
El mundo conoció a esta mujer por los logros de su esposo Gabriel García Márquez, en el campo de la literatura universal, en tanto su inmensa creación literaria lo llevó a la cumbre de las letras y a adquirir el premio nobel de literatura en 1980. La vida y obra de García Márquez es hoy conocida mundialmente y escribir su biografía ha sido objeto de estudio de muchos investigadores en todo el planeta.
Muchas páginas se han llenado por sus reconocidos biógrafos, que entre otras cosas pudieron alcanzar notoriedad y reconocimiento, escarbando en la vida del connotado escritor. Sus novelas traducidas a muchas lenguas y su pensamiento político, son hoy estudiadas en muchas universidades y centros del pensamiento en todos los continentes. Toda su vida pública, inclusive la privada ha sido escudriñada, palpo a palmo, centímetro a centímetro, poro por poro, al punto que quizá hoy no exista faceta que no haya salido a la luz pública y sea de conocimiento de sus lectores.

No ha sido así con su esposa, compañera de viaje, apoyo fundamental, quien, sin ella, según lo afirmó el mismo García Márquez, no hubiese podido escribir su monumental obra literaria, especialmente la novela cumbre Cien Años de Soledad. Son bien conocidos por declaraciones del Nobel, de los avatares vividos en México y todos resueltos por su esposa durante los diez y ocho meses que empleó para escribir la Historia de Macondo.
Si no todas las referencias, si la gran mayoría, que se han hecho de Mercedes Barcha, está asociadas a su relación con García Márquez. Desde cuando la conoció muy joven en su Magangué natal cuando le dijo que se casaría con él hasta toda su vida pública y privadas cuando García Márquez es un reconocido escritor.

Mercedes Barcha, nació en Magangué, el 6 de noviembre de 1932. Esta población existió como antiguo puerto sobre el Rio Cauca y después sobre el llamado Brazo de Loba, el de mayor caudal de agua que con el de Mompox, forma la Isla de Mompox o Margarita. Y falleció en Ciudad de México el 15 de agosto del 2020. Su infancia y juventud transcurrió en unos espacios geográficos, marcado por el agua, conocidos como la Depresión Momposina y La Mojana, en las poblaciones de Sucre y la referida Magangué. Con García Márquez se conocieron en 1941, cuando tenía escaños nueve años y se casaron en 1958 en Barranquilla. Esa niñez y juventud marcada por la influencia de los ríos Magdalena, Cauca y San Jorge, le servirían de fundamentos años después cuando en el Colegio Corazón de Jesús, escribiera un artículo en el periódico Ecos del Pinillos de reconocido otrora Colegio Universidad de San Pedro Apóstol de Mompox.

La ciudad de Mompox, otrora importante centro comercial en la época de la colonia, como obligado puerto en la navegación por el Rio Magdalena entre Cartagena y Santa Fe, a pesar de su aislamiento geográfico, por el decaimiento del rio en el llamado Brazo de Mompox, siguió conservando su importancia en el campo de la educación que había adquirido desde la presencia de La Compañía de Jesús con su Colegio de San Carlos a finales del siglo XVII, la fundación del Colegio Universidad de San Pedro Apóstol, el 29 de agosto de 1809 y la fundación del Colegio del Sagrado Corazón de Jesús por la Comunidad de las Hermanas Franciscanas de María Auxiliadora, comunidad de religiosas fundada por la austriaca María Bernarda Butler; en noviembre de 1924. Esta hermandad de mujeres monjas o “madres”, como se les llamaba, habían llegado a Mompox en el año de 1895, a prestar sus servicios de atención en salud en el Hospital San Juan de Dios
Para esos tiempos, Mompox, había perdido su condición de ser un centro comercial de importancia, pero conservó su condición de ciudad educadora, a la que llegaron, al ahora llamado Colegio Pinillos y al Colegio Sagrado Corazón de Jesús, hombres y mujeres de toda la Región Caribe. De San Andrés Islas y Norte de Santander encontramos como estudiantes del Pinillos de Mompox, nombres como Rosales Hooker y Guillermo Quintero Calderón, respectivamente. Este último tuvo una reconocida carrera política y militar y llegó a ocupar la Presidencia de la República, en marzo de 1895, en remplazo momentáneo de Miguel Antonio Caro, en el que se conoció como “El Gobierno de los Cinco Días”.

