaria en Colombia como una conquista del Movimiento Político Regenerador del cual fue parte y gestor Núñez Moledo, desconoce que ya en 1850 el mismo Núñez se había referido al asunto de la centralización universitaria desde Cartagena, como rector del Colegio Nacional de Cartagena (hoy Universidad de Cartagena), en reacción a la determinación de los liberales de delegar la administración y sostenimiento de los Colegios Nacionales a las Cámaras Provinciales. Para entonces Núñez tenía 25 años de edad, ya que había nacido el 28 de septiembre de 1825. En aquella época, sin embargo, se ejercían labores destacadas a edades muy tempranas. Tales los casos de José Fernández de Madrid y Manuel Rodríguez Torices, también cartageneros y próceres de la Independencia, quienes a los 20 y 21 años de edad, respectivamente, fundaron el primer periódico político de la Nueva Granada, El Argos Americano, un verdadero agitador de ideas, y eran además médicos y abogados.

José Fernández de Madrid
Manuel Rodríguez Torices

Cuatro veces presidente de la Nación, Núñez ha sido sin lugar a dudas uno de los más ilustras ciudadanos comprometidos con los idearios políticos. La Constitución de 1886, que reinó más de un siglo, nació de su inspiración al igual que el himno nacional de Colombia, que estuvo inicialmente dedicado a enaltecer la gesta libertaria de su ciudad, ocurrida a principios del decimonónico. Su estadía en Europa le abrió mucho más la mente sobre la diplomacia, la política y el poder. Fue presidente de /1880 a 1882/1882-1884/1884-1886/1892-1894/, aunque en el último período quien verdaderamente estuvo al mando fue el vicepresidente Miguel Antonio Caro.

Sin un solo sobresalto, Núñez fue capaz de pasar de ser un radical opositor a las relaciones estrechas de la iglesia y el Estado, a defensor sin medida de la unión de esas dos instancias. A tal punto, que fue artífice del Concordato con la Santa Sede en 1887, firmado por él como presidente y el papa León XIII por la iglesia católica, cuando su constitución del 86 tenía vigencia desde hacía un año.

Rafael Núñez amó entrañablemente a Cartagena, su arrulladora patria chica, desde donde gobernó al país en algunos períodos de su mandato presidencial. Vivió en una casona del sector El Cabrero con su esposa Soledad Román, también cartagenera. Esa morada se convirtió con el tiempo en la Casa Museo Rafael Núñez, donde se conservan muchos de sus manuscritos, libros, ensayos, fotografías y utensilios del hogar.

Doña Soledad Román, esposa de Rafael Núñez

Es destacable la relación de Núñez con la Universidad de Cartagena, que fue larga e interesante. En ella estudio su bachillerato y la carrera de Derecho, de donde egresó académica e intelectualmente preparado para dar forma al personaje que conocería la historia. No solo eso, porque también ejerció dos cátedras en la Escuela de Literatura y Filosofía que entonces funcionaban en la institución educativa, y finalmente ocupó la rectoría durante un año después de haber ejercido como gobernador.

Núñez sabía que en la educación estaba una de las claves fundamentales para formar la nueva sociedad, como lo habían entendido Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander, quienes a través de disposiciones políticas y legales crearon centros de formación y pensamiento en varias provincias de la Nueva Granada, entre ellas la Universidad del Magdalena e Istmo /1827/, de la que devino nuestra alma mater.

En 1851 Núñez ve en la reforma educativa amparada en la Ley No 2 de 1850, una buena oportunidad para abolir de manera definitiva las restricciones que había para adquirir conocimiento, lo que estimula la confrontación de ideas en las aulas. Su postura cambia cuando, como rector de la Universidad de Cartagena, toma distancia de la propuesta del gobierno de suprimir los títulos universitarios como requisito para el ejercicio de una profesión liberal. Su postura tiene que ver con la calidad de la educación al considerar que era posible impulsar las disciplinas técnicas y las ciencias útiles sin necesidad de suprimir los títulos de las profesiones liberales como la Medicina y el Derecho.

De ahí su argumento: “Yo propondría, como medio conciliatorio, el establecimiento de grados artísticos, a la manera de los académicos. Así se estimularían a la vez las artes y las ciencias sin que estas arrebataran los brazos de que necesitan”. La centralización universitaria de los gobiernos regeneradores, entonces, habría tenido su génesis en las tesis del Pensador del Cabrero, cuando andaba en sus 25 años.

La Casa Rafael Núñez y Soledad Román en el barrio El Cabrero