"Nuestro colaborador Oscar Arquez Van-Strahlen nos presenta hoy una muy interesante investigación sobre un personaje cosido de manera indisoluble a la historia de Mompox, pero nacido cartagenero, acérrimo defensor de la libertad y la dignidad humana. Un sacerdote extraordinario que engalana hoy las páginas de La Plaza. Conozcámoslo".
Oscar Arquez Van-Strahlen

En las sociedades existen nombres de hombres y mujeres que por su praxis social fueron determinantes en los procesos de construcción social, como nación y como estados, desde las diferentes misiones que en sus vidas les tocó desempeñar. Su accionar fue de tal importancia que sus nombres quedaron en la Historia y en la Memoria Histórica de los pueblos.

Unos son más recordados que otros y por ello más estudiados y por lo más estudiados, más recordados, al punto de estar presentes en las nominaciones de calles, plazas, puentes, aeropuertos, instituciones, proyectos, barrios y tantas otras construcciones sociales, mientras que otros solo han quedado en artículos o libros que narran sus biografías, elaborados por historiadores, de tal manera que sus vidas y biografías solo están presentes en escasos círculos de intelectuales y académicos o de personas con alguna formación cultural que consideran importante saber cómo es que llegamos a ser lo que hoy somos y quienes contribuyeron a lograrlo.

Pero el ciudadano común y sobre todos los jóvenes y niños, no tienen la más mínima idea de esos personajes, porque a lo mucho, conocen y recuerdan por la memoria familiar hasta el nombre de sus abuelos. De ahí hacia atrás, la genealogía se pierde.

En todas las sociedades ha habido hombres y mujeres, que como dije, han trascendido y viven en el presente, unos más “vivos” que otros. Me propongo en una serie que inicio con estas notas, traer a nuestro presente algunos de esos personajes que están en los archivos y libros de historia, pero no en la memoria colectiva de los momposinos, sobre todos ciudadanos del común, niños y jóvenes como dijimos. Hacerlos visibles, mostrarlos en toda su grandeza, por lo que lograron y de esta manera narrar Historias de Vida que develen maneras de ser y de vivir y las características de las sociedades de su tiempo, para así contribuir a construir más y mejor la memoria histórica de los momposinos.

Pintura de Juan Fernández de Sotomayor y Picón, autoría: Taller colonial fundado por Baltasar Figueroa, el Viejo, donde pintaron su hijo Gaspar y su nieto Baltasar Vargas de Figueroa

Nuestro personaje para este artículo es el sacerdote JUAN FERNÁNDEZ DE SOTOMAYOR Y PICÓN. ¿Cómo saber de la vida y obra de alguien que vivió hace dos siglos y medio? ¿Cómo era esa sociedad donde vino al mundo, vivió, murió y dejó un legado? Para ello hay que acudir a las fuentes históricas documentales, primarias y secundarias, en archivos y bibliotecas. Sobre el Doctor Juan Fernández de Sotomayor y Picón se ha hecho algunas investigaciones en el marco del proceso de la independencia y de formación de la república de finales del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX, así como estudios de la iglesia y de la educación en Colombia, a los que hemos acudido para elaborar estas notas.

Uno de los textos de mayor información es el del profesor Javier Ocampo López

Uno de los textos de mayor información es el del profesor Javier Ocampo López, titulado EL CURA JUAN FERNÁNDEZ DE SOTOMAYOR Y PICÓN y los Catecismos de la Independencia, publicado por la Universidad del Rosario, Bogotá, 2010, con una extensa bibliografía anexa que aporta muchos conocimientos sobre el tiempo histórico y su participación en él, del personaje estudiado.

Nació JUAN FERNÁNDEZ DE SOTOMAYOR Y PICÓN en Cartagena de Indias, a la una y media de la tarde del 2 de noviembre de 1777 y fue bautizado por el Presbítero Anselmo José de Fraga, con el nombre de Juan José Antonio, hijo legítimo de Don Marcos Fernández de Sotomayor y Doña María Anselma Picón. Sus abuelos paternos Miguel Fernández de Sotomayor y Doña Josefa de Benedetti y los abuelos maternos Don Juan Picón y Doña Josefa Márquez. (Ver de Pastor Restrepo Lince Genealogías de Cartagena de Indias y de Gabriel Jiménez Molinares Linajes cartageneros). Su pariente el cura de Fraga, quien lo bautizó, lo inicia en los estudios eclesiásticos, misión a la que se dedicaría junto a la educación durante toda su vida.