Por esa condición de ciudad educadora, llega Mercedes a Mompox a cursar primero y segundo de bachillerato en el referido Colegio del Sagrado Corazón de Jesús de Mompox, como tantas otras niñas y jóvenes de la ciudad y la región que eran confiadas en su condición de “internas” a una educación religiosa. Para esos tiempos no existía la educación mixta de hoy y hombres y mujeres, se educaban y formaban por separado, en instituciones educativas, ya masculinas o femeninas.
En el archivo del Colegio se encuentra información sobre los estudios de Mercedes en los años de 1947 y 1948. En 1947, cursó primer año de bachillerato y fueron sus compañeras; Nidia Cabeza, Antonia Álvarez, Elia Alvarado, Graciela Alvarado, Amira Arquez, Mercedes Barcha aparece en el numeral quinto, porque la primera de la lista no fue numerada, Beatriz Bustamante, Silvia Camargo, Pabla Cárcamo, Asunción Escorcia, Terecita (sic) Fraija, Griseldina Fonseca, Eugenia Gamboa, Sofía Londoño, María Mattos, Edel Martínez, Alfonsina Morales, Graciela Noguera, Concepción Niño, Policarpa Oliveros, Cenia Padilla, Amelia Palomino, Alicia Pacheco, Cecilia Posada, Nancy Serrano, Ayda Uribe, Rosalba Villalba, María Villarreal, Josefina Van-Strahlen, Clara Zuluaga y Olga Zirene.

En otros folios de ese archivo, aparecen las siguientes asignaturas, Religión, Aritmética, Castellano, Inglés, C. Naturales, Geografía, Historia. Cada materia muestra la calificación de tres exámenes rendidos a lo largo del año escolar. Las calificaciones de Mercedes Barcha, fueron las siguiente: Religión: 5 – 4,5 – 4. Aritmética: 3,6 – 3,8 -3,7. Castellano: 2,8 -3,5 – 4. Inglés: 4,2 – 4 – 4,8. C. Naturales: 2,4 – 4,8 – 4,5. Geografía: 1.8 – 2. – 2,5. Historia: 3,5 – 3,3 – 3,2. Se evidencia una reprobación en la asignatura de Geografía. Y un buen rendimiento en otras asignaturas como inglés y religión.
Para el año de 1.948 el curso primero de bachillerato registró diez y nueve alumnas, que son las siguientes: Elia Alvarado, Judith Avendaño, Beleño Leocadia, Borja Luciana, Camargo Edith, que aparece sin calificaciones y con solo la del primer examen de Geografía, Leonor Duarte, Griseldina Fonseca, ( quien también aparece en el anterior curso), Yolanda Julio, le faltan algunas calificaciones, Carmen Herrera, sin algunas calificaciones, Agustina León, Aracely Reyes, sin algunas calificaciones, Rosa Olivero, sin algunas calificaciones, Lucila Terán, Alicia Toscano, le falta la calificación del primer examen de Religión, Ana Felicia Trespalacios, Catalina Villarreal, Margot Villareal, Rosalba Villalba. No aparece información del por qué en este curso hubo menos alumnas para primero en ese año y algunas sin calificaciones en varias o todas las asignaturas.

En el segundo curso de bachillerato del año de 1948, aparecen las siguientes alumnas: Amira Arquez, Mercedes Barcha, Caridad Bayter, Beatriz Bustamante, Silvia Camargo, Pabla Cárcamo, Asunción Escorcia, Teresa Fraija.
Es necesario resaltar y traer al tiempo presente las condiciones académicas, de los estudiantes de esos años, cuando se es capaz de escribir de la manera en que los jóvenes lo hacían en el periódico Ecos del Pinillos y en particular, el artículo que escribió Mercedes Barcha, en el referido periódico. En ese periódico junto a Mercedes están las fotos de los estudiantes pinillistas, Luis Eduardo Montoya, de cuarto año de bachillerato; Sabas Guzmán G de quinto año de bachillerato y Saleh José María Villamil de sexto año de bachillerato, como redactores del periódico.

En efecto Mercedes Barcha escribió en ese periódico Ecos del Pinillos, un artículo, que aparece titulado como “Importancia del RIO MAGDALENA Tema de geografía premiado en el concurso del 19 de octubre de 1947. Escribe MERCEDES BARCHA P. ( estudiante del primero del Colegio Sagrado Corazón de Jesús”. Resalto como para esos años en los colegios de Mompox, se celebraba los hechos ocurridos el 19 de octubre de 1812, demostrando el gran valor que ha tenido en esta ciudad sus referentes históricos y culturales. Una joven en la flor de su primavera de sus primeros quince años, ponía su atención en un tema que ha sido de principal preocupación para los colombianos.
En ese artículo al tiempo que reconoce con humildad considerar como “un átomo lo que mi pluma pueda escribir sobre esta larga y majestuosa corriente colombiana, que naciente en el sur del país en el Macizo Colombiano, se desliza con gran majestuosidad a todo lo largo del territorio, dando enorme importancia a la región central del país”. Sus reflexiones se profundizan al poner en valor el tema de: “Cuál ha sido, es y será la importancia de esta gran vía lo podemos apreciar al saber que en tiempos antiguos se navegaba en pequeñas embarcaciones construidas por los indios, a su antojo, a la que daban el nombre de balsas, canoas, champanes, barcazas, etc., embarcaciones estas que aún existen pero con el correr del tiempo y a medida que el mundo ha ido evolucionando en aras del progreso, han quedado relegadas a un plano secundario, merced a que hoy día, el hombre intrépido y ambicioso emprendedor, cuenta con magníficos elementos de navegación no solo fluvial sino marítimos con los que hácese fácil la comunicación”….

