
El 12 de octubre de 1972, después de luchar a muerte contra la muerte buscando conservar la vida, cerró los ojos para siempre en New York uno de los escritores más reconocidos y vanguardistas de Colombia: Álvaro Cepeda Samudio.
Había nacido en Barranquilla el 30 de marzo de 1926, y sus 46 años de existencia le alcanzaron para labrarse un nombre en el mundo del periodismo y la narrativa, y ejercer influencia en la formación literaria y humanística de famosos como Gabriel García Márquez. Fue nervio del Grupo de Barranquilla, del que también hicieron parte, además de Gabo y Cepeda, Germán Vargas, José Félix Fuenmayor, Alfonso Fuenmayor, Ramón Vinyes/el sabio catalán/, Alejandro Obregón, Cecilia Porras, Julio Mario Santodomingo.

Comenzó a escribir en El Heraldo muy joven /19 años/ comentando temas de política y de la vida social de Barranquilla, que para entonces, mitades del siglo XX, era bastante interesante. En la ciudad los clubes y colonias de inmigrantes, pero también la calle y la vida citadina popular, eran buena fuente de información para escribir crónicas y comentarios. Después de pasar por el diario El Nacional y regresar a El Heraldo conoció a Gabriel García Márquez, quién había iniciado en 1948 su vida periodística en El Universal de Cartagena, con quien en 1950 creó la revista Crónica, en la que abordaban temas literarios, pero también deportivos. En esa empresa periodística, que duró dos años, estuvieron Germán Vargas y Alfonso Fuenmayor.
La amistad del Álvaro Cepeda con García Márquez fue muy fuerte, como también lo fueron sus lazos literarios. Fue el Nene quien le recomendó leer a los escritores norteamericanos de la época, de quienes conocía sus libros por degustar la buena literatura y haber estudiado periodismo en la Universidad de Columbia en New York, Estados Unidos

La Casa Grande, que narra con un novedoso estilo literario la masacre de las bananeras ocurrida en Ciénaga /Magdalena/, donde vivió de niño con su madre cienaguera, es la más comentada novela de Cepeda Samudio, al igual que su libro de cuentos Todos estábamos a la espera. También escribió Los cuentos de Juana. La crítica literaria otorga la paternidad de una nueva narrativa, vibrante y de connotación urbana al Nene Cepeda.
La vida personal de Cepeda, a quien gustaba mucho el cine, fue casi de película, combinando la bohemia con el periodismo, la literatura y la publicidad. Famoso es su slogan de Cerveza Águila: «Sin igual y siempre igual» , acuñado cuando trabajaba como ejecutivo/creativo para el grupo empresarial Santodomingo.
La huella de Cepeda Samudio en la vida intelectual de barranquilla es imborrable, y muchos periodistas y escritores de su época y de los años posteriores a su partida, le deben mucho de su formación. La obra literaria del «cabellón» Cepeda, como también se le conocía por su abundante y desordenada melena, es estudiada en la academia y seguida con interés por quienes tienen inclinaciones literarias. Álvaro Cepeda Samudio fue un gran Caribe: alegre, creativo, sincero, amante de la buena vida.


Muy grato leer el artículo sobre Cepeda Samudio. Gracias