Imagen antigua del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario
Parte de un documento de estudios

Sus estudios primarios los cursó en el Colegio Seminario de San Carlos, los secundarios en el Colegio de San Bartolomé y los universitarios en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario. Estudió Derecho Civil y Canónico, Teología Dogmática y Moral, bajo la dirección de sus profesores Camilo Torres, Tomás Tenorio y el Pbro. Fernando Caicedo y Flórez. El Obispo Jerónimo Gómez de Liñán lo ordenó sacerdote en Cartagena el 16 de enero de 1801. Representó a Mompox y Cartagena en varias instancias del poder político en los ‘primeros años de formación de la República. Sus escritos fueron quemados públicamente y para salvarse tuvo que huir a Jamaica. Fue nombrado Rector del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario el 19 de diciembre de 1825, centro académico al que dedicó gran parte de su vida académica. Volvió a Cartagena como Obispo después de haber estado en la Convención de Ocaña y en el Congreso Nacional. Murió en su ciudad natal el 19 de marzo de 1849

Su vida esta signada por su consecuente posición en favor de la dignidad humana, expresada en todos sus escritos, donde resalta el valor de los derechos y la libertad. Para la Historia, nos dejó el Cura Sotomayor valiosos documentos entre los que resalto los siguientes: 1. Catecismo o Instrucción popular. 2. Respuesta al manifiesto del Cura de Manta Dr. Eguiguerrero. 3. Alocución dirigida a los cursantes que en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario asisten a las Lecciones de Fundamento. 4. Sermón que en la solemne festividad del 20 de julio aniversario de la libertad de la Nueva granada predicó en la Santa Iglesia Metropolitana de Santafé.

Con este marco conceptual, quiero resaltar la posición política del Cura Fernández de Sotomayor en favor de la causa de la revolución por la independencia, en particular su papel desempeñado en Santa Cruz de Mompox, donde desempeñó sus funciones desde el 1 de mayo de 1804 hasta el 6 de marzo de 1815 y seis años después, desde el 1 de agosto de 1821 hasta el 6 de diciembre de 1822, con una cobertura bastante amplia. Compartir las ideas de la Ilustración, fue motivo para que Pedro Martínez de Pinillos y Eloy de Valenzuela, lo hubieran considerado para Rector del Colegio Universidad de san Pedro Apóstol, que iniciaría labores un 29 de agosto de 1809, en donde desde las cátedras de Latín, Teología y Filosofía, contribuyó a la formación de la pléyade de momposinos que hicieron posible el 6 de agosto de 1810..

El Cura Sotomayor, junto con Caviedes, José María Salazar, los hermanos Vicente Celedonio, German y Gabriel Gutiérrez de Piñeres, Pantaleón Germán Ribón, Juan B. Del Corral, Nicolás Valest, Salvador Rizzo y muchos otros, fueron actores y líderes determinantes en la independencia absoluta de Mompox del dominio colonial, decretada el 6 de agosto de 1810. El 7 de agosto el Cura Sotomayor cantó Te Deum de Acción de Gracias y el 9 ante requerimiento de quien respondería por el pueblo de Mompox, el Cura exclamó con “vehemencia patriótica”. “Yo,….yo respondo por el pueblo de Mompox, como que el mejor que nadie conoce el virtuosos corazón de mis feligreses” Virtudes que reafirmaría en su declaración sobre la hospitalidad de los momposinos: “Entre las virtudes que recomiendan aquel pueblo, es una de ellas la hospitalidad. Las tropas de la República que han transitado frecuentemente por él han experimentado la mejor acogida hasta en la pobre choza del menesteroso. Estos son los únicos pergaminos que allí se han visto y en verdad que son los más dignos de ser considerados, como lo han sido en todo tiempo. Por lo demás, es preciso decir, no solo los ricos d Mompox han hecho largas erogaciones ha beneficio del culto divino, sino que hasta los pobres han partido, su muy escaso pan para embellecer los templos.”

