"Llegar a los 90 años conservando la misma voz que le conocieron en la adolescencia y que le sirvió para convertirse en la gran estrella de la canción en Cartagena, es casi un milagro. Cenelia Alcázar es eso, un verdadero prodigio"
Eduardo García Martínez

Cuando llegó, vestida de blanco como una gaviota, ya el restaurante Candé estaba colmado de sus amigos y periodistas que querían abrazarla y testimoniarle sus afectos. Los aplausos fueron incesantes y ella, siempre sonreída y con su cabello corto peinado hacia atrás, saludó uno a uno a los presentes agradeciendo de antemano por acompañarla en la celebración de sus 90 años. Entre ellos estaban Raimundo Angulo, Sebastián Herrera, Susana Echavarría, Willy Martínez, Jaime Abello, Eduardo García, Sacra Nader, Diana Gedeón, Carlos Figueroa, John Zamora, José Alfredo Vital, Pedro Mendoza, Juan Babilonia, Álvaro Ramos, Carlos Quintana, Lina Jiménez, Drayis Rodríguez, Jeimmy Paola Vargas, Ivonne Salamanca, Yuri Durango, Octavio Martínez, Dayana Durango, Jessica Zakuk, Niurka Rignak.

Jessica zakzuk, Boris García, María Alejandra Barragán, Cenelia Alcázar, Yury Durango y Dayana Durango

Boris García, de la organización Heroicos, junto con Gabi Arenas y Alberto Llamas, del Grupo Gela, fueron los organizadores del homenaje a Cenelia Alcázar, una cálida muestra del cariño y la admiración por quien durante 70 años se dedicó a darle luz a Cartagena desde el canto y el afecto. Ese jueves 22 de mayo el restaurante Candé resplandeció como nunca apenas comenzando la mañana. Gabi Arenas ofreció un desayuno que iba mucho más allá de la gastronomía, envolviendo a los presentes en un recorrido por la vida de Cenelia, quien fue la encargada de abrir el espectáculo.

Sebastián Herrera, Gabi Arena, Sergio Girado, Raimundo Ángulo, Alberto Llamas, Boris García y Susana Echavarría

Sentada al borde del escenario, la gran intérprete cartagenera tomó el micrófono y en medio de aplausos, vivas y más aplausos, cantó temas que regresaron a muchos de los presentes a las embrujadoras noches de la taberna La Quemada, donde junto a Sofronín Martínez ella reinó por muchos años y se convirtió en la consentida de la bohemia cartagenera y colombiana. Constataron todos que conserva intacto el brillo de su voz a pesar del paso del tiempo, y que su entrega sigue siendo total porque lo que ha buscado siempre es hacer felices a quienes la escuchan interpretar sus canciones. Aquellos que han asistido en los últimos tiempos a Sabrosura / el musical de Cartagena, tanto en el teatro Adolfo Mejía como en La Serrezuela, quedan impresionados por la calidad del espectáculo que se les brinda, y también por ver a Cenelia cantando como si tuviera 15 años. Quienes deseen vivir esta experiencia, pueden ir a Sabrosura este sábado 24 de mayo, a las 8:00 de la noche, en La Serrezuela.

Sentada al borde del escenario, la gran intérprete cartagenera tomó el micrófono y cantó con el encanto de siempre

Noches de Cartagena y más

En Candé todos querían escuchar a Cenelia, y ella lo que más quería era cantar. Ofreció La gloria eres tú, Los aretes de la luna, Noche de Cartagena, e Imágenes, convirtiendo el momento en una sinfonía de aplausos. La acompañaron Sergio Girado y Álvaro Ramos en el piano, y Rey Llamas en el bajo.
Después el director de El Universal Nicolás Pareja tomó el micrófono y dedicó un bolero a la cumplimentada. Le siguieron los artistas Simón Olano, Henry Char, Carlos Quintana y Boris García.

Cenelia actuando en Sabrosura, el musical de Cartagena

Sebastián Herrera leyó un texto para Cenelia, Niurka le cantó un rápido feliz cumpleaños, Willy Martínez le dedicó un poema, y Eduardo García le leyó su última columna publicada en El Universal, titulada: Cenelia, 90 años. Fueron dos horas y media dedicadas a exaltar a una mujer ejemplar, una cartagenera que genera orgullo y raigambre y es ejemplo de entrega por su tierra, un verdadero ícono de la cultura y el arte. Por iniciativa del periodista John Zamora, el gobierno de la ciudad acogió que la estación central de Transcaribe de la avenida Venezuela, lleve el nombre de Cenelia Alcázar

Eduardo García lee su columna testimonio de admiración a la gran Cenelia