"El Colegio Pinillos de Mompox es una de las instituciones emblemáticas de la educación en la región Caribe. Más de 200 años de historia y miles de egresados dan cuenta de su importancia. El investigador Oscar Arquez Vanstrahlen nos recrea esa historia"

NOTAS PARA UNA HISTORIA DE LA EDUCACIÓN EN EL CARIBE COLOMBIANO
PEDRO MARTÍNEZ DE PINILLOS UN ILUSTRADO EN MOMPOX EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVIII Y COMIEZOS DEL XIX.

Oscar Arquez Vanstrahlen

El 22 de mayo de 1809 fallecía en Cartagena de Indias Pedro Martínez de Pinillos y Nájera. A mi juicio uno de los hombres con mayor trascendencia entre quienes han residido en Santa Cruz de Mompox, por la importancia de las obras que realizó y su permanencia en el tiempo. Había nacido en España en la villa de Torrecilla de Los Cameros, Obispado de Calahorra, en la antigua Provincia de Burgos, hoy La Rioja, un 18 de enero de 1748, en el hogar formado por Don Diego Martínez de Pinillos y Doña Isabel de Nájera.

Desde muy joven, a la edad de veinte años, sale de su natal España hacia América. Su visión del mundo y de la sociedad, lo condujeron hacia las actividades del comercio a las que se dedicó durante toda su vida. Después de algunos fracasos económicos por la región de Tolú, Sabanas y Ayapel, decide instalarse en Mompox hacia 1769. En 1775 se casa con su prima Manuela Tomasa de Nájera, funda su hogar y se dedica a sus actividades comerciales y en ocasiones a la función pública.

Pedro Martínez de Pinillos y Nájera

Mompox era para la segunda mitad del siglo XVIII, una ciudad muy importante en el Nuevo Reino de Granada, por su condición de puerto sobre el Rio Magdalena, que la convertía en escala obligada en el transporte de los champanes que subían el rio desde Cartagena hacia Honda, Santa Fe de Bogotá y el interior del Nuevo Reino de Granada. Esa posición geográfica de Mompox, le permitió que floreciera en su seno una clase de comerciantes, que con las prácticas del contrabando, acumularan importantes fortunas, que ligadas a la explotación de la gran hacienda ganadera y a la minería del oro, constituirían un hito en la historia económica de la ciudad.

A Mompox llegaban los denominados productos de la tierra y los que venían de Europa, no solo por la ruta legal del Rio Magdalena, sino por las ilegales que comunicaban el nordeste antioqueño, con sus minas de oro de Remedios, El Bagre, Guamocó y Zaragoza, con Valencia de Jesús, Valledupar y Riohacha, por el denominado Camino de Jerusalén y de ahí a Jamaica, la Antillas Holandesas y por supuesto a Inglaterra. A ese grupo de comerciantes pertenecía Pinillos con su visión del mundo que se amparaba en las visiones de las revoluciones europeas y americana de la época y de los postulados de La Modernidad y de la Ilustración. Para Pinillos la importancia que tiene el dinero constituido en capital una vez que con él se adquieren mercancías, que se venden a un precio superior al de compra, en la clásica formula Dinero-Mercancía-Dinero, en la génesis de la formación del capitalismo fue su ideal económico y nunca la visión del propietario de tierras que desarrollaría las haciendas en la región.

Antigua y nueva edificación del Colegio Pinillos

El 17 de febrero de 1780, recibió Pinillos el certificado de hidalguía y el Consejo de Indias lo hizo saber el 15 de febrero de 1781. Durante las guerras que sostuvo España con Inglaterra donó importante suma de dinero por valor de cinco mil peros en favor del monarca por el cual recibió expreso reconocimiento por parte del rey. Cuando Napoleón Bonaparte invadió a España hizo una donación al rey de veintidós mil pesos. En Mompox, donó Pinillos, junto con su esposa, en favor del Santísimo Sacramento, seis casas de material, cuyo producto de alquiler, de doscientos pesos anuales, costera misas cantadas. También contribuyó para la reedificación del templo de santa Bárbara y donó cien pesos para la construcción de su torre. Favoreció económicamente la Hospital de San Juan de Dios de Mompox y destinó pagar diez pesos a un religioso que atendiera espiritualmente a los enfermos. Repartía todos los sábados limosna a los mendigos en la puerta de su casa del Te Deum, enviaba recursos a sus paisanos de su natal Torrecilla de Cameros y contribuyó cuando el terremoto de Honda en 1804. De igual manera ocupó Pinillos los cargos más importantes en la función pública en Mompox y donó valiosos y bellos objetos para el culto religioso católico, como el tabernáculo de plata, coronas, custodias y rosarios en oro, plata y rubíes. En el año de 1793 ante los incendios que devastaron muchas casas en Mompox, socorrió con una limosna a todos los que habían sufrido en esta calamidad. Fue miembro del Consulado de Cartagena y a pesar de las contradicciones que tuvo con su presidente Gonzalo José de Hoyos, colaboró en esta institución que se formó en Mompox en 1784, para desarrollar la industria agropecuaria. Por otra parte, se encontraba Pinillos ligado a lo más representativo de la sociedad Momposina de la época. Su esposa Manuela Tomasa de Nájera era prima de Pantaleón Germán Ribón, prócer de la independencia fusilado por Pablo Morillo el 24 de febrero de 1816. Su esposa estaba emparentada con María Ignacia Vázquez de Mondragón la esposa de Vicente Celedonio Gutiérrez de Piñeres, que falleció junto a su familia en la Masacre de la Casa Fuerte de Barcelona, Venezuela el 7 de abril de 1817.