Los hermanos Vicente Celedonio, German y Gabriel Gutiérrez de Piñeres

Entre 1810 y 1815 adhirió a la corriente política que, en el Estado de Cartagena de Indias, acogió las tesis del federalismo en el Congreso de las Provincias Unidas de la Nueva Granada. El 19 de octubre de 1813 predicó un sermón en Mompox, reiterando su convicción en favor de la justicia, los derechos y la libertad, hecho que lo puso en la mira de la Inquisición y de Pablo Morillo. Siempre en favor de los sagrados principios de los derechos, la libertad y la dignidad humanas, el Cura Sotomayor vivió consecuente con sus principios y preció por sus ideales.

Pero es sin duda la publicación de su CATECISMO O INSTRUCCIÓN POPULAR, la cima de la militancia política en contra de un régimen que consideraba, excluyente, injusto y opresor. Este importante documento aparece en su carátula como CATECISMO O INSTRUCCIÓN POPULAR POR EL C Dr. JUAN FERNÁNDEZ DE SOTOMAYOR Cura Rector y Vicario Juez Eclesiástico de la Valerosa Ciudad de Mompox. Cartagena de Indias en la Imprenta del Gobierno. Por el C. Manuel González y Pujol. Año de 1814.
En el prólogo de este trascendental documento el Cura Sotomayor expresa:
“El fundamento de la grande esperanza de dominarnos, que aún no han podido nuestros enemigos, es la ignorancia. Un hombre que desconoce sus derechos, jamás podrá defenderlos. Si desde los primeros días de nuestra independencia nos hubiésemos ocupado de instruir a los pueblos, el Estado contaría ciertamente con otra fuerza…….”

En la parte final de este prólogo se afirma lo siguiente:
“Por último permítaseme recomendar a los Párrocos este Catecismo. Si; a nosotros toca, venerables hermanos, en defensa dela religión santa de que somos ministros, extirpar de una vez el error que tanto la injuria y degrada. Error que hace a una religión de amor y caridad, cómplice en las crueldades y asesinatos, de una conquista bárbara y feroz. Nosotros llenaremos dignamente nuestro ministerio toda la vez que declarándonos enemigos de la tiranía, que nos ha hecho gemir tres siglos hagamos conocer a los pueblos la justicia de nuestra resolución, los bienes consiguientes a ella y el bien de su defensa para asegurarlos perpetuamente. Que el imperio de la tiranía caiga por los mismos medios que se levantó entre nosotros. Y el abuso y profanación sacrílega de algunos sacerdotes que la predicaron, suceda en desagravio de la religión, el verdadero zelo, que debe devorarnos por sus intereses y los de la Patria”.

Todo el cuerpo doctrinario del CATECISMO, es una “Lección”, como textualmente aparece de derechos y justicia. Refuta que a nombre de la donación de Alejandro VI del continente americano a los Reyes Católicos, la conquista de los pueblos indígenas y la propagación de la religión católica, se haya implantado un régimen basado en la opresión y explotación. Establece como una superioridad en la fuerza, “nos ha tenido oprimidos y porque la ignorancia en que los pueblos han sido mantenidos acerca de sus derechos habría hecho valer como un delito lo que en sí era una virtud…”

Con firmeza afirmó que “los americanos no somos vasallos, que nunca lo hemos sido y que los españoles nos habían visto como hombres de otra especie, inferiores a ellos, nacidos para obedecer y ser mandados, como si fuésemos un rebaño de bestias. Que son y han sido en todo tiempo hombres libres, iguales a los españoles, franceses, ingleses, romanos y cuantas naciones hay y ha habido o haber pueda en el mundo y que por lo mismo ningún hombre ni nación alguna tiene el menor título a mandarnos, ni a exigir de nosotros obediencia sin nuestro expreso general consentimiento. ”