Mercedes considera el Magdalena, como el “RIO MADRE de nuestra Patria”, un baluarte de la economía colombiana que baña diez departamentos, antes de llegar a su desembocadura, al que considera “merced a la grande y colosal obra que hace de Barranquilla, un puerto marítimo en el océano Atlántico”- Se hace referencia a las obras realizadas en Bocas de Ceniza, que permitieron que barcos de navegación marítima pudieran llegar hasta la ciudad.
Hace referencia a lo que otros escritores han manifestado sobre “la sublime belleza de este precioso tesoro colombiano…dedicando el exquisito numen de sus versos y escritos a este inapreciable cofre del seno maternal de nuestra gloriosa patria”. Al finalizar hace referencia a “Venero de Leiva y Juan Bautista Elbers, nombres que tan orgullosamente portan las preciosas páginas de nuestra historia, ya que inmensos e innegables fueron los servicios que ellos prestaron a nuestro río Magdalena”. Este artículo y ese periódico, demuestran el tipo de educación y formación que se impartía en el Mompox de mediados del siglo anterior, la calidad académica de los jóvenes de esos tiempos y nos convoca a considerar esos hechos como centros de la circunferencia que al ir ampliando sju radio permiten conocer todo el círculo de una sociedad en todas sus dimensiones, en este caso su educación.
Ante el hecho que no exista evidencia documental de que Gabriel García Márquez, hubiese estado en algún momento en Mompox y ante el significativo conocimiento, que el Nobel, tuvo de la ciudad, expresado en muchas de sus obras, como lo demuestra la investigación de Ernesto H. Jaramillo Silva, en su libro Gabonadas….. desde “Los Tinterillos de Mompox”, referidos en Los Funerales de la Mamá Grande hasta la ya famosa respuesta de Simón Bolívar a José Palacios, de “Mompox no existe, a veces soñamos con ella”, con la referencia de su ayudante de que si existe y que se observa la Torre de Santa Bárbara; permite establecer de mucha información de primera mano le llego a García Márquez y allí están sus amigos momposinos Mario Alario Di Filippo y Carlos Alemán Zabaleta y su esposa, para proporcionarla, más allá de lo investigado en libros o periódicos, quienes si conocían a Mompox, en los corredores y zaguanes de sus casas, en las calles y plazas de su urbanismo, pero sobre todo en su historia, cultura e idiosincrasia, conocida por sus estudios y el contacto directo con sus gentes.

De pie María Bernarda Palomino , Secretaria de Cultura, Nubia Quevedo Alcaldesa y Enrique Cabrales Rives
Mercedes Barcha regresó a Mompox en el mes de octubre de 2017. Vino en compañía de sus amigos, el momposino Manuel Domingo Rojas y su esposa Piedad Román. En Mompox fue recibida por Nubia Quevedo, alcaldesa en ese entonces, la titular de la Secretaría de Cultura, María Bernarda Palomino y por Betty Sinning, Enrique Cabrales Rives y Ernesto H. Jaramillo Silva.- Este último le hizo entrega de su libro sobre García Márquez y Mompox, una muy completa investigación sobre la presencia de la ciudad en la obra literaria del Nobel.
Estuvo en el Colegio Sagrado Corazón de Jesús, setenta años después, encontrándose con sus recuerdos y nostalgias de sus años juveniles y con ese testimonio de su escrito sobre el Rio Magdalena y los registros de calificaciones, suyas y de quienes fueron sus compañeras. Conversó con la Hermana Directora y con algunos alumnos y según nos informó el profesor Fabio Buelvas Lidueña, Coordinador del Colegio, quien estuvo presente en su visita, una lágrima se deslizó por su mejilla, como muestra de sentimientos encontrados entre la emoción y la nostalgia. La vida le dio ese tiempo y oportunidad para volver a una ciudad que tanto le debió significar, recorrer sus calles y plazas, volver a sus zaguanes y corredores y volver a sentirse esa joven, que en ese momento no se imaginó de la trascendencia que tendría su existencia.

Estas MICROHISTARIAS, escondidas en lo que Fals Borda denominó “Archivos de Baúl”, nos permiten ir de lo particular a lo general y en este caso evaluar la importancia de Mompox como una ciudad educadora que recibía jóvenes de diferentes lugares de la Región Caribe y el país. De casos particulares ampliamos el horizonte de miras y observamos espacios y tiempos en esa complejidad que es la existencia social.