Fueron muchas más las obras piadosas que Pedro Martínez de Pinillos, junto con su esposa, hacían en Mompox; pero indudablemente la más importante por su impacto y transcendencia en la sociedad momposina fue la fundación del Colegio Universidad de San Pedro Apóstol que después de más de dos siglos de existencia sigue prestando educación y formación a la niños y juventud momposina. Así como Pinillos tenía claro el papel determinante del comercio en la actividad económica de una sociedad, para él la EDUCACIÓN, era determinante por lo que se esforzó por hacer realidad lo que sería su mayor aporte a Mompox y a nuestro país.

En el deseo de hacer realidad su proyecto educativo, Pinillos elevó solicitud al Rey de España, el 3 de agosto de 1803, quien respondió afirmativamente a través de la Cédula Real del 10 de noviembre de 1804, “ por la cual el rey Carlos IV participa al virrey de Santa Fe el haberse aprobado la Fundación del Colegio Universidad de San Pedro Apóstol de Mompox y otras obras pías fundadas por Don Pedro Martínez de Pinillos y su esposa Manuela Tomasa Nájera”.

Con dicha autorización Pinillos se da a la tarea de la organización jurídica para la fundación del Colegio. Para ello otorga en Mompox, el 27 de marzo de 1806, la “ Escritura de Fundación y Dotación del Colegio Universidad de San Pedro Apóstol de Mompox, otorgada por Don Pedro Martínez de Pinillos como Director de la Compañía Pinillos y Sobrinos.

Posteriormente en abril del mismo año, otorga otra Escritura en donde al tiempo que reconoce que tiene otorgado su Testamento desde el 28 de septiembre de 1798; manifiesta que ha otorgado otras tres Escrituras el 28 de mayo de 1801, la primera, el 27 de julio de 1802, la segunda y 13 de septiembre de 1802, , la tercera, para ordenar toda la organización financiera de la fundación y destinar por separado la suma de 5.000 pesos, para los gastos de funcionamiento del Colegio. Ya desde 1794 funda las escuelas de primeras letras en los barrios de San Francisco y Santa Bárbara y el 1801 compra a la Real Hacienda por valor de 3000 pesos el Convento de los Jesuitas, que Carlos III había expropiado en su orden de desamortización de bienes de manos muertas.

Resueltos los requisitos jurídicos, administrativos y financieros se concentra en el tema educativo y pedagógico el Plan de Estudios del Colegio y las maneras de adelantarlo. Para ello comisiona a Don Eloy Valenzuela el llamado Cura de Bucaramanga, quien había participado en la elaboración del Plan de Estudios de Francisco Moreno y Escandón, diseñado en el marco de las llamadas Reformas Borbónicas y se podía considerar el segundo a bordo de la Expedición Botánica. Una concepción ilustrada y de cierta manera moderna alimenta el pensamiento de Pinillos, que se ve reflejada en las CONSTITUCIONES DEL COLEGIO. Toda la organización del Colegio, desde el edificio, aposentos y oficinas, los empleados, el recibimiento de los colegiales, el traje y vestido de los colegiales, el alimento diario o pitanza, el plan de estudios y su distribución, los exámenes, los ejercicios de devoción, los delitos y las penas, los sirvientes y las constituciones generales, así lo demuestra.

En los Documentos para la Historia de la Educación en Colombia, Guillermo Hernández de Alba, afirma que “ el Plan de Estudios de Valenzuela señala inesperada cumbre en el lento progreso de las ideas, es un reto a lo tradicional y rutinario. De un golpe coloca al Nuevo Reino de Granada en el ritmo progresista de las ciencias y las artes, particularmente de la filosofía.” Una mirada a estas Constituciones, en los tiempos de hoy, nos darían elementos para pensar nuestro sistema educativo desde la perspectiva histórica y evaluar cuanto incidió esta manera de pensar y concebir la educación en las transformaciones que vivió nuestra ciudad y el país en las dos primeras décadas del siglo XIX.