Imagen de Juan Fernández de Sotomayor y Picón

Consideró en este documento el Cura Sotomayor, que “el conocimiento y aprecio de los derechos del hombre y el odio consiguiente de la opresión y de la tiranía son inseparables de la ilustración pública…, porque el fundamento de la grande esperanza de dominarnos que aún o han perdido nuestros enemigos, es la ignorancia…, porque un hombre que desconoce sus derechos jamás podrá defenderlos.”. Y remata afirmando contundentemente que “ La constitución quiere que uno de los objetos de la enseñanza sean los derechos y deberes ciudadanos”

En una respuesta a una pregunta que pone sobre el tema reconoce claramente el derecho de rebelión y de resistir cumpliendo la “ley natural que faculta a todo hombre de oponer la fuerza a la fuerza, con el interés de conservar la vida, la libertad y la propiedad individual” y en apoyo a sus afirmaciones dijo que nada de lo que afirma son exageraciones y que quienes conocen la Historia de América, así lo confirmarán

En la Oración que pronunció el Cura Fernández de Sotomayor, el 27 de julio de 1825, en la Catedral Metropolitana de Bogotá como homenaje y reconocimiento a los héroes de las batallas de Junín y Ayacucho, reafirma la justeza de su lucha. Y su vida académica en el Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, como su membresía en la Masonería, como que perteneció junto con otros patriotas cartageneros y momposinos, a la primera Logia que se fundó en la Nueva Granada, en Cartagena en 1808, que tenía carta patente expedida por la Gran Logia Provincial de Jamaica con sede en Kingston, de la obediencia de la Gran Logia Unida de Inglaterra con sede en Londres. Más elementos que muestran su compromiso con la causa de la independencia y la libertad de América.

No se trata de mirar la sociedad de finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, con los valores y conceptos de los tiempos actuales. Es mirar la dimensión de hacerlo con la mirada de un hombre que está inmerso en los acontecimientos y lo hace desde su posición religiosa. Otros sacerdotes participaban de estas ideas y convicciones. Francisco de Vitoria, Miguel Hidalgo, Andrés Rosillo, entre otros, dejaron sus testimonios sobre una iglesia comprometida con las causas de los más pobres y con la lucha por los derechos, la justicia, las libertades y la inclusión. Junto con Juan Marimon y Manuel Benito Revollo, fue acusado por el Santo Oficio de la Inquisición por publicar papeles sediciosos y subversivos e ir contra el Papa y el Rey de España.

Francisco de Vitoria, Miguel Hidalgo, Andrés Rosillo, entre otros sacerdotes que participaban de las ideas y convicciones de la posición religiosa de Juan Fernández de Sotomayor .

Muchos años después surgió a partir de la Encíclica Rerum Novarum y luego del Concilio Vaticano II, unas tesis que se conocieron como Doctrina Social de la Iglesia, que se aplicaron en las Conferencias del Episcopado Latinoamericano de Medellín y Puebla y que dieron origen a una línea de pensamiento que se denominó Teología de la Liberación. Más recientemente surge un hombre llamado Jorge Bergolio, que llega a ser el Papa Francisco, con unas propuestas que dejaron en la Humanidad, la esperanza de una iglesia en favor de los excluidos, escritas entre otras encíclicas en Laudato Si y Fratelli Tuti.

Siguiendo con la pregunta de qué tanto de nuestro pasado está en nuestro presente, seguro que algo del Cura Revolucionario de Mompox, Juan Fernández de Sotomayor y Picón, podríamos encontrar. Y no son anacronismos históricos, son historias de larga duración. Un hombre religioso y una época marcada por una revolución que produjo cambios en la estructura política de las que fueran dominios de España, lo traemos a este presente convulsionado por esa constante en la vida de los oprimidos y excluidos de encontrar mejores condiciones de vida sustentadas en la dignidad de todo ser humano.

Homenaje a Juan Fernández de Sotomayor y Picón como héroe de la Independencia, entre otros Personajes que que se distinguieron en las jornadas del 20 de julio de 1810