
Anoche en el teatro Adolfo Mejía Cenelia Alcázar, /88 años/, cantó como siempre: con el alma, para un público que llegó para escuchar a la Dama del Bolero, la voz más bella y cautivante que ha dado Cartagena en toda su historia musical. Fue una cálida velada que abrió todas las emociones porque Cenelia recibía el Premio Vida y Obra Adolfo Mejía, otorgado por el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena /IPCC/. Acompañada en la guitarra por Carlos Quintana, evocando a Sofronín Martínez, Cenelia cantó de manera excepcional en una velada de gran calidad, para no olvidar. El público ovacionó a la voz insigne de Cartagena y Cenelia agradeció con su canto arrullador. Aplausos incesantes, vítores constantes, pedido de más canciones, homenaje significativo por una trayectoria artística impecable. Cenelia sigue vigente y su voz es fresca y juvenil como si reverdeciera en cada frase de canción interpretada .

La voz que arrulla
La voz de Cenelia ha sido el arrullo de Cartagena por más de medio siglo. De joven cantaba en Iglesias, cumpleaños, fiestas familiares, buscando un sendero que la llevara a escenarios soñados donde pudiera ser escuchada y aplaudida. Su hermana Bertha se convirtió en el soporte inquebrantable que no dejaba que decayera su espíritu cuando algo desdibujaba el anhelo. Su decisión de convertirse en cantante la fue dorando desde niña y la cimentó a lo largo del tiempo, hasta convertirla en la razón más profunda de su existencia. El canto no ha sido solo su oficio sino el sendero más grato para sentirse plena y hacer feliz a los demás.
En el canto encontró el amor de su vida, Óscar, padre de sus dos hijas y virtuoso percusionista, y a quien se convertiría en su aliado imborrable en la interpretación del bolero, Sofronín Martínez. En La Quemada, esa taberna bohemia del Centro Histórico de su amada Cartagena, el maestro Alejandro Obregón le pedía que cantara Ave María, de Schubert, y ella lo complacía y se complacía con su arte musical diáfano y lleno de una magia inigualable. En Cuba le rindieron honores y en Barranquilla, alternando con Olga Guillot, otra lumbrera cantoral del Caribe, supo que su voz estaba a la altura de los mejores intérpretes musicales.

A sus 88 años de alegre existir, sigue haciendo de su canto el más sutil de las seducciones. Quienes la conocen saben que es dueña de una bonhomía sin par: es sencilla, humilde, bondadosa, sin pretensiones. Los amantes de su voz no la cambian por otra, permanecen fieles a su embrujo. Uno de ellos, Boris García, quiere para ella un regalo especial, desde su sentimiento de admiración y el amor por la voz insigne de Cartagena. Lo plantea como un proyecto de canciones sublimes y antológicas, con la maestría interpretativa de la Dama del Bolero, además de sus memorias, escritas por la artista en un lenguaje sencillo, muy metido en sus querencias.

El proyecto consta de un álbum musical de 15 canciones entre compilado de éxitos y nuevas interpretaciones de Cenelia, que permanecían inéditas, más un libro de memorias artísticas y personales, en edición de lujo. Heroicos Récords, sello disquero, entregará al mundo una obra de calidad excelsa, porque cree en el valor de lo local con un sentir global. Estamos seguros de que el Caribe cantado por Cenelia, y su enriquecedora vida narrada desde sus más tiernos afanes, tocará el alma universal. ¡Gran abrazo, Cene!