El 29 de agosto de 1809, daba inicio sus labores el Colegio Universidad de San Pedro Apóstol, bajo la dirección del Rector Interino, José María Gutiérrez de Caviedes en tanto el titular Eloy Valenzuela, no se pudo posesionar y como profesores Juan Fernández de Sotomayor y Picón, Párroco de Mompox, José María Salazar, entre otros. Cabe anotar que fueron estos profesores quienes en alianza política con los comerciantes contrabandistas de Mompnx levantaron la consigna de Independencia Absoluta, el 6 de agosto de 1810. No sabríamos decir que posición habría asumido Pinillos en esa coyuntura política enfrentado a sus contradicciones internas derivadas de su concepción ilustrada y su fidelidad a su monarca tantas veces demostrada con apoyos económicos y reconocimiento al soberano; que se moría en Cartagena de Indias el 22 de marzo de 1809, cinco meses y nueve días antes de la inauguración del Colegio y un año largo del inicio de las decisiones independentistas.

El Colegio Universidad de San Pedro Apóstol, otorgó el grado de Bachiller en Filosofía, a Eugenio De La Torre y Corral, el 16 de enero de 1810, a Tomás Germán Ribón, también el grado de Bachiller en Filosofía, el 19 de enero de 1810. Posteriormente se otorgaron grados de Bachiller y Licenciado en Sagrada Teología y Sagrados Cánones a Juan Martínez, Ramón Martínez, Francisco Trespalacios, Juan José De León Vigil, José Antonio Dadín, Juan Nepomuceno Charneca, Juan José María Berástegui y Bernardo Pereira. Y según el historiador momposino, Pedro Salcedo Del Villar, a estos tres últimos se le otorgó el título de Doctor en Derecho Canónico.

Patio central del Colegio Pinillos

Dos aspectos muy importantes planteados en las CONSTITUCIONES DEL COLEGIO, fueron, el otorgar un premio económico a quien creara fórmulas, diseños y prácticas para mejorar las embarcaciones y las técnicas de navegación por el Rio Magdalena, que repercutiera en el desarrollo del comercio y la otra fue la elaboración de UN PLAN POLISTÁTICO Y CIRSCUNSTANCIADO DE LA VILLA, que entendido como lo que hoy se concibe como un Plan de Desarrollo, levantara toda la información demográfica sobre los habitantes, cuántos hombres, mujeres niños ancianos y la económica sobre profesión y oficios, así como el número de viviendas, cuantas de mampostería y cuántas de palma y bahareque y en general toda información que sirviera para planificar y ejecutar el desarrollo de la ciudad y la región. Se tomará información sobre el comportamiento de clima, sobre los consumos de los productos, sobre los cargamentos y embarcaciones que llegaran a la villa. Se hará también clasificación de flora y la fauna de la villa de acuerdo al sistema de clasificación de Linneo, que permita tener amplia información sobre los recursos de la región.

Se evidencia un sólido concepto de la importancia de la información y la estadística y su importancia en la planificación económica, pues “estos planes los desea el gobierno, como que son los auxilios con los que se pueden ver a lo lejos de estas remotas provincias y la balanza den la que se han de pesar su política, población, agricultura y comercio”.

Con toda claridad se establece en la Constituciones, que el colegio se asume como una empresa y que sus fondos se puedan manejar comercialmente, así como, que la conducta de los colegiales debe servir de ejemplo a los ciudadanos, porque de lo contario sería defectuosa su educación y en toda situación y momento y especialmente en guerra apoyar a la nación. Muchas ideas avanzadas para su tiempo se encuentran es esta Constituciones de Colegio Universidad de San Pedro Apóstol.

Fachada actual del Colegio Pinillos de Mompox

Una vez estalló la “Revolución de la Independencia” y con ella los enfrentamientos armados, el Colegio Universidad de San Pedro Apóstol de Mompox, cerró sus libros y sus aulas y se convirtió en cuartel, sus profesores y estudiantes se fueron a luchar por sus ideales de libertad, en donde muchos ofrendaron sus bienes y sus vidas, hasta que en 1823 llegó a Mompox el general Carlos Soublette quien se interesó en poner en marcha las ideas sobre educación del Plan de Estudios del General Santander y nombra como Rector en 1824 al sacerdote Luis José Serrano y Díaz, quien logró reabrir sus aulas y reinaugurar los estudios, el 28 de octubre de 1825, para no cerrarlas hasta el día de hoy. De esta manera Pedro Martínez de Pinillos y su esposa Manuela Tomasa Nájera, quedaron inmortalizados en Mompox y la región, en tanto dos de los tres colegios públicos que existen en la ciudad y una población a orillas del Brazo de Loba, llevan sus nombres y son muchos los momposinos y colombianos que pasaron por sus aulas