
Junto al periodismo y la literatura el cine fue otra de las grandes pasiones de Gabriel García Márquez, a quien se le recuerda y rinde homenaje alrededor del mundo a los diez años de su muerte física, acaecida en la Ciudad de México el 17 de abril de 2014.
Gabo estudió cine en el Centro Sperimentale Di Cinematografía de Roma en los años 50, escribió numerosos guiones de películas, como El gallo de Oro, Presagio, María de Mi corazón, y fue amigo de renombrados actores, directores y productores de cine de diversos países. Incluso participó como actor en varias de ellas, siendo la más conocida En este pueblo no hay ladrones, basada en un cuento suyo, y en la que aparece junto al gran director Luis Buñuel y los escritores Juan Rulfo y Carlos Monsiváis.

En su casa de la calle de Santo Toribio del Centro Histórico de Cartagena, /frente a las murallas/ tenía una sala de cine en la que veía sus películas preferidas, en compañía de sus más cercanos amigos y personalidades de visita en la ciudad, tan conocidas como Fidel Castro y Felipe González.
Varias de sus obras fueron llevadas al cine, pero se opuso siempre a que Cien Años de Soledad, su mayor logro literario, se convirtiera en imágenes. Temía que se desvirtuara su esencia creativa y pudiera convertirse en la antítesis de lo que ha significado a lo largo de medio siglo para millones de lectores del mundo. Esta obra ha sido traducida a más de 40 idiomas.

Pese a ese deseo del escritor, Cien años de soledad se está filmando en Colombia por parte la compañía Neflix con una inversión extraordinaria. Para recrear a Macondo, la mítica aldea fundada por José Arcadio Buendía que se convirtió en referente universal, se construyó un pueblo en inmediaciones del municipio de Alvarado /Tolima/, donde se graba con 20 mil extras y un gran número de actores principales.
Pese a todas esas positivas sumatorias, nadie puede vaticinar que la serie de Neflix, bajo estricta supervisión de Rodrigo y Gonzalo García Barcha, hijos de Gabo, sea fiel reflejo del mundo encantado de Cien Años de Soledad, ni si va a impactar a las audiencias con la fuerza incontenible del libro.
Otro pueblo para Gabo
Ya en el pasado, para recrear escenas memorables narradas por García Márquez en sus libros, se construyeron escenarios de gran presencia estética. Recuerdo la filmación en 1986 de Crónica de una muerte anunciada, en Mompox, Cartagena y Pasacaballos. También requirió la cinta una millonaria inversión, la contratación de actores de prestigio, un director de pergaminos y la mirada permanente de García Márquez. Al final, la película fu elogiada por los alcances creativos, pero no fue un éxito de taquilla.
En aquella ocasión fui hasta Mompox como enviado especial de El Tiempo, diario para el que trabajaba como corresponsal en Cartagena y Bolívar, para escribir una serie de crónicas sobre la filmación de la cinta, dirigida por Francesco Rossi y con actuación de Rupert Everett /Bayardo San Román/, Ornella Muti /Ángela Vicario/, Gian María Volonté /Cristo Bedoya/, Irene Papas /madre de Ángela Vicario/, Lucía Bossé / Plácida Linero/, Anthony Delón /Santiago Nassar/, Vicky Hernández/ Clotilde Armenta, Alain Cuny /viudo de Siux/, Edgardo Román / Faustino Santos. En el hotel Caribe de Cartagena tuve ocasión de entrevistar a Irene Papas y Lucía Bossé.


En Mompox pude apreciar diferentes locaciones escogidas para la filmación de Crónica y ver a los actores en escena, mientras el fotógrafo Bernardo Machado disfrutaba tomando gráficas que después publicaba el periódico acompañando mis nota. En desarrollo del filme, sus responsables advirtieron que la colonial plaza del mercado de la Ciudad Valerosa donde se filmaría el asesinato de Santiago Nassar por parte de los gemelos Vicario, era muy pequeña para el encuadre de la cámara. La escena requería un gran espacio ya que los criminales correrían detrás de la víctima hasta la puerta de su casa para acuchillarlo.
La determinación que se tomó fue construir una réplica ampliada de esa plaza con casas, negocios, portales con gente en diferentes actividades, y el sitio escogido fue un playón al lado del cementerio en el corregimiento de Pasacaballos, sobre el Canal del Dique, al frente de Cartagena. La nueva plaza quedó estupenda y la escena se filmó sin contratiempo alguno. Lo que no se tuvo en cuenta fue que esa obra arquitectónica pudiera servir como atractivo turístico, dada la inmensa popularidad de García Márquez y la simbología de lo que ocurrió en el lugar, en la novela, y el en filme. Era muy fácil llevar a los turistas desde Cartagena hasta Pasacaballos, atravesando la bahía interna. Por la falta de esa previsión, una vez terminó la filmación la hermosa plaza desapareció como por arte de magia. No sé si la desarmaron los productores, o se la llevaron a hombros los saqueadores.

Ojalá Macondo, el pueblo que Neflix construyó en el Tolima para dar paso a la serie de Cien Años de Soledad, no corra igual suerte. Estoy seguro de que se convertiría en un lugar icónico de peregrinación, si permanece en pie. Porque, entre otras cosas, el nombre de Gabo se agiganta a medida que pasa el tiempo y cada vez más gente quiere estar cerca de lo que representan sus obras y su mágico mundo, que pasa de manera ineludible por el cine.

